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20 enero 2026

Más que rivales, más que una serie


Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

Desde Canadá nos llega Más que rivales (Heated Rivalry, 2025), la primera serie de ficción en torno a jugadores de un deporte de equipo profesional tradicionalmente vinculado a una heterosexualidad hipermasculinizada como es el hockey sobre hielo, pero, con la diferencia, en este caso, de que varios de los protagonistas son bisexuales o directamente gays. 

En la miniserie confluyen varias tramas que se complementan. Por un lado, a los protagonistas se les presenta el dilema de no poder salir del armario siendo jugadores de élite de un deporte de equipo, un contexto en el que fácilmente la vida privada puede convertirse en un asunto público, objeto de la conversación social (en redes o en la vida real). Por otro lado, la tensión constante por no bajar la guardia para evitar ser descubiertos en público atenaza 24/7 a las dos parejas de amantes, algunos de los cuales sienten la necesidad de hacer pública su relación amorosa (sin tener que verse impelidos a disimular lo que no son) y vivir un amor normal, a la luz del día.

La ficción creada por el canadiense Jacob Tierney, que logra mostrar al gran público el enorme sufrimiento de vivir una vida en el armario, ha propiciado un debate social entre aficionados al hockey en Canadá, y está llamada a derrumbar muchas barreras, echar abajo el mito ignorante de que un hombre es menos hombre si se deja follar y abrir muchas mentes en el machista mundo del deporte.

La trama de esta ficción audiovisual es extrapolable a cualquier otro deporte de equipo, y aquí radica su relevancia. Pocas ficciones han versado sobre este asunto hasta ahora con tal verosimilitud. Aparte de algún cortometraje, sólo conozco el espléndido mediometraje Wonderkid (2016), comisionado por la Premier League para luchar contra la homofobia en los estadios, la película germana Mario (2018), cuyo protagonista es un futbolista gay, y una estupenda serie noruega, Home Ground (2018), en la que el joven guardameta de un equipo de categoría regional sale del armario con total naturalidad mientras es entrevistado a pie de cancha por un periodista de televisión.

Más que rivales muestra sin reparos un homoerotismo voluptuoso que seduce desde el primer fotograma. Con diferencia, los mejores episodios son el tercero y el quinto, que contiene una escena para ver en bucle una y otra vez. Confío en que cuando muchos deportistas, independientemente de su orientación sexual o del deporte que practiquen, vean esta miniserie (por lo demás, espectacular, trepidante y glamurosa), van a aprender mucho sobre el amor, el sexo y la ternura entre hombres. cmg2026

PD: Olé por Manu García, guardameta del Marbella FC, primer futbolista español abiertamente gay.

Más que rivales está disponible en M+ y en HBO Max. Recomiendo escucharla en versión original subtitulada.

04 julio 2025

Los gays y los homosexuales

Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

¿Son los términos “gay” y “homosexual” realmente sinónimos? Todos los gays son homosexuales, pero no todos los homosexuales pueden también definirse como gays. La homosexual es simplemente una orientación sexual, lo gay es un hecho cultural, es decir, la opción de vivir, en libertad y sin miedo, una sexualidad no mayoritaria. El homosexual nace, mientras que el gay se hace. O, dicho en términos más coloquiales, la tendencia homosexual viene de serie, pero ser gay hay que currárselo.

El hombre homosexual se conforma con vivir su sexualidad con mucha discreción (palabra predominante en su vocabulario), sin que “se le note”, y conservando el status quo de su invisibilidad (suele confundir la visibilidad con “ir predicándolo a los cuatro vientos”); por contra, el hombre gay reivindica su derecho a mostrarse tal como es, a visibilizarse, y a no reprimir, por ejemplo, sus muestras de afecto hacia su pareja o sus amigos en público. Si al homosexual le preocupa que le puedan percibir como tal (por la vergüenza que le produce su propia homofobia interiorizada), al gay no le importa. El hombre gay, por tanto, ha debido recorrer un duro camino para aprender a convivir con la homofobia circundante de miradas, insultos y agresiones, y es feliz actuando con naturalidad y sintiéndose libre. (Conviene señalar que precisamente el vocablo “gay” significaba originariamente en inglés y en el antiguo provenzal “alegre/feliz”.)

Aquí reside la motivación del denominado orgullo gay: lo que los gays celebramos cada 28 de junio en todo el mundo no es el ser gays, sino el haber conquistado la libertad para poder serlo, y este importante matiz parecen ignorarlo quienes se preguntan por qué no celebrar también un día del orgullo heterosexual o del macho ibérico. El orgullo gay es totalmente ajeno a muchos hombres, que son simplemente homosexuales y prefieren permanecer semiarmarizados (o armarizados del todo y con doble vida) pues no se sienten identificados con esta celebración, ya que sencillamente no han hecho nada de lo que sentirse orgullosos, y uno sólo puede sentirse orgulloso de aquello de lo que es responsable. Se podría decir que solo están orgullosos de su propia ignorancia. Pero los festejos callejeros del orgullo gay no surgen, en ningún caso, por un afán exhibicionista, sino que pretenden ser una celebración de la diversidad afectivo-sexual. Hacemos de la reivindicación una fiesta, y de la fiesta una reivindicación. Como dijo Ruth Toledano en cierta ocasión, el Orgullo es una manifiesta.

Aunque para algunos hablantes parezcan sinónimos, estos adjetivos son semánticamente diferentes, además de que uno incluya al otro, como señalé al inicio de esta reflexión filológica. Varios prototipos de la ficción contemporánea ilustran la diferencia. Brokeback Mountain es, en puridad, una oscura historia de amor homosexual: Ennis del Mar y Jack Twist, vaqueros de la América profunda de los años 60, personifican a unos homosexuales atormentados por su diferencia biológica. Sin embargo, en la ficción televisiva Física o química, el personaje de Fer vive con naturalidad, y a la vista de todos, una historia de amor y desamor gay con su novio David en los pasillos de su instituto de bachillerato.

Cuarenta años “distancian” a unos personajes de otros, cuarenta años desde que una noche de junio de 1969, en el bar Stonewall de Nueva York, un grupo de “locazas” con muchos redaños dejaran de poner la otra mejilla y comenzara así la liberación gay para generaciones posteriores de hombres y mujeres homosexuales, un hito histórico magníficamente retratado en la película Stonewall. Siglos de vergüenza necesitan ser contrarrestados con años de visibilidad. ¿Puede alguien a estas alturas poner en duda que ese momento fundacional no sea motivo de orgullo y celebración? cmg2009

18 junio 2025

Bésale, bésale mucho

Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

Dicen que los españoles nos besamos y tocamos tanto en público que es una alegría. Debe ser el lado tierno de la marca España. Recuerdo que, ya en el añorado 1992 del olímpico 
Amics per sempre, lo resaltaba la escritora Rosa Montero en un artículo titulado Besos y otras cosas. Hasta nuestros waterpolistas se besan en los morros cuando conquistan un título de relumbrón. Pero no todos los hombres se sienten libres para besar o acariciar a sus novios, maridos o amigos en público. Un original anuncio publicitario australiano anima a las parejas del mismo sexo a cogerse de la mano, estén donde estén.

La visibilidad es un derecho orgullosamente conquistado. Fruto de la lucha por la igualdad son las bodas entre personas del mismo sexo, cuya difusión mediática ha contribuido a normalizar la visión que los heteros tienen de nosotros. Sin embargo, cada uno de nosotros puede hacer más por esa normalización, porque la visibilidad sí que importa, como nos recuerda este exquisito vídeo noruego¿Te vas a perder la incomparable sensación de libertad que da ir cogido de la mano de tu amado/a por la calle? Échale valor, y disfruta de la vida ahí fuera (del armario). Si escondes la mano y sucumbes al miedo, les haces el juego a los homófobos, a los machistas, y ganan ellos. Que no nos dé miedo el amor. 

Para que los heteros aprendan a mirarnos con naturalidad debemos comportarnos con la naturalidad que proporciona la ternura, también en la vía pública, en las playas, en un restaurante, en el cine, en la universidad, en el metro. Muchos gays y lesbianas deben aún guardarse la mano en el bolsillo cuando pasean junto a su pareja por la calle. No nos reprimamos nunca cuando queramos acariciar o besar a nuestro chico o chica, o nos apetezca ir cogidos de la mano, por miedo a fascistas homófobos. Mostrando nuestro amor podemos parar su odio. Pásalo. cmg2019

23 mayo 2025

Reivindicación del bloguero

SE LEE EN 1 MINUTO

Pues sí, don Francisco, los blogs siguen existiendo y los blogueros también. Algunos intentamos, con nombre y apellidos, difundir valores democráticos, fomentar la lectura y el buen cine, animar a la visibilidad marica, reflexionar sobre el ciberarmario grindero, o contrarrestar la influencia de tuiteros ignorantes, instagrameros narcisistas, o troles fascistas y anónimos. Desde este sitio libre de mensajes de odio, este bloguero apuesta por denunciar la arrogancia de la ignorancia que se extiende, como una mancha de aceite, en estos tiempos oscuros. El fango de las redes no se combate con 140 caracteres, sino con textos elaborados con serenidad y buena letra. En fin, aspiro, con humildad, sin postureo y con vocación de servicio público, a promover el pensamiento crítico, la ilustración contemporánea y el humanismo en la red.

Firmado: Carlos Martín Gaebler

30 noviembre 2024

Roberto Pérez Toledo: Filmar la ternura

Roberto Pérez Toledo dirigiendo a sus actores en su último corto.

Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

Roberto Pérez Toledo (robertopereztoledo.com) es un creador de ficciones sobre la diversidad afectiva, que indaga en las emociones que nos humanizan, en los miedos que nos atrapan. En sus cortometrajes logra filmar, con abundantes primeros planos, la ternura, la búsqueda dialogada del amor en sus diversas formas, o, como él diría, la poliafectividad de nuestro tiempo. Concibe sus piezas como un cara a cara conversacional, mayormente entre hombres, pero también entre un hombre y una mujer o entre dos mujeres. 

Apuesta por los formatos breves para tiempos apresurados. Sus cortometrajes emocionan porque no son chorradas tiktokeras para ver andando en la palma de la mano, sino piezas profundamente argumentativas, de una honestidad contundente, que se deben ver sentados y escuchar concentrados para saborearlos y pensarlos, porque Pérez Toledo rueda desde el humanismo, del que brota todo su imaginario. Crea retratos serenamente hedonistas de una España moderna.

Cineasta prolífico y laureado con multitud de premios, RPT domina la narración fílmica y la técnica del suspense. Todos sus cortos finalizan cuando tienen que finalizar, ni un segundo antes, ni un segundo después. Que los actores y actrices (magníficamente dirigidos) que interpretan sus diálogos sean desconocidos para el gran público aporta mayor verosimilitud a sus microhistorias. Tras los créditos, la mayor parte de sus cortos aparecen fechados y geolocalizados en Madrid, la ciudad inclusiva, donde todos y todas pueden abrazarse, cogerse de la mano, besarse en las calles, hacer visible la ternura, rasgo de la nueva masculinidad. cmg2021

Todos los cortometrajes escritos y dirigidos por Roberto Pérez Toledo pueden verse en alta definición (algunos subtitulados en distintos idiomas) en su canal de YouTube. Cualquiera de ellos es una deliciosa joyita audiovisual; subrayo los más recomendados:

Brújula / Admirador secreto / Chicos que lloran / El amor mola / Sí a todo / La cuarta cita / Siempre que lo digo / Taras / Lo que ocurre en Cap Vermell / 40 años contigo / Motes de amor / Tu efecto en mí / Flechazos / Cada día / Los que odian la Navidad / Amor de autor / Pancarta / El poliamor explicado para madres y abuelas / Hola mamá, hola papá / Equis o corazón / Chica pidiendo matrimonio a su novio / Doce o trece tequieros al mes / Trois /El club de la L / Only us / Bajo la sábana / Todo lo que viene / Estriptis / Hidroalcohólico / La peli que vamos a ver / Fugaces / Eurofán / La teoría de la pluma / Cucharita triple / The Future AwaitsEngagement / Antes de la erupción.

Fotograma de "Siempre que lo digo", con Albert Suárez y Manuel Moya.

17 julio 2024

Deportistas de élite siguen visibilizando la diversidad [Datos actualizados]

Por ENRIC TRIAS

La Vanguardia, 17.07.24

Ralf Schumacher, ex piloto de Fórmula 1 y hermano de Michael Schumacher, se ha sumado esta semana a la lista cada vez más numerosa de deportistas y ex deportistas de élite que salen del armario pese al estigma que todavía supone, especialmente en las categorías masculinas.

Señal de que la sociedad y el deporte avanzan de manera muy dispar y que declararse homosexual en el sistema de deporte masculino sigue siendo un tabú es que cuando un deportista, conocido o no, revela que es gay la noticia causa un impacto mundial.

Ralf Schumacher presentó a su novio en redes sociales y recibió el apoyo público de su hijo. En su mensaje al mundo, Schumacher aseguró que “lo más hermoso de la vida es cuando tienes a tu lado a la pareja adecuada” y los mensajes de apoyo de allegados y fans no tardaron en llegar. Incluso su hijo David, también piloto, fruto de su matrimonio con Cora Brinkmann, felicitó a su padre por sincerarse: “Me alegro mucho de que por fin hayas encontrado a alguien con quien realmente sientas que estás muy cómodo y seguro… Te apoyo al 100% papá, y te deseo todo lo mejor y felicidades”.

Otro síntoma de que la percepción hacia los deportistas masculinos tiene que evolucionar con el tiempo fueron los comentarios homófobos que sufrió el mes pasado Dennis González al proclamarse campeón de Europa en natación artística. El nadador no quiso dejarlos pasar pues “sé que un niño que está empezando en natación artística, si recibe comentarios así, le va a afectar”.

Quizá en el mundo del fútbol sea donde el tabú todavía es más evidente, y más en España, donde hay algunos rostros conocidos que sus motivos tendrán para no promocionarse como futbolistas gays. De momento, ningún jugador de LaLiga ha reconocido ser homosexual. El primer futbolista propiedad de un club español en salir del armario fue el checo Jakub Jankto en febrero del 2023, cuando estaba cedido al Sparta de Praga por el Getafe. Solo participó en quince encuentros en Madrid y al acabar la cesión se fue a Italia tras fichar por el Cagliari Calcio.

El estadounidense Collin Martin, el inglés Jake Daniels, el sueco Anton Hysén o el australiano Josh Cavallo, son también de los pocos jugadores del deporte estrella en activo que han reconocido ser homosexuales. Cavallo fue un paso más allá al pedirle matrimonio a su ahora prometido el pasado mes de marzo en el estadio de su club. “Gracias Adelaide United Football Club por ayudar a preparar esta sorpresa”, agradeció en Instagram el futbolista al anunciar su compromiso..

La semana pasada el atleta estadounidense Trey Cunningham, subcampeón del Mundial de Atletismo de 2022 en la prueba de 110 metros vallas, reconoció que “me gusta besar a chicos” en una entrevista en The New York Times . Aunque a sus 25 años estuvo a punto de dar visibilidad al colectivo en los Juegos Olímpicos de París, finalmente no formará parte del equipo estadounidense tras los resultados de las pruebas olímpicas.

Quien sí estará en la capital francesa a partir del 24 de julio es el veterano clavadista Tom Daley, quien será el primer saltador británico en participar en cinco Juegos Olímpicos. El campeón fue toda una celebridad en los juegos de Londres del 2012 y pasó a ser un referente LGTBI al hablar de su sexualidad un año después.

También olímpico declarado gay fue el waterpolista Víctor Gutiérrez, quien fue el primer deportista español de un deporte en equipo en hablar abiertamente de su homosexualidad. Posicionarse como defensor de los derechos del colectivo le valió un escaño en el Congreso de los Diputados y el puesto de Secretario de Políticas LGTBI del Partido Socialista.

El primer deportista de élite español en declararse homosexual fue Kike Sarasola en 2003 en la portada de la revista Zero. Como contó años después, lo hizo “porque al hijo de una amiga le estaban haciendo un bullying horroroso en el colegio”.

05 marzo 2024

PD (Marica)_mediometraje


Formidable mediometraje francés dirigido por Olivier Lallart en 2019. Interpretado por Paul Gomerieux y Jacques Lepesqueur. Realizado antes de la pandemia, ha sido premiado en 53 festivales de cine y visionado 5 millones de veces en la red. En francés con subtítulos en inglés. 31 min.

Thomas, un estudiante de 16 años, descubre su atracción por Esteban, otro chico de su instituto. El rumor acerca de su homosexualidad se extiendo rápido y Thomas empieza a sufrir el peso de la mirada ajena.

A self-effacing teenager is outed after he admits to kissing another guy at a party and liking it. You know who else liked it, though? The guy he kissed! However, he's not going to admit that in a hurry. 

10 abril 2023

Extrema derecha y vergüenza homosexual

Por Carlos Martín Gaebler

SE LEE EN 2 MINUTOS

La extrema derecha, que intoxica todo aquello que toca, se empeña, cual martillo pilón, en querer demostrar lo imposible: que la homosexualidad obedece a un constructo ideológico, cuando simplemente es un hecho biológico. Parece mentira que en 2023 tengamos que seguir explicando lo obvio. 

La estigmatización que esta aberración provoca va calando últimamente en ciertos hombres homosexuales que, agazapados en el tóxico ciberarmario, transitan por este mundo avergonzados de serlo. En la actualidad, la prevalencia de la vergüenza homosexual, y el consiguiente miedo escénico a la visibilidad, están muy ligadas al auge de la extrema derecha y del pensamiento reaccionario.

Esta vergüenza, y la consiguiente inseguridad que les provoca, les lleva a experimentar un pánico escénico que les fuerza a invisibilizarse, a no cogerse de la mano, a no besar a un amigo por la calle, a hacerlo a oscuras, a no acudir al Orgullo, etc. para intentar pasar por heteros. Vox los quiere discretos, y ahora son legión quienes necesitan pasar desapercibidos.

Cada vez te encuentras con más hombres con cara de cabreados en lugares de ligoteo, en aplicaciones de citas (aquí directamente descabezados), y en bares, saunas o gimnasios. Hay tres rasgos de su lenguaje corporal que los dejan en evidencia: no sonríen, no besan y no saben dar un apretón de manos. Un postureo machista que dista mucho de la nueva masculinidad.

Los maricas armarizados viven su homosexualidad con vergüenza, como Vox demanda que lo hagan, escondidos y de puertas para dentro. Sus votantes arremeten contra el orgullo de la visibilidad porque no desean tener que ver (y, por tanto, respetar) a los maricas en las calles. cmg2023

23 marzo 2023

Patrick Gale reflexiona sobre discreción y vergüenza homosexual

Soy de la opinión de que la autohomofobia surge una y otra vez porque está grabada a fuego en el disco duro de las personas LGTB desde su infancia por el sentimiento de vergüenza, por la percepción de que son merecedores de menos respeto o de ser tratados de peor forma y por la sensación de que ellos necesitan trabajar más duro que los heteros para alcanzar la perfección. Sólo hace falta echar un vistazo a las aplicaciones de contactos para comprobar que la vergüenza por ser gay sigue viva y coleando –incluso en ciudades cosmopolitas hay innumerables hombres que ocultan su rostro y exigen “discreción.” Como hombre gay tuve un desarrollo precoz, con amigos gays en mi adolescencia y con una familia que no me rechazaba abiertamente. Sin embargo, mi sexualidad nunca fue reconocida ni discutida, y un pertinaz sentido de incomodidad, de vergüenza incluso, me causó un terrible eczema que me duró hasta que finalmente salí de la casa familiar para ir a la universidad. Fue esa carga de disgusto amoroso lo que quise explorar en la serie Looking, mi ficción situada en el siglo XXI, que es la historia de un hombre gay que parece funcionar en la sociedad gay, y, sin embargo, apenas funciona a nivel emocional porque hay tantos asuntos en su vida a los que no se ha enfrentado y por ello tiene tanto pavor a la intimidad y al compromiso.

Al escribir la serie no me interesaba hacerlo como celebración de lo gay. Deseaba retar tanto a gays como a heteros, y construí un segundo episodio que fuera profundamente incómodo de ver para cualquiera que piense que haber logrado la igualdad ante la ley es el final del camino. Efectivamente, hay miles de hombres gays normales y bien adaptados ahí fuera, que gozan del amor y del apoyo de sus familias, y que pueden hacer partícipes a sus compañeros de trabajo de su vida emocional. Pero también hay muchos que no se sienten capaces de ser ellos mismos en su centro de trabajo o ante sus padres, y que, con un gran coste para su estabilidad mental, se autoengañan a sí mismos creyendo que eso es perfectamente asumible.

Patrick Gale on Discretion and Homo Shame

I feel strongly that homophobia is enabled, time and again, by a sense of shame hardwired in childhood into most LGBT people, a sense that they are somehow deserving of less respect or of worse treatment and a sense that they need to work harder than straight people at being perfect. You need only glance at a gay dating app to see that gay shame is alive and well – even in a sophisticated metropolis there are countless men hiding their faces and asking for “discretion”. As gay men go, I was an early developer, with gay friends in my teens and a lucky one, with a family who didn’t overtly reject me. Yet my sexuality was never acknowledged or discussed and the abiding sense of discomfort, embarrassment even, caused me to develop terrible eczema which lasted until I finally left home for university. It was that burden of loving disgust that I wanted to explore in Looking, my 21st-century series, which is the story of a gay man who appears to be functioning in the gay world, and yet is barely functioning on an emotional level because there are so many things in his life that are going unacknowledged and he has such a terror of intimacy and commitment.

When writing Looking I wasn’t interested in writing anything straightforwardly celebratory. I wanted to challenge gay viewers as much as straight ones and I designed episode two to be profoundly uncomfortable watching for anyone tempted to believe that equality under the law is the end of the story. Yes, there are hundreds of well-adjusted gay people out there, truly loved and supported by their families and with emotional lives that are integrated into their work lives and so on. But there are also still a great many people who don’t feel able to be out at work, or to their parents and who – at great cost to their mental health – tell themselves that this is perfectly okay.


17 septiembre 2022

Teoría del ciberarmario (o la curiosidad mató al "hetero")

Por CARLOS MARTÍN GAEBLER


Dedicado a esos hombres que ansían parecer lo que no son.

En estos tiempos de noticias falsas abundan igualmente los hombres falsos que pululan por aplicaciones de contactos homosexuales o en chats de videollamadas aleatorias de un nuevo armario global, el ciberarmario. El ciberespacio se ha convertido en el nuevo armario, un espacio donde se esconden, enmascarados, muchos hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), que se denominan a sí mismos discretos, un eufemismo que les permite simular ser heterosexuales.

Los valores éticos escasean tras una máscara de anonimidad, que para algunos homosexuales secretos es permanente. Algunos se creen con derecho a no mostrar el rostro al tiempo que esperan que otros se sientan en la obligación de dar la cara. Se creen superiores en su invisibilidad, cual troles en el fango de las redes.

El ciberarmario desenmascara a individuos tóxicos de parca educación sexual, dejando al descubierto sus falsedades, su embrollo mental. En paralelo, el miedo escénico a la violencia verbal de los homófobos fuerza a muchos a permanecer ocultos en el ciberarmario, albergando la ilusión de seguir perteneciendo a la fratría, a la tribu hetero. La lengua inglesa denomina este fenómeno de forma más precisa, incluso me atrevería a señalar que más honesta: straight-acting, es decir, actuar como si uno fuese hetero, representar un papel ficticio para mantener la presunción de heterosexualidad. Algunos ejemplos:

VidaHeteroMax busca “chavales como yo, discretos masculinos, al máximo vida hetero. Me mola morbazo a tope entre colegas.” 

Sexmaxdiscr demanda “discreción máxima 100x1000 y en la calle no te conozco. Yo con novia.”

Discreto Máx declara "Vida Hetero 100% = Discreción Máxima. Gente de buen rollo. Heteros = plus"

Roberdosmil se define como "chico de 43 años. 109 y 92kg. Aspecto masculino. Muy discreto buscando igual. Vida de hetero con novia. No se si te va."

Se comportan como si la liberación homosexual nunca hubiera comenzado hace medio siglo, allá por 1969, fecha que marca un antes y un después en la percepción del hombre homosexual como individuo libre y sano. Aunque la heterogeneidad de las fantasías sexuales es insondable, para cualquier investigador, estos hombres armarizados y atenazados por el miedo aportan tal caudal de datos para la observación sociológica y psicológica que servirían para escribir un novedoso TFG o una original tesis doctoral.

Los pensamientos tóxicos sobre la homosexualidad han existido siempre, pero ahora algunos los escriben en un teclado, haciendo a veces un pobre uso del lenguaje. Aquí va una sucesión de perlas recopiladas en Grindr:

Pasivo45belludo: Haber busco hechar un polvo. Cuerpo de gymnasio. Qué te gusta aser? Hechas mucha lefa? Hablamé. Perfiles vacio no hablo. Sino tienes sitio bente o boy a tu casa. Quieres que valla? No chulos. No drogas. Buen royo. A una cosa me gusta la discreccion...” (sic.)

Suelen buscar sexo solo con tíos 100% activos porque de este modo se crean la fantasía de que están con un “hetero”, evitan a tíos versátiles, pues los perciben como “maricones,” y rechazan la idea de tener sexo con estos homosexuales para no creerse homosexuales ellos mismos. Alguna vez me he tenido que reprimir las ganas de decirle a alguno: “pues, para creerte hetero, comes muy bien la polla,” pero hay que ser un caballero hasta en la cama.

Dicho de otro modo, fantasean con que lo hacen con “otro heterosexual”, haciéndose la ilusión de no percibirse como maricones ("busco solo heterosno me atraen gays"). Se autodenominan heteros ("heteroxhetero"), lo que no es sino una cortina de humo para ocultar la vergüenza que les causa ser tan maricones como cualquier otro. Se autoengañan pensando que el otro es “hetero”:

Vienes, te la como y te vas ¿te importa? Es lo que me da morbo. No, no me comas la polla. Busco dominante. Tú te dejas hacer, como si fueras hetero. Sin hablar.

Prefieren la endogamia (“colegueo” lo llaman) de quienes actúan como ellos (se llaman "colegas" entre sí). Y, habitualmente, no se dejan besar ("yo ni besos ni nada de eso"), pues ese rasgo de ternura es impropio de un varón machista. Esta ausencia de ternura es otro de los rasgos definitorios del macho armarizado, tanto en la comunicación en línea como durante el sexo. Un proceso mental perverso de principio a fin (“y si nos vemos en la calle, yo no te conozco”), que perpetúa rancios roles machistas. Una masculinidad tóxica que alguno se debería hacer mirar.

En la obsesión por hacerse de una identidad falsa que les sirva de tapadera, alguno no tiene escrúpulos en usurpar la imagen de otro, que luego adopta como foto de perfil, dispuesto a lo que sea con tal de asociar su imagen, por ejemplo, a la del heterosexualizado universo futbolero. La mayoría, sin embargo, opta bien por no publicar imagen alguna y dejar la silueta de una cabeza gris sobre fondo negro y oscuro, como el fondo de un armario, o bien elige mostrar una fotografía de su torso fibrado pero descabezado.

La etiqueta más utilizada en este gremio es "discreto, vida hetero," un eufemismo con el que dar a entender que se trata de un homosexual secreto, armarizado, que se hace pasar por heterosexual por miedo a ser percibido como homosexual (algunos hasta lo manifiestan por escrito: "nadie sabe que me van los tíos," "y si nos vemos por la playa, pido mucha discreción, ya que a mis amigos no se les pasa por la cabeza nada.") 

Sorprende que en el siglo 21 la presión social heteronormativa sea tan potente que lleve a algunos hombres bisexuales a percibirse como heterosexuales cuando les gusta comerle la polla a otro hombre o que otros hombres se la coman a ellos. La atávica pulsión por aparentar. Un comportamiento visceral e instintivo, provocado por el uso compulsivo de las redes, les lleva a no tener que pensar ni plantearse su situación. Estas personas se escudan en el anonimato y en la falta de consecuencias de sus propias acciones.

En el tóxico ciberarmario se comprueban las nefastas consecuencias de la ausencia en España de asignaturas como Educación para la Ciudadanía o Educación Sexual en los currículos escolares, lo que habría ayudado a inculcar valores cívicos y prácticas saludables. El autoengaño es un fastidioso signo de estos tiempos. Para contrarrestarlo, terminaré recordando algunas verdades semánticas, que en absoluto obedecen a criterios ideológicos, pero que, por obvias que parezcan, pueden contribuir a la educación sexual colectiva:

  • Heterosexualidad no es sinónimo de masculinidad, ni homosexualidad lo es de afeminamiento.
  • La heterosexualidad NO aumenta la masculinidad.
  • Creerse más hombre que otro por tener sexo con mujeres es propio de machistas. El supremacismo sexual es consustancial al macho.
  • La nueva masculinidad no reside en la testosterona ni en la entrepierna sino en la inteligencia emocional y en la afectividad.

Cuando un homosexual muestra homofobia o autohomofobia, este comportamiento no es sino señal de una mente enferma (It's homophobia that's queer), como lo es la violencia machista contra las mujeres, la discriminación contra los inmigrantes o el fanatismo religioso. Denota un no estar en paz consigo mismo, una lucha contra el propio yo.

Conviene recordar que un hombre homosexual es simplemente quien tiene sexo con otros hombres (el adjetivo se refiere a un hecho meramente biológico); sin embargo, un hombre gay es quien es capaz de establecer relaciones emocionales, culturales, intelectuales, y también sexuales, con otro hombre, en un plano de igualdad y respeto mutuo. La diferencia es notoria y conviene tenerla presente. (Véase mi artículo Los gays y los homosexuales.)

La buena noticia es que hay una salida ética a esta espiral de toxicidad masculina: transitar de homosexual a gay; es decir, recorrer el camino para aceptarse como uno es y ser feliz en sociedad. Esta es la tarea que todos los gays hemos tenido que realizar con esfuerzo y determinación en algún momento de nuestra vida. Nos lo hemos currado, pero ahora somos personas libres y realizadas.

Esta transición hacia la autoaceptación requiere paciencia, resiliencia y coraje. Hoy día millones de gays somos felices viviendo una nueva masculinidad, pero miles de hombres que viven su homosexualidad en la ocultación, en la presunción de heterosexualidad, son infelices atrapados en una doble vida basada en falsedades (y en engaños a novias y esposas). Por tanto, la homosexualidad o la bisexualidad se pueden (y se deben) vivir con normalidad fuera de la toxicidad del ciberarmario. El magnífico cortometraje "masculino_32" (Filmin) ilustra muy bien este modus operandi.

Para salir del ciberarmario y sentirse bien con la propia identidad recomiendo leer a especialistas como Gabriel J. Martín (www.gabrieljmartin.com), autor de Quiérete mucho, maricón y Gaynteligencia emocional, cuyo blog sobre psicología afirmativa gay es uno de los mejores en español, o a otros autores que han escrito mucho y bien sobre visibilidad y normalidad gay, como Luisgé Martín, Luis Alegre o Leopoldo Alas; informarse en las webs de asociaciones de ayuda a personas LGTB, como Cogam o Triángulo; ver películas que versen sobre cómo afrontar la transición de homosexual a gay, tales como Beautiful Thing, o God’s Own Country; o, en un tono más desenfadado, igualmente sanador es desternillarse de risa con los vídeos del youtubero Mr, Avelain sobre asuntos gays. Es imprescindible leer el espléndido artículo de Jesús Encinar Cómo salir del armario (cuando no sabes cómo hacerlo).

Y, recuerde, si a usted le gusta follar con mujeres y también con hombres, usted no es “hetero” (revise el diccionario), ni curioso ni discreto, sino bisexual, con B de LGTB, y eso no es ningún problema, por mucho que la bisexualidad masculina siga en el armario, como demuestra este informe. En la era de la información, la ignorancia es una elección. cmg2020