28 junio 2017

Los gays y los homosexuales

Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

Todos los gays son homosexuales, pero no todos los homosexuales son gays. ¿Son los términos “gay” y “homosexual” realmente sinónimos? La homosexual es simplemente una orientación sexual, lo gay es un hecho cultural, es decir, la opción de vivir en libertad y sin miedo una sexualidad no mayoritaria. El homosexual nace, mientras que el gay se hace. O, dicho en términos más coloquiales, la tendencia homosexual viene de serie, pero ser gay hay que currárselo.

El hombre homosexual se conforma con vivir su sexualidad con mucha discreción (palabra predominante en su vocabulario), sin que “se le note”, y conservando el status quo de su invisibilidad (suele confundir la visibilidad con “ir predicándolo a los cuatro vientos”); por contra, el hombre gay reivindica su derecho a mostrarse tal como es, a visibilizarse, y a no reprimir, por ejemplo, sus muestras de afecto hacia su pareja o sus amigos en público. Si al homosexual le preocupa que le puedan percibir como tal, al gay no le importa. El hombre gay, por tanto, ha debido recorrer un duro camino para aprender a convivir con la homofobia circundante de miradas, insultos y agresiones, y es feliz actuando con naturalidad y sintiéndose libre. (Conviene señalar que precisamente el vocablo “gay” significaba originariamente en inglés y en el antiguo provenzal “feliz”.)

Aquí reside la motivación del denominado orgullo gay: lo que los gays celebramos cada 28 de junio en todo el mundo no es el ser gays, sino el haber conquistado la libertad para poder serlo, y este importante matiz parecen ignorarlo quienes se preguntan por qué no celebrar también un día del orgullo heterosexual o del macho ibérico. Este orgullo es totalmente ajeno a muchos hombres, que son simplemente homosexuales y prefieren permanecer semiarmarizados (o armarizados del todo y con doble vida) pues no se sienten identificados con esta celebración, ya que sencillamente no han hecho nada de lo que sentirse orgullosos, y uno sólo puede sentirse orgulloso de aquello de lo que es responsable. Pero los festejos callejeros del orgullo gay no surgen, en ningún caso, por afán exhibicionista, sino que pretenden ser una celebración de la diversidad social. Hacemos de la reivindicación una fiesta, y de la fiesta una  la reivindicación. De alguna manera, se trata de una versión del eterno dilema humano entre realidad o apariencia, entre ser o parecer, o, en este caso, no parecer.

Aunque para algunos hablantes parezcan sinónimos, estos adjetivos son semánticamente diferentes, además de que uno incluya al otro, como señalé al inicio de esta reflexión filológica. Varios prototipos de la ficción contemporánea ilustran la diferencia. Brokeback Mountain es, en puridad, una oscura historia de amor homosexual. Ennis del Mar y Jack Twist, los vaqueros de la América profunda de los años 60, personifican a unos hombres homosexuales atormentados por su diferencia biológica. Sin embargo, en la ficción televisiva Física o química, el personaje de Fer vive con naturalidad, y a la vista de todos, una historia de amor y desamor gay con su novio David en los pasillos de su instituto de bachillerato.

Cuarenta años “distancian” a unos personajes de otros, cuarenta años desde que una noche de junio de 1969, en el bar Stonewall de Nueva York, un grupo de “locazas” con muchos reaños dejaran de poner la otra mejilla y comenzara así la liberación gay para generaciones posteriores de hombres y mujeres homosexuales. ¿Puede alguien a estas alturas poner en duda que esto no sea motivo de orgullo y celebración? cmg 2009


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Nuestra común amiga Reyes me ha pasado el link del blog y me ha encantado.

BSS
Antonio B.

manu dijo...

Muy bueno,y real aunque no me dado cuenta antes!!!

Javier León dijo...

Sí señor. Es exactamente lo que siempre he sentido y expresado.

Manuel Garre dijo...

Muy buena reflexión. Siempre me gusta leerte... creo, como tú, que ser gay hay que ganárselo y es motivo de orgullo.

Daniel dijo...

Yo no he ido nunca al Orgullo. No me llama la atención lo que veo y escucho. Lo respeto pero no comparto la forma. Yo soy gay y no me escondo ante nadie. Pero no creo que sea forma de reivindicarse. Los gays no somos unos bichos raros sobreactuados y promiscuos, como muchos nos ven. Habrá gays así, pero yo personalmente no me siento identificado con la forma de la manifestación. Solo se consigue que los heteros sigan viendo a los gays como anormales. Y somos personas normales. Con nuestra vida, perros, trabajo, amigos. Se ven cosas muy innecesarias que nos alejan mucho de la normalidad que ansiamos. Para mí el Orgullo debería ser una manifestación de normalidad, no de exaltación de lo chabacano, de lo femenino y de la lujuria. Es que me da la sensación de que es como un zas! en plan... ¿ah, que nos llamáis maricones? Pues, venga, que nos vamos a dar por culo en directo para que se hable con razón. Y si se busca normalidad, mal vamos. Así, desde luego, nunca se va a encontrar.

Anónimo dijo...

La homosexualidad existe en más de 450 especies. La homofobia sólo en una. ¿Cuál te parece más antinatural ahora?

Anónimo dijo...

no estoy fuera del armario por que fuera hace frio y se esta muy agustico aki; digamos que la situacion es dificil, mi familia es religiosa y pepera, franquistas a tope

Alberto dijo...

Sólo fui una vez al Orgullo. No soy muy dado a la cabalgata. Desde mi punto de vista, la importancia de los valores reside en otras cosas, no en lo externo. Pero es una visibilidad un tanto artificial. Yo no me siento representado en ella. Tenerlos bien puestos no tiene por qué traducirse en disfrazarse y formar una cabalgata. Eso se demuestra de otra forma. No es el disfraz. Lo verdaderamente importante no necesita de adornos. En la sencillez y la normalidad está la elegancia. Yo pienso así.

Carlos Martín Gaebler dijo...

Alberto, tu comentario parece quedarse en lo superfluo. El Orgullo es mucho más que cabalgatas y disfraces. Es una celebración colectiva de la libertad, la igualdad y la visibilidad conseguidas con mucho esfuerzo y mucha lucha por hombres y mujeres en todo el mundo y desde hace generaciones. Con cada semana o día del Orgullo celebramos que somos libres para ser lo que somos. Ahí es nada!