30 julio 2015

Gay Games Amsterdam 1998

Gay Games: Viaje al futuro o la sociedad integrada

Carlos Martín Gaebler
Revista X  Ti
octubre 1998

Creo que nunca olvidaré lo que vi la primera vez que entré en el pabellón de voleibol de los Gay Games.  Sobre cuatro pistas, y simultáneamente, 8 equipos jugaban sus partidos: el ambiente era glorioso. Nunca antes había visto a tantos gays hacer deporte juntos y con tal espíritu de camaradería. Por todos lados, risas, abrazos, caricias, y un genuino afán de pasarlo bien entre iguales. Ternura y fisicalidad a raudales. Ausente por completo estaba la agresiva competitividad que tanto caracteriza al deporte profesional.  Holandeses, alemanes, canadienses, estadounidenses, puertorriqueños, checos y franceses se lo estaban pasando en grande practicando su deporte favorito, haciendo amigos a cada momento y demostrando al mundo que los gays podemos, mejor que nadie, protagonizar el ideal griego de mens sana in corpore sano. Teníais que haber visto la serenidad y el equilibrio que sus rostros traslucían. La libertad de la visibilidad.
El espectáculo del campo de regatas no se quedaba atrás. Compañerismo y buenas vibraciones entre los atletas británicos (¡joder, qué cachas!), daneses, holandeses y norteamericanos. Vida sana por un tubo. Y, por encima de todo, las ganas de participar, que no de ganar a toda costa. Curiosamente, y a lo largo de los juegos, no se oía a nadie preguntar por quiénes ganaban sino por quiénes participaban.  El lema de los juegos,  “Amistad a través de la cultura y del deporte” había calado en todos y cada uno de nosotros, conscientes de que estábamos haciendo historia.
La piscina de waterpolo era la demostración palpable de la sociedad integrada que han supuesto esos ocho días en el Paraíso, quiero decir en Amsterdam, NL.  Equipos de chicos jugaban contra equipos de chicas; equipos de gays jugaban con alguna nadadora lesbiana en sus filas; equipos gays jugaban contra conjuntos heteros. Y el mundo no se venía abajo. Quien esto escribe alucinaba en colores.  ¡Cuántos tabúes han caído en Amsterdam 98! ¡Y cómo hemos cambiado y crecido como personas quienes allí estuvimos! Alguno no ha aterrizado todavía del sueño de este viaje al futuro posible de una sociedad integrada donde las personas homosexuales y las personas heterosexuales convivamos con dignidad y respeto.
Ni que decir tiene que entre los 14.000 atletas, los desperdigados 26 españolitos participantes pasaron bastante desapercibidos. Tras la experiencia vivida y acumulada, los deportistas gays españoles queremos organizar un “TEAM ESPAÑA” para acudir de forma coordinada a los Eurogames de Zurich en 2000 y a los Gay Games de Sidney en 2002. Desde ya os animamos a que os dejéis cautivar por el deporte en equipo entre nosotros. ¿Contamos contigo?
See also: The Gay Games 1998
+ The Opening Ceremony: The Sailor Act

17 julio 2015

Refrescos Años 60




06 julio 2015

La venganza del travesti

Desde tiempo inmemorial, a muchos heterosexuales que van de machitos les ha dado por reírse de las maneras y formas afeminadas de los travestis. Pero, de un tiempo a esta parte, muchos de esos mismos machitos adoptan algunas de las características que definen la apariencia de aquellos. Se depilan las cejas, el vello de las piernas y de las axilas, se colocan brillantes en las orejas, se hiperbroncean (CR7 hasta se pinta las uñas de los pies), en fin, que acaban pareciéndose a aquellos mismos travestis de los que ellos se mofaban desde su ignorancia heterosexista, una ignorancia que les lleva a equiparar heterosexualidad con masculinidad y homosexualidad con afeminamiento. Un joven ilustrado y progresista, opositor a maestro de Primaria, que me presentaron en una Marcha del Orgullo Gay en Sevilla, ha bautizado este fenómeno como la venganza del travesti. Cuando me lo explicó, me pareció un caso felicísimo de justicia poética.