12 febrero 2019

Adiós, mamá

María Luisa Gaebler Ojeda
Sevilla, 30 de mayo de 1928 - 12 de febrero de 2019
Gracias por todo, madre.

11 febrero 2019

La rebelión de los patriotas

Por VÍCTOR LAPUENTE

Los que no acudimos a la concentración de Colón queremos manifestarnos. Hablo en mi nombre, pero creo que comparto la opinión de cientos de miles de catalanes, y de otros muchos españoles, que no nos sentimos identificados ni con la deriva soberanista ni con el nacionalismo de golpes en el pecho que vimos el domingo en Madrid. Se nos acusa de permanecer silenciosos, pero nos sentimos silenciados. Si vives en Sevilla, Burgos o la Huesca de mi infancia, sacar la rojigualda al balcón no tiene costes. Si eres un empresario de Vic, un funcionario de Barcelona o un empleado de Tarragona, te juegas el negocio, las posibilidades de promoción o la estima de tus colegas y amigos. Unas perspectivas de vida amenazadas por la posibilidad, pequeña y lejana en el tiempo, de secesión de Cataluña, y por la probabilidad, grande y cercana, de conflicto social en esta hermosa tierra.

Nuestra voz no está representada por ningún partido político. Y está manipulada por casi todos. No, no somos equidistantes entre los dos nacionalismos. Somos españoles, porque lo dicen el DNI y todos los ordenamientos jurídicos, nacionales e internacionales, habidos y por haber. Y nos sentimos españoles, porque compartimos lazos afectivos y de sangre con el resto de españoles. Y no es porque los apellidos más frecuentes en Cataluña sean todos de origen español —a diferencia de lo que ocurre en Noruega, cuya independencia de Suecia es un ejemplo para los independentistas catalanes, y donde los apellidos eran y son… noruegos—, sino porque compartimos la misma cotidianidad y maneras de vivir. Nos compungimos con las mismas tragedias, como el accidente de Utrera, y nos elevamos con las mismas heroicidades, como tener el sistema de donación de órganos más alabado del mundo. O el gol de Iniesta, que culés y periquitos celebramos con idéntica pasión.

También en Cataluña vemos Dónde estabas..., el programa de La Sexta. No vemos Où étiez-vous... en la televisión francesa o Where were you... en la inglesa. Nuestro marco de referencia es España. Cada jueves noche, españoles de dentro y fuera de Cataluña compartimos la melancolía de los veranos en los que bailábamos las mismas canciones, el orgullo de los avances en el reconocimiento de las minorías sexuales o la vergüenza por el tratamiento mediático del crimen de Alcàsser. Y recordamos, con estupefacción, cómo, desde la llegada de la democracia, hemos pasado de la retaguardia a la vanguardia del mundo avanzado en casi cualquier indicador de calidad de vida.
Pero también nos sentimos catalanes. De una Cataluña que es parte de España. Una parte mestiza, no pura. Los catalanes queremos que niños y niñas aprendan catalán, la historia de España y la propia de Cataluña, que conozcan las canciones de Serrat, pero también las de Llach. Muchos vivimos en Barcelona, una de las urbes más cosmopolitas, y uno de los destinos turísticos más deseados, del planeta. Pero disfrutamos también de la Cataluña rural, ascendemos sus montañas mágicas y honramos sus tradiciones, de los castellers al derecho matrimonial catalán, nos casemos en Montserrat o en un juzgado de El Prat. Cataluña es mestiza. Y, defendiendo ese mestizaje, reivindicamos también la España mestiza.

No somos equidistantes. Somos patriotas. Y ser patriota no es una aséptica adhesión a la Constitución, sino una emoción. Pero una emoción que busca la unión, no la confrontación. Y, en estos momentos, en el debate público español tenemos demasiados salvadores de la patria y pocos patriotas. Si algo aprendimos en el siglo XX es que los salvadores de la patria son quienes destruyen las patrias. No queremos más redentores ni tampoco destructores de la patria o “salteadores de la nación”, como llamó Alfonso Guerra a los independentistas. Estamos empachados de ambos.

Estamos hartos de que los independentistas hayan utilizado el procés para poner bajo la alfombra los problemas reales de los catalanes, de una sanidad pública que exige reformas inaplazables a una política de movilidad urbana que, de momento, ha dejado la ciudad organizadora del Mobile World Congress sin Uber ni Cabify. Un ejemplo palmario de negligencia es la escasa discusión sobre el modelo educativo, más allá, claro está, de los aspavientos de unos y otros sobre el “adoctrinamiento” o la “nostra llengua”.
En estos momentos se está produciendo un debate académico interesante sobre los efectos de la inmersión lingüística sobre lo que de verdad importa a los padres y madres catalanas: ¿cuánto aprenden sus hijos? Y lo que debería importar a políticos y analistas: ¿tenemos un sistema educativo que garantiza la igualdad de oportunidades de todos los niños, o beneficia a quienes tienen más recursos o hablan un determinado idioma en casa? Empieza a haber estudios empíricos, unos mostrando los efectos negativos, y otros los positivos, de la inmersión lingüística. Son estos datos, y la necesidad de elaborar más, y más rigurosos, estudios, lo que debería hacer pivotar la discusión política.

Y estamos hartos de exaltaciones nacionalistas como las de la plaza de Colón. Quienes, en Girona, Barcelona, Lleida o Tarragona, padecemos el desgobierno en Cataluña, quienes somos acusados de traidores y botiflers, quienes vivimos en una burbuja donde tienes que vigilar tus palabras en cada conversación, trivial o profesional, quienes sufrimos en nuestras carnes lo que otros observan desde fuera con la comodidad de los espectadores de un evento deportivo (y la irresponsabilidad de los hooligans), sabemos que manifestaciones como la del domingo, que inevitablemente desatan las pasiones más rancias, son el mejor combustible para el independentismo.

La evidencia está ahí. Cuando el PP recogía firmas contra el Estatut hubo desaprensivos que, a preguntas de periodistas, contestaban algo del tipo “estoy aquí para firmar contra los catalanes”. Y estas expresiones fueron, y siguen siendo, instrumentalizadas por los independentistas: “¿Veis? No nos quieren en España. Tenemos que irnos”. La base del argumentario independentista reposa, en el fondo, sobre la premisa de que los españoles son catalanófobos.

La intención de quienes convocaron la manifestación, y de muchos de los que, con buen espíritu, acudieron a la llamada, no era desatar la catalanofobia. Pero en política no cuentan las intenciones, sino los resultados, que serán los mismos que los de la infausta recogida de firmas contra el Estatut: azuzar el fuego independentista.

Espero que cuando en 2039 veamos ¿Dónde estabas en 2019? nos avergoncemos de la locura nacionalista de unos y otros. Los patriotas debemos rebelarnos. (El País, 21.02.19)

Víctor Lapuente es catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo.

09 febrero 2019

Un mentiroso desenmascarado

Las mentiras de Pablo Casado sobre el golpismo, el aborto, la alta traición y José María Aznar, desmontadas minucionamente, una a una. Un repaso a las mentiras del líder de la oposición durante su última entrevista, publicada el jueves 5 de febrero por la Agencia EFE

Por IGNACIO ESCOLAR
eldiario.es, 7 de febrero de 2019

Pablo Casado: "A mí esto de que haya cumbres bilaterales entre una autonomía y un Estado soberano español, ¿pero esto qué es? ¿Qué es esto de que un presidente del Gobierno se siente de tú a tú con una autonomía?".

Lo que hacen todos los presidentes del Gobierno de un país democrático, porque es su obligación.

Puigdemont entrega 46 reclamaciones a Rajoy, empezando por un referéndum vinculante
Pablo Casado: "Hay que aplicar de inmediato un 155 duradero, sin límite de tiempo, como pasó en el Reino Unido, y con todo el despliegue competencial".

Falso. Lo que pasó en Reino Unido con Irlanda del Norte (y pasa también en la actualidad) no se parece ni en lo más mínimo a lo que propone Casado para Catalunya. Las veces en las que el gobierno británico ha suspendido el autogobierno del Ulster ha sido porque los dos principales partidos de Irlanda del Norte –el Sinn Fein, católico e independentista, y los unionistas protestantes– no se han puesto de acuerdo en pactar un Gobierno. Es lo que ocurre desde hace dos años ante la ausencia de acuerdo entre los partidos. No tiene límite de tiempo porque el autogobierno se recupera en el momento en el que se cierra ese acuerdo.

Lo que plantea Casado es otra cosa: acabar de forma indefinida con el autogobierno y con las elecciones autonómicas en Catalunya. Decidir todo desde Madrid. Suspender la democracia hasta que ganen los suyos. Es más parecido a Turquía que a Reino Unido.

Puestos a citar a Irlanda del Norte y el Reino Unido, hay mejores ejemplos que recordar.

Martin McGuinness (ex líder del IRA y del Sinn Féin), el reverendo Ian Paisley (líder de los unionistas) y el exprimer ministro británico Tony Blair
En la foto, Martin McGuinness (ex líder del IRA y del Sinn Féin), el reverendo Ian Paisley (líder de los unionistas) y el exprimer ministro británico Tony Blair, que junto con otros –como Bill Clinton– ejerció como mediador para alcanzar un pacto en 2007.

Pablo Casado: "En España está habiendo un golpe al Estado. Eso está claro. Por eso hay un juicio al procés. No me lo invento yo. El Código Penal lo que está haciendo es juzgar a unos delincuentes que están en la cárcel en prisión preventiva por haber cometido delitos gravísimos, de rebelión al Estado".

Falso. Primero, porque para ser un delincuente antes hay que ser juzgado y condenado, y esto vale igual para Eduardo Zaplana como para Oriol Junqueras. Además, Casado habla de un golpe de Estado en presente, hoy. Pero lo que está juzgando el Supremo es lo que ocurrió en octubre de 2017, cuando en el Gobierno de España estaba su partido y el presidente era Mariano Rajoy.    

Pablo Casado: "Pedro Sánchez está traicionando a España. Es una traición documentada".

Por ahora, lo único documentado son los gruesos insultos y durísimas acusaciones del líder de la oposición contra el presidente del Gobierno español. Tras llamarle golpista, traidor, felón, irresponsable, incapaz, desleal, iluminado, ególatra, mentiroso compulsivo, ilegítimo, catástrofe, mediocre y okupa, ¿qué más le queda? ¿Genocida? ¿Terrorista? ¿Pederasta?

Recuerden, por comparar, las durísimas críticas que recibió Pedro Sánchez cuando dijo a Mariano Rajoy, a cuenta del SMS a Luis Bárcenas, que no era un presidente decente. Lo de siempre: puño de acero, mandíbula de cristal.

Pablo Casado: "El Gobierno de José María Aznar no negoció nada con ETA. Solo fueron a escuchar cuando se rendía ETA".

Falso. El Gobierno de Aznar negoció con ETA con la ayuda de un mediador, el obispo Uriarte. Aznar acercó presos a cárceles vascas y aceleró la puesta en libertad de 290 etarras a los que redujo sus condenas durante esa negociación con el "movimiento vasco de liberación". "Si queremos la paz hagamos la paz", decía entonces Aznar, que prometía "una actitud de generosidad".

Pablo Casado: "Empezamos dejando tirado a Llarena ante la demanda de un fanático como Puigdemont desde Bélgica".

Falso. El Estado está pagando la defensa de Pablo Llarena en Bélgica, a pesar de que las inoportunas palabras por las que Puigdemont le demandó fueron pronunciadas durante una conferencia pagada, patrocinada por un concesionario de coches. Por ahora, el Gobierno ha provisionado 545.000 euros para la defensa en Bélgica de este juez.

Pablo Casado: "Mi partido fue expulsado injustamente del Gobierno de España".

Falso. Su partido fue expulsado del Gobierno de la forma más justa y democrática que existe: por los votos mayoritarios de los diputados del Congreso, que representan al pueblo español.

Pablo Casado: "No descartamos nada porque lo que está pasando en España es lo más grave desde el golpe de Estado del 1981".

Falso. Incluso si se asume que lo ocurrido en Catalunya en octubre de 2017 es lo más grave desde el 23F. Aquello ocurrió hace año y medio. Entonces los independentistas catalanes realizaron una declaración de independencia unilateral (que luego suspendieron). Hoy están pidiendo un mediador que participe en una mesa de partidos políticos.

Pablo Casado: "En este caso hay un golpe al Estado en Catalunya. Si el Gobierno no solo no hace nada sino que además está colaborando o ocultando una negociación, por supuesto que es responsable".

Pasa por alto el pequeño detalle de que durante el octubre catalán de 2017 gobernaba el Partido Popular. Y que Rajoy también utilizó a numerosos mediadores con la Generalitat de Puigdemont.

Pablo Casado: "Es tan grave que no descartamos nada, porque estamos ante una actuación de felonía, de alta traición a España, que no se ha visto desde el 23F".

Con el "no descartamos nada", Pablo Casado se refiere a una moción de censura, aunque poca cosa parece comparado con su acusación. Si realmente el líder del PP cree que estamos ante un delito de alta traición a España solo equiparable a un golpe de Estado, lo mínimo sería que Casado pidiera la aplicación del artículo 102 de la Constitución y el procesamiento del presidente del Gobierno por rebelión ante la "felonía" de aceptar un relator.

Pablo Casado: "La agenda que estamos viendo en Catalunya es la agenda de ETA".

Salvo por el pequeño matiz de que ETA asesinaba y los independentistas no. Pero a quién le importan estos detalles menores cuando se tiene toda la razón.

Pablo Casado: "Parece que este iluminado por escribir un libro o por seguir viajando en el Falcon, por estar en Davos haciéndose fotos, considera que la oposición legítima, que además le sacamos 50 escaños, vamos a estar cruzados de brazos".

Este "iluminado" es el presidente del Gobierno porque logró el apoyo mayoritario del Congreso en una moción de censura. Es decir, porque cuenta con el respaldo de la mayoría de los votos, representados en esa cámara en un sistema parlamentario. Que el PP tenga más escaños es casi irrelevante en la ecuación. ¿O es que acaso Juanma Moreno no es el presidente legítimo de Andalucía porque Susana Díaz tuvo más escaños?

Pablo Casado: "Pedro Sánchez no cesa a sus ministros que están en casos de corrupción".

Falso. No hay un solo ministro imputado en ningún caso de corrupción.

Pablo Casado: "El Gobierno no ha negado que hubo una negociación con la Fiscalía General del Estado".

Falso. No hubo negociación alguna y la prueba es que la Fiscalía General del Estado mantiene la acusación por rebelión, a pesar de que es una organización jerárquica donde la Fiscal General del Estado, María José Segarra, nombrada por el Gobierno, podría haber impuesto su decisión.

Pablo Casado: "Pedro Sánchez es un señor que no condena a Maduro porque depende de los votos de Podemos".

Falso. A pesar de las críticas de Podemos, Pedro Sánchez ha criticado muy duramente a Maduro y ha reconocido como presidente de Venezuela a Guaidó.

Pablo Casado: "Zapatero hizo la misma felonía, la misma traición a España, con los nacionalistas en 2008".

Sánchez, Zapatero, Tejero. Por ese orden en el ránking de traidores a la democracia Española.

Ojalá algún día la derecha española condene con tanta rotundidad y firmeza la rebelión más evidente, la más nefasta alta traición de la historia reciente de España: el golpe de Estado de 1936 contra la democracia republicana.

Pablo Casado: "Somos el único partido que hemos demostrado que podemos pactar a izquierda y a derecha".

Falso. El PP de Casado solo ha logrado pactos entre el centro derecha y la extrema derecha, salvo que considere que Ciudadanos es de izquierda. Y la capacidad de pacto se acaba aquí. Descartados estos partidos, todo el resto del Congreso es traidor "podemita" o "golpista" y no merecen diálogo y menos aún negociación.

Pablo Casado: "Yo no puedo pedir disculpas por algo (la corrupción) que ni he vivido ni ha pasado ni sé si ha pasado y ni siquiera el juez ha fallado todavía".

Falso. Claro que ha pasado, claro que el líder del PP lo sabe de sobra y claro que la Justicia lo ha certificado así. Casado preside el primer partido político español condenado por corrupción. Además, el PP –especialmente el de Madrid, donde Casado se crió bajo el ala de la cazatalentos Esperanza Aguirre– tiene abiertos varios casos de corrupción en los juzgados que al actual líder del PP no le pueden resultar muy lejanos. Él ya estaba en el partido cuando todo aquello ocurrió.

Pablo Casado: "Hay que resarcir a esos compañeros acusados injustamente. El otro día recordaba, por ejemplo, la injusticia cometida con Rita Barberá, Pilar Barreiro o Pedro Antonio Sánchez, que luego fueron declarados inocentes".

Falso. Rita Barberá fue desimputada porque se murió y en España no se investiga ni se juzga a los difuntos. Si siguiera viva, seguiría procesada penalmente, como lo están absolutamente todos los concejales del PP en la ciudad de Valencia. Nueve, al igual que Barberá, fueron procesados por financiación ilegal: por blanquear donativos en dinero negro para la campaña electoral. El décimo, por cohecho por el Aeropuerto sin aviones de Castellón. Pleno absoluto.

Pedro Antonio Sánchez, por su parte,  se libró gracias a la oportuna reforma que puso en marcha el PP que fijó límites temporales a la instrucción de los jueces. La Fiscalía aún pelea para reabrir esa investigación penal. Aun así, el expresidente de Murcia sigue imputado en el caso Auditorio y en la trama Púnica.

De los tres nombres que cita Casado, solo sirve como ejemplo de acusada que luego es desimputada el de la senadora Pilar Barreiro. Y la "injusticia", en su caso, consistió en que durante los meses en los que estuvo imputada por el Supremo se pasó al grupo mixto. Nunca dejó su escaño ni tampoco de cobrar.

Pablo Casado: "Recordemos que solo ha habido una sentencia sobre dos campañas municipales en Pozuelo y Majadahonda que está recurrida que tuvo un voto particular y que afectaba a dos de los 8.000 municipios en los que se organizó la campaña electoral".

Falso. En esa sentencia de la Gürtel –que no es la única, salvo que Jaume Matas o Rodrigo Rato no fuesen del PP– también fueron condenados por corrupción dos de los tesoreros del Partido Popular: Luis Bárcenas y Ángel Sanchís. También fue condenado el propio partido a título lucrativo. Fue una condena civil, que no penal, porque en el momento en que se cometieron los delitos la ley no permitía otra opción.

Pablo Casado: "No tengo ni idea (del informe de la Guardia Civil que asegura que el PP pagó con facturas falsas un acto de Casado). Yo en aquella época ni siquiera era dirigente del partido que se pregunte a quien lo organizó".

Falso. En marzo de 2012, cuando Casado protagonizó ese acto de Nuevas Generaciones de Madrid que la Guardia Civil asegura que se pagó de forma ilegal, Casado ya era el presidente de esta organización en Madrid.

Pablo Casado: "Este proyecto que yo lidero es incompatible con cualquier conducta irregular". "Si alguien ha hecho algo mal pagará como ha pasado siempre".

Igual que pagó por su máster regalado el propio Pablo Casado, una investigación judicial de la que se libró por su condición de aforado y porque el cohecho impropio estaba prescrito.

Pablo Casado: "He tenido la suerte de trabajar con José María Aznar y con Mariano Rajoy sobre todo porque al mismo tiempo estaban haciendo una gran contribución a España".

Entre las grandes contribuciones a España de Aznar en las que Casado tuvo la "suerte" de poder participar, destaca este contrato de comisionista de Aznar con Abengoa, donde esta empresa se comprometió a pagar al expresidente español un 1% de cada desaladora que vendiese a la Libia del dictador Gadafi. En ese contrato de comisionista, desvelado en exclusiva por eldiario.es, aparecía el  nombre del propio Pablo Casado como persona de contacto para resolver "cualquier comunicación entre las partes": el comisionista y la empresa que pagaba la comisión.

Pablo Casado: "Lo que nosotros proponemos es volver a la ley (del aborto) que tenía un consenso social en España, la ley de supuestos".

Falso. La primera ley del aborto de 1985 no tuvo consenso alguno, al menos no por parte de la derecha. Manuel Fraga y su Coalición Popular –el origen del PP– votó en contra y recurrió la ley al Tribunal Constitucional.

Al consenso sobre el derecho al aborto el PP llegó muchos años después. Igual que con la ley del divorcio, con la ley del tabaco o con la del matrimonio homosexual.

Pablo Casado: "Yo no entiendo cómo un país desarrollado puede tener aborto libre hasta la semana 20 o hasta la semana 22 en ciertos supuestos".

Falso.  La ley actual solo permite el aborto libre hasta la semana 14 de gestación. Solo cuando exista un "grave riesgo para la salud de la embarazada", "anomalías fetales incompatibles con la vida" o "una enfermedad extremadamente grave e incurable", se permite "excepcionalmente" y con informes médicos el aborto hasta la semana 22 de gestación.

Pablo Casado: "Hay legislaciones de países supuestamente más avanzados que nosotros, con más impuestos que nosotros, en las que por lo menos hay información a la madre, que es una vida que no es un tumor".

Igual que en la legislación española, de la que Casado no sabe lo más básico, a pesar de que habla de ella con la contundencia y el desparpajo habitual.

La ley de plazos vigente obliga a informar a las mujeres "sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas" de apoyo a la maternidad, los derechos laborales vinculados al embarazo y la maternidad, los beneficios fiscales o centros de asesoramiento. Establece, además, un plazo de tres días entre que se aporta esa información y se practica la intervención.

En los supuestos de enfermedad y malformaciones graves o incompatibles con la vida, las mujeres también reciben información sobre ayudas a la discapacidad y la red de organizaciones de apoyo. En todos los casos, la ley también obliga a informar a las mujeres de las posibles consecuencias "médicas, psicológicas y sociales" de su decisión.

Pablo Casado: "Si queremos financiar las pensiones y la salud, debemos pensar en como tener más niños y no en cómo los abortamos".

Y para ello el problema no es el aborto: es la precariedad laboral y los bajos salarios de los jóvenes. Se arregla subiendo el salario mínimo, al que el PP de Casado se ha opuesto, invirtiendo en guarderías y aumentando las prestaciones sociales, no regresando a la ley de supuestos del 85.

Otro dato: desde que cambió la ley y se dio "barra libre" –según Casado–, el número de abortos ha descendido.

Pablo Casado: "Yo siento ser tan vehemente. Pero lo que estamos viviendo es lo más grave que yo recuerde en política".

Esta misma semana hemos sabido que la Justicia investiga si dirigentes del Partido Popular utilizaron a la Policía y a los fondos reservados para contratar a un sicario que secuestró a punta de pistola a tres personas para destruir pruebas que implicaban a líderes del PP. Pero, sin duda, es mucho más grave lo del relator.

Homenaje de la Pediatría al doctor Manuel Martín Parra


El 28 de mayo de 2010 la Sociedad de Pediatría de Andalucía Occidental y Extremadura celebró un homenaje póstumo a mi padre, el doctor don Manuel Martín Parra, en el Colegio Oficial de Médicos de la ciudad de Sevilla. Como ponentes, intervinieron cuatro de sus compañeros más queridos: los doctores José del Pozo Machuca, Joaquín Ortiz Tardío, Carlos González-Villardel, y Manuel García Martín, quien, bajo el título de Pediatra de Sevilla, hizo una glosa profesional y emotiva de la trayectoria de mi padre. Por su relevancia y por su cariño, la publico en la red en el décimo aniversario de su fallecimiento en trágicas circunstancias para divulgar su personalidad humanista y su brillante carrera:

Buenas tardes.
Me han encargado el honor de hablarles del doctor Manuel Martín Parra, mi tío Manolo. Es para mí un reto y un estimulo poderles hacer llegar las muchas vivencias que tuve con él y espero, en los pocos minutos que tengo asignados, saber transmitirles la admiración que tuve siempre hacia él.
Mi tío procedía de una familia sencilla, integrada por sus padres (el padre, mi abuelo, era guardia civil) y dos hermanas. Su infancia fue muy dura pues, tras el fusilamiento de su padre en los albores de la guerra civil, cuando él apenas tenía 10 años de edad, se vió en la obligación y en la necesidad de convertirse en el cabeza de familia en una zona hostil hasta el final del conflicto fratricida, cuando vuelve a Sevilla (donde había nacido el 26 de febrero de 1926).
Tras el final de la guerra, realiza sus estudios de Bachillerato en el Colegio de los Escolapios con excelente currículum y así entra, después de muchos esfuerzos por parte de su madre y con ayuda de una beca de Protección Escolar, en la Universidad, para cumplir su sueño: ser médico, ser pediatra.
Las calificaciones obtenidas en el periodo universitario en la Hispalense (promoción 1944-1950) ya informan de cuál va a ser su trayectoria profesional: 26 sobresalientes, y 10 matrículas de honor. Por oposición, le concedieron el Premio Extraordinario en la Licenciatura de Medicina en 1952, y, por concurso oposición, fue nombrado Alumno Interno Numerario de la Sección de Anatomía de la Universidad de Sevilla.
Una vez ya graduado como médico, continuó consiguiendo metas, con su esfuerzo y tesón:
  • Por concurso oposición también fue nombrado Médico Interno de las Cátedras de “Anatomía descriptiva y topográfica “ y “Técnica anatómica” de la Facultad de Medicina de Sevilla.
  • Asistió becado a Cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander
  • Fue ayudante de clases prácticas de la cátedra de Pediatría y Puericultura de la Facultad de Medicina de Sevilla.
  • Ingresó, por concurso oposición, en la Escuela Departamental de Puericultura, consiguiendo la titulación correspondiente.
  • En 1958 consigue el título de Médico de Empresa en Madrid.
  • En 1965 recibe la titulación de Médico Especialista en Pediatría y Puericultura del Ministerio de Educación.
  • Fue igualmente médico ayudante de Pediatría en la Residencia Sanitaria García Morato de la Seguridad Social junto al Dr. Manuel Laffón Soto, durante doce años.
  • Desde 1974 hasta su jubilación, ejerció el cargo de médico especialista en Pediatría en distintos ambulatorios de la ciudad de Sevilla, simultaneando este cargo con su consulta privada en la calle Montecarmelo y el de médico de empresa en HYTASA.
Además, su carácter colaborador y emprendedor le llevó a participar en los siguientes eventos:
  • Socio fundador de la Sección de Pediatría Extrahospitalaria de Sevilla, siendo su Presidente desde la fundación en el año 1973 hasta 1982. Se vincula en este periodo con los Cursos de Medicina Internacional de Pediatría Extrahospitalaria dirigidos por el doctor Francesc Prandi i Farrás en Barcelona.
  • Socio fundador de la Sociedad de Pediatría de Andalucía Occidental y Extremadura con el Dr. Manuel Suárez Perdiguero, siendo nombrado en 1982 Presidente de la referida Sociedad de Pediatría. Fue el primer, y único hasta la fecha, Presidente de la Sociedad que procedía de la Pediatría Extrahospitalaria. Posteriormente, fue nombrado Socio de Honor y Presidente de Honor de la referida Sociedad.
  • En 1985 es nombrado por votación Vocal de Relaciones Públicas de la Sociedad Española de Pediatría. En este mismo año es designado Socio de Honor de la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria.
  • Asistía asuduamente a las reuniones de las referidas Sociedades, aportando su casuística y experiencia médicas, sus aportaciones una gran consideración por parte de los asistentes.
Y tras esta exposición de méritos, ¿qué más cabe decir?
Yo, como tantos niños y adolescentes de los años 50, 60 y 70, recuerdo su figura, su modo de implicarse en nuestra enfermedad a cualquier hora del día y de la noche, y cómo transmitía tranquilidad y seguridad a unos padres y madres angustiados (algunos lo consideraban su particular ángel de la guarda). Son muchos los que en los días posteriores a su fallecimiento me han hecho llegar anécdotas y recuerdos de esos años en los que ellos fueron atendidos por el doctor Manuel Martín Parra. Ejemplo de éstos es esta fotografía en la que dos de aquellos niños que el modeló y atendió durante su edad infantil se han convertido en pediatras y han tratado (y siguen tratando) de seguir su estela con admiración y agradecimiento continuo, sin conseguir llegar a su techo.
Y ¿por qué soy yo ahora pediatra?
Es una pregunta que me formulado repetidas veces, y siempre he dado con la misma respuesta: siempre he aspirado a ser lo que representó mi tío Manolo en esta profesión difícil, dura, sacrificada, pero que depara enormes satisfacciones personales cuando se ejerce siguiendo su ejemplo.
El doctor Martín Partra, mi tío Manolo, era el claro ejemplo de pediatra vocacional, que sentía pasión por lo que hacía de forma desinteresada, que amaba la Medicina y a sus pacientes, y del que siempre escuché sabios y prácticos consejos que me han servido en mi trayectoria profesional. Su profesionalidad y su constancia en la práctica y en la puesta al día de la Pediatría le convirtieron en un médico de referencia desde que empezó a ejercerla.
Mi tío Manolo me enseñó que ser médico es una actitud ante la vida, que te hace ayudar a los demás para buscar su salud y conseguir el agradecimiento del paciente y de sus familiares.
El doctor Martín Parra me inició en la búsqueda de la clave de lo que es ser un buen pediatra: el pediatra no debe olvidar que la relación con el niño o la niña se canaliza a través de la madre, sin olvidar crear un clima de relajación en el paciente intentando adentrarse en su interior eliminando, en la medida de lo posible, sus miedos y angustias.
Tío Manolo me contagió que el ser pediatra requiere un esfuerzo diario y una actualización permanente de conocimientos teóricos y prácticos para intentar llegar a ser un profesional realizado y feliz.
Además, el doctor Martín Parra era buen amigo de todos sus compañeros. Por su carácter extrovertido tenía dotes contrastadas de organizador, no solo de actos relacionados con la práctica pediátrica diaria sino que además era un entusiasta emprendedor de actos y reuniones de amigos (médicos y no médicos).
En este apartado he de resaltar igualmente una faceta que a mí, como pediatra en formación, me confirmó la impresión de que era un pediatra ejemplar. En su época de Presidente de la Sociedad de Pediatría de Andalucía Occidental y Extremadura, él sirvió de puente de unión para que la Pediatría sevillana fuera una entidad independiente de los distintos hospitales y de la relación de los pediatras extrahospitalarios y hospitalarios.
En su etapa como Presidente de la Sociedad, sus dotes emprendedoras junto con el apoyo entusiasta y eficaz de su Secretario (el doctor Martín Navarro Merino) y de su Junta Directiva (en la que participé como vocal de Médicos Jóvenes) se inició la publicación del Boletín de la Sociedad de Pediatría de Andalucía Occidental y Extremadura, germen de la actual Revista Vox Paediátrica.
Mi añorado tío Manolo me transmitió, además, el concepto vocacional que él supo aplicar muy bien, siguiendo la doctrina de su admirado mentor, el doctor Gregorio Marañón: 
Si ser Médico es
entregar la vida a la misión elegida,
no cansarse nunca de estudiar
y tener todos los días la humildad de aprender
la nueva lección de cada día,
Si ser Médico es
Amor, infinito amor a nuestro semejante
y acogerlo sea quien sea,
con el corazón y el alma abiertos de par en par
Entonces ser Médico es
la divina ilusión de que el dolor sea goce,
la enfermedad, salud
y la muerte, vida.
El doctor Manuel Martín Parra fue alguien que hizo bien a todos, excepto (como dicen muchos de sus amigos) a él mismo. Y siempre tuvo en su mente y en su espíritu, a pesar de sus errores, el nombre y el recuerdo de sus inspiraciones vitales: María  Luisa, sus hijos y nietos, además de sus padres y hermanas. 
Y ahora, ¿qué nos queda de él ?
Acabo con una reflexión de don Jacinto Benavente: “Al morir tan solo nos queda lo que hemos dado.” El nos ha dejado, al menos a mí, su ejemplo de generosidad, su ejemplo de amistad con todos, y su ejemplo de Maestro Pediatra.
Gracias, tío Manolo. Gracias, doctor Manuel Martín Parra.

01 febrero 2019

Bésale, bésale mucho

Los españoles nos besamos y tocamos tanto en público que es una alegría. Debe ser el lado tierno de la marca España. Recuerdo que, ya en el añorado 1992 del olímpico Amics per sempre, lo resaltaba la escritora Rosa Montero en un artículo titulado Besos y otras cosas. Hasta nuestros waterpolistas se besan en los morros cuando conquistan un título de relumbrón. Pero no todos los hombres se sienten libres para besar o acariciar a sus novios, maridos o amigos en público. Un reciente y original anuncio australiano anima a las parejas del mismo sexo a cogerse de la mano, estén donde estén.

La visibilidad es un derecho orgullosamente conquistado. Fruto de la lucha por la igualdad son las bodas entre personas del mismo sexo, cuya difusión mediática ha contribuido a normalizar la visión que los heteros tienen de nosotros. Sin embargo, cada uno de nosotros puede hacer más por esa normalización, porque la visibilidad sí que importa. ¿Te vas a perder la incomparable sensación de libertad que da ir cogido de la mano de tu amado/a por la calle? Échale huevos, y disfruta de la vida ahí fuera (del armario). Si escondes la mano y sucumbes al miedo, les haces el juego a los homófobos, a los machistas, y ganan ellos. Que no nos dé miedo el amor. 

Para que los heteros aprendan a mirarnos con naturalidad debemos comportarnos con la naturalidad que proporciona la ternura, también en la vía pública, en las playas, en un restaurante, en el cine, en la universidad, en el metro. No nos reprimamos nunca cuando queramos acariciar o besar a nuestro chico o chica, o nos apetezca ir cogidos de la mano, por miedo a fascistas homófobos. Mostrando nuestro amor podemos parar su odio. Pásalo. cmg2019

24 enero 2019

Nostalgia for Friends Lost

“Our words are a kind of rescue team on a relentless mission to save past events and extinguished lives from the black hole of oblivion.” (Jón Kalman Stefánsson)

I have always wondered if my craving for friends has something to do with my being raised the only boy in a rather dysfunctional family. I bet it has. Friends have always played an essential role in my life; having loving friends has somehow compensated for my family’s shortcomings, a circumstance that not all of my friends have been aware of. Now that I have turned 60, I feel the time has come to look back and celebrate the lives of those loving friends I have lost. They were all very dear to me and they certainly contributed, in one way or another, to the man I am today. These few sketches are about their lives and about our friendship, seven unplugged friendships from the non-digital era, which are now going to live on forever in cyberspace. This is my own private Paradise Lost.

After spending my first two semesters at the University of North Carolina at Chapel Hill in Craig Dorm, a residence hall for graduate students, the time had come to look for alternative accommodation. A Portuguese colleague of mine at the Department of Romance Languages happened to know of a friend of his who was looking for a new flatmate at A7 University Gardens, and that is how good-natured, warm-hearted Ritchie H. Bennett (1956-1984) came into my life in late August 1981. We hit it off and became friends straight away. Bennett –he wanted to be called by his surname– was a nurse at Durham hospital. He would give me a ride to 42nd Street disco on Friday nights for our weekly socializing and dancing with other guys, as there was no gay club in small town Chapel Hill.

One of the sweetest memories I have of our living together is sharing the luxury of reading The New York Times, which I had subscribed to, on Sundays. I remember waiting every Sunday to hear the familiar thump of TNYT being chucked against our apartment door. I now regret never having taken a picture of the huge bulk of all the supplements folded together lying on our doorstep (just imagine piling up four or five editions of the current The Guardian on Sunday and you will get the picture).

I never actually grasped how much we had meant to each other until, five months after I left the US for good, I received his first and only letter, which I have read several times over the years. His praise of our friendship made me hold out great hopes that Bennett would be a friend for life, someone who would always be there waiting for me on a holiday trip back or would visit me in Europe, but sadly my dream never came true. In June 1984, roughly a year after we had parted, his sister rang me from North Carolina at 2am to announce that Bennett had passed away (it was the first time I had heard that deadly phrasal verb). He had suffered a thrombosis while having a shower and had collapsed dead in the bathtub of our apartment. I cried so much the following day that I had to call my superior to excuse me from going to work that day. I was only 25 years old, and he wasn’t yet 28. I have missed him terribly every time I have returned to Chapel Hill ever since, and have always remembered the words he wrote in capitals on the second page of his letter: “… SO PLEASE HURRY UP AND COME HOME!!!”

Juan Vicente Muñoz Martínez (1960-2002) was a straight friend who never bullied me during my adolescence, as other straight boys had. We had met after the evening booster classes at the German School in the mid 1970s. We lived in the same neighbourhood, and we both shared a passion for tennis (he was a very gifted player) and art (he was a fervent admirer of Dali’s work and boutades).

His lifetime motto was: “Freedom is like the horizon; whether you approach it or you get away from it, it always remains at the same distance.” Juanvi was an uncompromisingly free individual, and a constant source of inspiration in my life at the time. He sparked in me the curiosity to read Hermann Hesse’s Siddhartha and Steppenwolf. In our discussions, Juanvi and I enjoyed putting the world to rights. My anti-fascism must have started to take shape under his wing in those years. Juanvi was a victim of machismo, as he was shot dead in the street by a man after reproaching him for verbally abusing a woman. The killer was later arrested and convicted.

In resourceful Junavi I found a role model to look up to. Had I had the balls he had, I would have spared myself endless years of closeted suffering until I finally summoned up courage to come out at 22. In the spring of 1976, right before the end of my first year at university, I had the chance to spend an academic year in the US with an AFS grant program, just as Juanvi had done a year earlier in Pana, Illinois. I remember there was a young university student at the AFS suitability interview who might have been a couple of years older than me and had already spent a year abroad with the same program. At one point, he asked me maliciously if I preferred to look at an art book with pictures of classic male nude sculptures to a copy of Playboy displaying photos of naked women. Evidently startled by the question (it must have been the first time I had looked at institutionalized homophobia in the face), I answered with the truth and was proud of myself, but I wasn’t given the grant to travel to the USA at that time. I would still have to wait five more years for the biggest leap of my life.

I felt attracted to beautiful Dan Patrick Moseley (1960-1994) the second I met him in Seville in the summer of 1981, right after my first year at UNC. He looked like the quintessential good, all-American boy. I loved his eternal smile presided over by his gorgeous long eyelashes, his charming southern accent, and his captivating aura. He was literally in love with life, and his ever-smiling face said it all. He was a modern-time Peter Pan given over to pleasures, so to speak.

He came from a very conservative, religious North Carolina family to whom he was not out at the time. Straight-acting, self-conscious Dan was never comfortable displaying affection in public (he didn’t allow me to put my arm on his shoulders in this photo on the beach), but he was a knowledgeable lover indoors. I wish Dan and I had been proper boyfriends.

He showed real enthusiasm for my doctoral dissertation on American gay-themed fiction (which I dedicated to him), and he kindly sent me several books for my literary research, among them his own dog-eared copy of the classic The Front Runner, a story which I continue to find gripping and stimulating. When he visited me in Spain in 1991, he brought me a lovely framed print by Kip Gerard of the arts Varsity cinema in Chapel Hill, a gift I have always treasured.

He wrote me a very honest letter announcing he had been diagnosed HIV positive and he explained how he was trying to cope with it. As we know, there was no medical treatment for AIDS at the time, but Dan kept in good spirits notwithstanding. He died among family and friends in 1994 in North Carolina.

My friend David Franklin McCarn (1959-2000) belonged to a brilliant generation of young American scientists, writers, historians and artists who was literally swept away by the AIDS epidemic during the 1990s. He was a microbiologist, and between 1989 and 1990 he co-authored several research works (some while affiliated with the Howard Hughes Medical Institute).

When I was doing my field research on gay-themed American fiction at NYU, professor George Stambolian, who kindly guided me through the process, warned me of the fact that many of the writers I was interviewing in NYC that summer of 1987 would soon die, as they were all HIV positive, and that deadly premonition fulfilled itself a few years later. Today’s historians have a job ahead of them to document the lives of so many gay men of excellence who, like Robert Ferro, Vito Russo, Keith Haring or professor Stambolian himself, to name just a few, perished in their prime before modern medicine could help save their lives.

I remember meeting tall, butch-looking David at a social do in Chapel Hill, and we spent that same night together at my place. We took a liking to each other, and became good friends and writing pals after that. He was remarkably articulate, and his letters were beautiful pieces of writing, overflowing with honesty and tenderness. I still enjoy reading them immensely after all these years.

I truly prized my friendship with Julián Iñesta Mena (1965-1992). I met him on the dance floor of Centro’s, the local in hip spot during the “Movida” years in Seville, on Saturday, April 14th 1984 (on the anniversary of the Spanish Republic, one of my most cherished dates on the calendar). While dancing, he asked me if I wanted to have a sip of his beer; I didn’t hesitate a second. That sip inaugurated eight years of friendship.

I fondly remember once when we ran into each other outside the university office where I work, and kissing each other hello on the lips, right there, in front of everybody. I was so proud of him (and of us). How elegantly Julián carried himself. I also remember both of us having dinner together and listening to the radio on November 9th, 1989, the historical night the Berlin Wall fell at long last. What a relief we felt!

After his death, I was grief-stricken for months on end. I have never thanked you enough, James, for holding me that night after the burial. I still thank the gods for being in a loving relationship when I lost Julián. I remember going to the cinema with James, my boyfriend at the time, to see Longtime Companion, and bursting out crying at the end of the film when the dead protagonist “comes back to life” in a dreamy ending. I have never cried so much in a cinema in my life.

I couldn’t believe my eyes when I was recently shown a photo of Julián Iñesta II, his brother Eduardo’s son. His nephew is now 19 years old, and the spitting image of his uncle at his age. The wonders of DNA replication.

Looking back, in a way, Julián, by insisting that I get tested regularly for HIV, saved my life, for I learned to look after myself and play safe. If I have survived the epidemic, it is partly due to him wanting to protect me. Thank you, babe.

It took me for ages to hear from my friend Keith Douglas Pruitt (1960-2008) again. For a long time, I just couldn’t remember where I had written down his surname. Until only just recently I remembered it was listed together with all the phone numbers of my old friends from North Carolina. I knew that being such a distinctive surname it wouldn’t be hard to find it online. And that is exactly what happened when I googled him, but tragedy took over the screen when I saw the word “Obituary” springing up next to his full name. I was in shock upon learning of the terrible news of his death at 47 in New York City. He had been found dead in his Greenwich Village apartment on November 12, 2008. Autopsy reports indicated that he had choked to death. He had been treated for esophagus problems stemming from a home fire in which he had been badly injured the previous year.

Keith and I became dancing buddies at 42nd Street, the gay disco in the Durham area which we both attended every Friday or Saturday night during the school year. We would spend hours boogying bare-chested on the dance floor, sweating to the disco beat. Keith out on the dance floor was something to behold. He was all smiles, friendliness and good vibes, the all-round good guy. We would jump on the dance floor every time the hit Celebration came on. We were celebrating our freedom as two gay kids who had just recently come out and literally wanted to have the cake and eat it.

I remember phoning him for a farewell at his family home in Annandale, Virginia, right before leaving UNC in May 1983. After that, I lost track of him (there was no internet then). After he graduated, he started a multi-faceted career as a composer, piano player, and actorI was blown away when I saw him on screen starring as the lead singer of The Lafayettes in John Waters 1988 production of Hairspray.


In 1994, while he and his boyfriend were holding hands on a Greenwich Village street, they were savagely beaten by three homophobes who shouted anti-gay insults as they beat them with golf clubs. Keith took them to court and participated fully in the prosecution of the criminals, which resulted in their being convicted and sent to prison. Sadly, they were released a while ago. May these lines be a celebration of his life, his talent, and his courage.

Wholesome, warm-hearted Anthony James Adinolfi (1951-2017), Tony for all of us, exerted an enlightening influence on me. I met this vocational nurse at the Carolina Gay Association, the place I timidly approached (I was still closeted) as soon as I arrived in North Carolina. And it proved the best option to start socializing among gay peers. As soon as we met, he took me under his wing, introduced me to the volunteers who made up the staff of CGA, and pointed out books to check out. Tony’s reading assignments included the book The Joy of Gay Sex. Co-authored by doctor Charles Silverstein and writer Edmund White, it advertised itself as a sex manual and sympathetic advisor to confirmed and neophyte gays, and I was certainly one of the latter. Here was a book at last about my own self, offering me the sexual education that neither my parents nor my country’s puritanical educational system ever gave me. Soon after gulping it down, I was in love with my first boyfriend, Bill Matlock. I was so overjoyed that I came out to my parents over a transatlantic phone call, ha, ha, ha!

I tried to track him down on the internet for years, because I missed his vibes and his affection, but to no avail. Suddenly, I came across his obituary and was devastated. Luckily I managed to find Tony’s husband’s name and was able to contact him after so many years and send him my condolences. I so wish the internet had existed in the 80s and 90s, which would have assured me the gift of his friendship.

I reckon that, in a way, these are the memories of a survivor who was fortunate to meet a generation of men who cultivated their inner beauty, who had no need to customize their bodies, take steroids, tattoo their skin, shave their body hair, or pluck their eyebrows, to be beautiful human beings.

The greatest gift you can give anyone is your undivided attention, and that was the case among us. They were articulate and honest expressing their feelings in writing, as their letters on paper show. We all used to communicate by telephone and by post, those nearly extinct forms of human communication nowadays. I have nostalgia for that era. I feel melancholy and lonely without them. I miss their letters and their conversations, I miss their brains, I miss their joie de vivre. I miss them all because the friends I choose are family to me.

If there is an afterlife, we shall meet up again and have another dance or a few more laughs; if not, it was a pleasure meeting you guys. cmg2019