11 diciembre 2018

Obsolescencia programada

Por EDURNE PORTELA
Mi ordenador portátil me sorprendió con un cambio radical el día de las elecciones andaluzas. Su batería, que aguantaba operativa seis horas seguidas, ese día me dejó tirada después de apenas tres. Pronto tendré que reemplazarla o comprar un ordenador nuevo. La obsolescencia programada es la estratagema tecnológica por la cual las empresas obligan a los consumidores a deshacerse de sus cacharros después del tiempo que a esas empresas les da la gana, con lo que el consumidor pierde la libertad de elegir cuándo cambiar de modelo. Tras conocerse los resultados fatídicos de las elecciones andaluzas, me dio por pensar que la ultraderecha es el chip corruptor que se insertó en ese nuevo producto que era la democracia española hace 40 años.

¿No es irónico que ahora que se celebran los 40 años de la Constitución se active a todo trapo el partido de ultraderecha que pretende dinamitar esa misma Constitución y esa misma democracia? Hace cuatro décadas se creaban las condiciones para que en España no se investigaran los crímenes del franquismo, para que no hubiera ni verdad ni justicia ni reparación; se permitió la continuidad en las Fuerzas de Seguridad del Estado de represores bien conocidos; se hicieron oídos sordos a los testimonios de hombres y mujeres que habían sufrido injustamente en las cárceles franquistas; se despreció a las familias que quisieron recuperar los cuerpos de sus seres queridos represaliados por el franquismo. Y tal vez fue entonces, con tanta impunidad y tanta desmemoria, cuando el chip de la ultraderecha se instaló cómodamente en ese naciente producto que era la democracia española. Dirán, con razón, que el auge de la extrema derecha no es exclusivo de España: ahí están Francia, Italia, Estados Unidos, Brasil. Es posible que en el momento de formación de una democracia se instale en ella el germen nocivo, su chip destructor. ¿No hay acaso en la fundación de cada democracia la herencia de una violencia anterior? ¿No hay acaso en todos estos países una relación entre la ultraderecha de hoy y un fascismo, una dictadura, una persecución política del pasado?

La ultraderecha ha estado presente pero aletargada durante 40 años para ahora irrumpir con violencia, pareciendo que, de un día para otro, España se nos ha repoblado de fachas. Algunos dicen que siempre han estado ahí pero que no se atrevían a salir. ¿En cuántos programas de televisión se ha hablado estos días de la sorpresa de que Vox haya conseguido casi 400.000 votos sólo en Andalucía? ¿Cuántas nos hemos revuelto inquietas al pensar que esos votantes están entre nosotras? La ultraderecha se ha activado para dinamitar la democracia, para hacernos creer que los principios de justicia y solidaridad, de igualdad de género, de responsabilidad colectiva ante los menos favorecidos, de diálogo y convivencia están obsoletos. Y que ellos están aquí para enseñarnos el camino hacia una nueva España que suena mucho a la de hace 60 años, pero que ellos proponen como el futuro a desear. Un futuro xenófobo, antifeminista, homófobo, en que la libertad de expresión y de prensa, las libertades políticas y los más básicos derechos civiles no sólo no estarán garantizados, sino que serán destruidos. Esa es la nueva España que promete la obsolescencia programada de la ultraderecha española. (El País, 11.12.18)

07 diciembre 2018

Esa España feudal

SE LEE EN 1 MINUTO
Siempre me ha parecido que la revista ¡Hola! pregona aún el enaltecimiento de una cierta España antigua y casposa. Sus portadas exhiben la vida (soñada por algunos) de personajes de la realeza, matadores de toros, folclóricas eternas, cantantes melódicos, tertulianos de programas de telebasura, aristócratas de privilegios ancestrales, y, cómo no, de los descendientes del dictador. En nuestra vida, el Hola ha ejercido gratis la función de órgano de propaganda justificador de instituciones obsoletas como la monarquía y la aristocracia. El estilo de vida idealizado que muestran sus reportajes (el glamour de mansiones obscenamente exhibidas, la ropa a la última o el maquillaje retocado digitalmente) actúa como somnífero social en las consultas de dentistas o en peluquerías varias. Hola retrata a una nación anclada en privilegios clasistas, y perpetuadora de patrones sociales ya superados por la mayoría de españoles. El Hola es como la vox, perdón, la voz de esa España feudal que reclama su vasallaje de banalidad. ¿Por qué será que no se publican revistas parecidas en las repúblicas europeas de nuestro entorno? cmg2018

29 noviembre 2018

Nürnberg Rock Festival 1977

El 3 de septiembre de 1977 asistí a mi primer concierto múltiple y multitudinario 
de rock en Nuremberg, Alemania. Mi bautizo de rock'n rol, a pesar de la lluvia.

24 noviembre 2018

Gran Gran Vía

23 noviembre 2018

¿Cuál es la marca Andalucía?

Por AGUSTÍN RIVERA
El confidencial, 22/11/2018

Antropólogos y especialistas en la imagen de la comunidad andaluza explican 
por qué persisten estos tópicos y estereotipos dos siglos después 

¿La Rioja? Bodega. ¿Baleares? Islas alquiladas a Alemania. ¿Andalucía? ¿Qué era Andalucía en ese chiste que circulaba en los primeros años del milenio en los 'e-mails' de la época? Pues sí: ¿Andalucía? Patio de recreo.

Madrileños que toman el AVE en Atocha rumbo a Sevilla a pasar unos días en la Feria de Abril y ellas se ponen el traje de faralaes (no, no: se dice de flamenca o gitana: de faralaes, nunca). Catalanes de origen charnego que van a la tierra de sus padres en Semana Santa y de paso se toman unos espetos de sardinas en Pedregalejo o una tortillitas de camarones en Sanlúcar de Barrameda.

Extranjeros y nacionales saben que Andalucía es un buen sitio para vivir. Los andaluces más chovinistas aseguran que es el mejor, incluso. Lo que todos saben (locales y foráneos) es que la fiesta, el Rocío, la Semana Santa, la Feria de Abril (o la de Málaga o Jerez), el pescaíto frito… y también la Andalucía subvencionada, el PER y “lo vagos que son los andaluces” son marca Andalucía. ¿Desde cuándo? ¿Hasta cuándo?

Viajes románticos y Ortega y Gasset

Viajeros románticos del siglo XIX como Merimée, Bizet, Washington Irving y Richard Ford fijaron el estereotipo. Una tierra admirable no para trabajar, sino para disfrutarla ya jubilado. También tierra abonada para la hipérbole y el engaño. “Aunque no hay quien los gane a exagerar, su credibilidad es proporcional y acaban creyéndose sus propios embustes. Con ellos todo es superlativo o diminutivo”.

Ortega y Gasset sentó las bases modernas del estereotipo en su ‘Teoría de Andalucía’, publicada en 1927 en ‘El Sol’ de Madrid. “Permanece fiel a un ideal paradisiaco de la vida”. La experta María del Carmen Lasso de la Vega, profesora de la Universidad de Cádiz, recuerda que los Tartessos convirtieron Andalucía en la primera civilización de Occidente. "La caída de las ciudades del Medievo no tuvo lugar en esta tierra y, sin embargo, la autonomía llegó por la puerta de atrás, con el café para todos. Son cuestiones cegadas en las aguas estereotípicas porque Andalucía interesa".

España se convirtió en el siglo XVI en el imperio donde no se ponía el sol. El resto de los países crearon sus estados y no veían con buenos ojos a España. Ya desde ese momento, la imagen exterior de España se asocia a la de Andalucía. La comunidad entera, y más en concreto la Bética de los romanos y la capital andaluza, representa a España más que ningún otro lugar. Esta 'tierra de María Santísima', con el flamenco y los toros como elementos identitarios.
“Esta situación es rentable desde el punto de vista político, sobre todo para Cataluña, que siempre ve a Andalucía como su antagonista. Ellos son los buenos y los andaluces los malos”, subraya Lasso de la Vega, tras apuntar en otra dirección: la de que el PSOE “conoce muy bien” Andalucía y el PP “no tiene ni idea y por eso difícilmente podrá gobernar”.

Esta experta, que pertenece al Instituto Universitario de Investigación para el Desarrollo Sostenible (Indess) de la universidad gaditana, tiene muy claro que el PSOE sabe que Andalucía “no solo es charanga y pandereta”, pero que el partido hegemónico en la comunidad andaluza podría haber cambiado la imagen de Andalucía y no se dedicó en profundidad a ello. Política de corto plazo. “Susana Díaz debe ser consciente de afrontar este reto por encima de los intereses partidistas”. Los más susanistas consideran que la candidata socialista ha sido, junto al expresidente Rafael Escuredo, la máxima mandataria de la Junta más andalucista.

"No interesa una mirada crítica"

Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Sevilla, tachó al PSOE de una especie de PRI mexicano, el partido que pilotó aquel país durante décadas sin alternancia de Gobierno, y “que mantiene una clientela política y potencia, de manera falsa, una autoidentificación con lo andaluz. Y es falsa porque silencia o deja fuera valores importantes de nuestra identidad. No interesa una mirada crítica sobre nosotros mismos. En los planes de estudios, Andalucía apenas representa tres párrafos en determinados capítulos. Nos ven solo como vivero de votos”.

¿Y qué medidas son necesarias? 1) Para eliminar el tópico, los expertos plantean que hay que asumirlo y luego eliminarlo. ¿Cómo? 2) Explicando qué ha sido Andalucía y no “incidir en lo buenos que fuimos", sostiene Lasso de la Vega. Una mirada más hacia el futuro, el camino que queda por recorrer. 3) Abundar en el concepto andaluz y no en los localismos que no favorecen nada el sentimiento de unidad. Se trata de evitar que en Andalucía la mayoría o al menos gran parte se sienta más de su ciudad o su pueblo que de la comunidad.

Moreno señala el hecho de que en Sevilla, la ciudad con más habitantes de la comunidad (689.434, según el padrón de 2017), solo suponga un 13% de la población. “En Andalucía no existe lo que ocurre en el conjunto del Estado español: que el gigantismo de una urbe, como pasa con Madrid, París o Berlín, anule al resto del territorio”.

Lasso de la Vega recuerda que Ortega también dijo que los andaluces “no tenemos más remedio que ser flojos porque lo tenemos todo”. El profesor Alberto González Troyano prepara la publicación de un monográfico encargado por el Centro de Estudios Andaluces sobre ‘La cara oculta de la imagen de Andalucía: estereotipo y mitos’.

¿La pereza como identidad?

Troyano vuelve a Ortega. Parece inevitable. “De todas las connotaciones que pueden deducirse de la exposición de Ortega acerca del ideal vegetativo de los andaluces, apenas se han entresacado las interesantes notas de epicureísmo, felicidad, hedonismo, exaltación del goce y de la sensualidad, que subyacen tras ese planteamiento. Y solo se ha destacado una tendencia negativa: la pereza”.

El catedrático sevillano lamenta cómo rasgos y expresiones de la cultura andaluza se han vaciado hasta suprimirles su significado interno, tratando de presentar Andalucía “de una forma unilateral, sesgada e incluso como caricatura”. Moreno adopta el discurso del caribeño Frantz Fanon, que estudió el “síndrome del colonizado”, el que padece la región “desde la mitad del siglo XIX, como una especie de colonia interior dentro de España”.

Sostiene Moreno que existen intereses no solo políticos y económicos para ofrecer una imagen “reduccionista y folclorizada” de Andalucía. “Basta caer en la tentación de ver Canal Sur TV, donde abundan los programas que fomentan el tópico andaluz. No hay que olvidar que ciertos elementos de la cultura popular andaluza fueron tomados para el propio maniquí de la cultura andaluza”.

Mujeres muy guapas y hombres informales

"El estereotipo andaluz es doble: las mujeres son muy guapas y los hombres, informales. Además del matiz machista, se trata de una imposible categorización que, sin embargo, ha resurgido con mucha fuerza en los últimos años, fundamentalmente en la propaganda catalana, que utiliza la imagen de Andalucía para construir su propia identidad, como ya ocurriera en el siglo XX con la inmigración andaluza", indica Lasso de la Vega.

“El pueblo andaluz lleva siglos sometido a una desvirtuación identitaria, muy útil políticamente y nefasta para los intereses andaluces. Andalucía, ‘la que divierte’, que diría el cantautor Pepe Suero, sigue cumpliendo esa misma función. La deuda histórica a Andalucía es mucho mayor de lo que se dice incluso en campaña electoral”.

Mercedes de Pablos fue, en la segunda década de los noventa, la primera mujer directora de Canal Sur Radio, entre 1996 y 2000. Ahora capitanea el Centro de Estudios Andaluces, dependiente de la Junta de Andalucía. Su familia procede de la sierra de Aracena (Huelva). Su niñez, adolescencia y primera juventud las pasó en Madrid, pero lo andaluz siempre estaba presente en su casa. Llegó a Sevilla en plena Transición y se quedó en el sur. Solo su acento muestra que no es sevillana.

“Mi padre era un gran lector, un andaluz raro, muy ocurrente, pero de los siesos, no de los graciosos. Mi idea de Andalucía es más próxima a Ganivet y Lorca que a los clásicos estereotipos”, cuenta. “Hay muchas Andalucías. Está la de Luis Cernuda, pero también la del cineasta Alberto Rodríguez y la de las películas de ‘El mundo es nuestro’. Lo que sí creo es que confundimos la alegría con la falta de seriedad. La capacidad de alegría es lo que te mantiene vivo. El pueblo que mantiene la curiosidad intelectual y es capaz de organizar fiesta y subvertir la vida cotidiana”.

Comunidad pobre, comunidad rica. Para Moreno, si los pobres andaluces siempre han mirado a Barcelona y los ricos andaluces a Madrid, ¿quién ha mirado a Andalucía? De Pablos critica que la imagen que se exhibe de Andalucía sea en realidad de una guerra de pobres. El contrato en Navantia de la Bahía de Cádiz es una buena prueba. “Hay mucho clasismo con Andalucía y no reconocer su capacidad de vanguardia. El problema también radica en que hace 40 años, con pueblos con bajos niveles de escolarización, sus clases dirigentes eran ágrafas y no muy productivas. La burguesía también ha alimentado esa imagen”.

La exdirectiva de la RTVA no entiende cómo en Andalucía “viene un madrileño con faroles y enseguida se lo compramos”. Mercedes de Pablo no entra en si el canal autonómico fomenta los tópicos. “Todos los medios, no solo Canal Sur, deberíamos hacer un examen sobre la calidad de los contenidos. Tienen que existir programas de entretenimiento y yo prefiero ver a los mayores en un programa así [el de Juan y Medio, que se emite todas las tardes de lunes de viernes] en vez de que estén entristecidos". En Canal Sur TV abundan los programas de folclore y copla. Apenas hay programas educativos y culturales.

La leyenda negra andaluza

Alberto Egea es profesor de literatura comparada de inglés y español en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ha vivido 12 años en Estados Unidos. Estudió el doctorado en la Universidad de Miami y enseñó en la Universidad de Minnesota (Indianápolis). “Una vez que se consolida el estereotipo, es difícil cambiarlo. Es más, se anquilosa y fosiliza. Y a cambiar esta imagen no colaboran ni la Junta ni Canal Sur. ¿Por qué no se ha reimaginado una Andalucía posmoderna como sí ha ocurrido en Cataluña o la Comunidad de Madrid?”.

La malagueña María Elvira Roca Barea, autora del superventas ‘Imperofobia y leyenda negra’ (Siruela), disecciona cómo el mundo funciona “con estereotipos” y que eso “forma parte del sistema de construcción mental del conocimiento”. “Lo que extraña”, explica, “es la permanencia de determinados clichés. En Andalucía, estos son una creencia del siglo XIX y vienen a quedarse en lo referente a lo exótico, lo raro, lo africano, y corresponde totalmente a la versión de la leyenda negra que manufactura el liberalismo”.

Según Barea, Andalucía se ha considerado un territorio no enmarcado dentro de la cultura occidental, y sí con “falta de iniciativa y talento para la gestión económica; una sociedad atrasada y ruralizada. Se busca en la realidad aquello que se adecua a la imagen ya concebida y aprendida; y se elimina aquello que no cuadra”.

Ejemplifica Roca el caso de Málaga, asociada a la imagen de sol, playa, boquerones y chiringuitos, y en la que no se la considera como líder europeo en turismo de salud. “¿Quién piensa que Alicante es una potencia en robótica e inteligencia artificial? Hemos aprendido a visualizar lo que culturalmente nos han enseñado. Eso es un problema grave”.

Sobre la Junta de Andalucía, resalta: “En líneas generales, las comunidades cultivan el ombliguismo folclórico, narcisista y endogámico, y eso no es bueno para nadie. Y las cadenas de televisión autonómicas han traído más problemas que beneficios”.

Satisfacción y comodidad

Y es que en este sur que es tan grande como Portugal, bañado por un océano y un mar a 14 kilómetros de África, sigue funcionando lo que el sociólogo Manuel Pérez Yruela acuñó como “la paradoja de la satisfacción”. Otro estereotipo más. Satisfacción por el desarrollo de Andalucía si se compara con el resto de España. Satisfacción por el Estado de bienestar o la propia satisfacción personal.

Ya en 1972 lo advertía Antonio Burgos en su ‘Andalucía, ¿tercer mundo?': “Creerse que Andalucía es lo mejor del mundo, lo más perfecto y bello, el ombligo del universo, será lo que por los siglos mantendrá a los andaluces en su atraso”. Y claro, con fiesta, pescaíto, Feria, Semana Santa, ¿hay que irse a vivir a otra parte? Es el drama.


El estrés, los atascos, las jornadas duras de trabajo también son realidad cotidiana de Andalucía, pero se remarca (dentro y fuera) lo lúdico, las horas de sol, la 'cervesita' del aperitivo. Una más, por favor. Que sean dos. Y risas, guasa, gracia, chistes. Andalucía sigue anclada en ese estereotipo del patio de recreo que sin duda es veraz y el más visible, pero acaso no es el más aproximado. Estos tópicos que lastran su despegue e incluso su credibilidad y fortaleza.

13 noviembre 2018

Métissage/Mestizaje

Ce qui suive c'est une belle chanson de Julos Beaucarne sur le métissage de notre temps que j'ai trouvé récemment. On peut la re-envoyer a des amis ou a des élèves. On n'a pas besoin de savoir français bien pour la comprendre. A mon avis, c'est un texte superbe!

Métissage

Ta voiture est japonaise, 
ta pizza est italienne, 
et ton couscous algérien. 
Ta démocratie est greque, 
ton café est brésilien, 
ta montre est suisse, 
ta chemise est indienne, 
ta radio est coréenne, 
tes vacances sont turques, tunisiennes ou marocaines, 
tes chiffres sont arabes, 
ton écriture est latine, 
et ... tu reproches à ton voisin d'être un étranger!

07 noviembre 2018

Próximo, una pasión por Skype


Por CARLOS E. CUÉ
Babelia, 23.09.17
Los únicos dos actores en escena, el argentino Lautaro Perotti y el español Santi Marín, están a medio metro. Pero jamás se tocan. Ni siquiera se miran. No pueden, porque sus personajes están a miles de kilómetros, uno en Madrid y otro en Australia. Nunca se han visto. Se han conocido por Internet y poco a poco se enamoran por Skype sin llegar a olerse, sentirse, mucho menos besarse. Pero la trama les va empujando hasta convertirse en lo único que les queda en el mundo. Es Próximo, la última obra de Claudio Tolcachir, la estrella del prolífico teatro independiente argentino, creador de la mítica sala Timbre 4 hace 15 años y conocido en España por La omisión de la familia Coleman, que en octubre se repondrá en los Teatros del Canal de Madrid.

“Es una obra difícil, porque los actores no pueden mirarse y uno siempre se alimenta de la mirada del otro para actuar. Me interesaba jugar con esa idea, están tan cerca en el escenario pero para el espectador uno está en invierno y otro en verano”, explica Tolcachir. El vibrante guión del argentino investiga sobre los cambios en las relaciones, la soledad, la búsqueda de la amistad y el amor a través de Internet, y trata de responder a la pregunta original: ¿se puede amar sin olerse, sin tocarse? “Creo que no hay esquemas, uno se puede enamorar de la forma que sea”, contesta Tolcachir, que en todas sus obras busca conectar al espectador con su mundo real. “Es algo muy actual. Yo vivo mucho tiempo lejos de casa, me ha tocado estar lejos con una operación de mi papá, conocí a mi sobrino por Skype. Uno se traslada cuando entra ahí”, cuenta.

La obra, un éxito como casi todo lo que hace este director en la capital argentina, donde se vive con pasión el teatro y se estrenan novedades cada día, introduce poco a poco al espectador en una pasión que empieza siendo un entretenimiento, un capricho, y acaba convirtiéndose en la razón de sus vidas.

Era un amor improbable. Perotti es un argentino de clase baja que acabó en Australia buscando trabajo pero no tiene papeles y vive con terror a ser deportado. Marín es un actor exitoso hijo de un millonario. Uno vive feliz en Madrid y otro sufre solo a miles de kilómetros de su familia y sin hablar inglés. Uno tiene clara su homosexualidad, el otro se avergüenza. Pero poco a poco los papeles van girando, el fuerte se vuelve débil y el desvalido se refuerza. Los dos luchan contra el terror a verse y que las cosas no sean como en la pantalla. “Hay un elemento de clase social, pero quedan igualados porque se necesitan. Uno tiene más oportunidades pero también más mentiras. El otro es más sólido. Eso lo hace más interesante”, remata Tolcachir, sorprendido por lo conmovidos que salen los espectadores, especialmente los hombres. Como otros éxitos del argentino, la obra no tardará en viajar a España.

04 noviembre 2018

Los jóvenes beben menos por la adicción tecnológica

Por BRUNO MARTÍN

El 79% de los adolescentes españoles toma alcohol y además, la mayoría lo hace en grandes atracones. Pero el consumo total entre los jóvenes cae, y las últimas encuestas europeas afirman que cada vez son más los jóvenes que no beben. En España no aumenta significativamente el número de abstemios, pero los datos sugieren que el “problema” del alcohol entre los jóvenes está en retirada. El profesor de ESIC Juan María González-Anleo (Madrid, 1973), doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y Experto en Juventud y Sociedad por la UNED, analiza las causas de esta transformación.

Pregunta. ¿Por qué están dejando los jóvenes de beber alcohol?
Respuesta. Hay tres razones por las que está descendiendo el consumo entre los jóvenes, y una por la que no está descendiendo tanto en España. Primero, por la salud. Se está convirtiendo en una auténtica religión. Hace 30 años, la salud era un valor muy secundario. El lema de los punk era “no future” (no hay futuro), pero ahora es un valor fundamental de los jóvenes, incluso por delante de la familia en importancia. La segunda cuestión: el alcohol es una droga y ha habido un proceso de sustitución de las drogas. Vivimos pensando en drogas químicas, pero ahora lo nuevo son las drogas tecnológicas, que en el caso de los jóvenes son las más importantes. Al juego y las apuestas se entra por los móviles, pero también las redes sociales y el propio móvil son una adicción. Y la tercera cuestión: el alcohol está perdiendo valor instrumental. Se puede beber por pasarlo bien, pero el alcohol siempre ha tenido un potente valor instrumental, es decir, para ligar con alguien que te gusta, para desinhibirse, para ser más directo… para ser como te gustaría ser. En el ámbito concreto de ligar, con aplicaciones como Tinder, eso ya no es necesario. La gente seguirá tomando alcohol para pasárselo bien, pero para hacerse más directo, para decir las cosas a lo bestia, para eso ya están las nuevas drogas, que son las aplicaciones y páginas para ligar.

P. ¿Y la razón por la que en España no ha bajado tanto el consumo juvenil de alcohol?
R. Siento decirlo así, pero es porque los jóvenes españoles tienen poco más. Un cartel de la FAD [Fundación de Ayuda contra la Drogadicción] dice: “Cuida tus aficiones porque son las que te alejan de las drogas”. Pero los jóvenes españoles van poco al teatro o al cine, no tocan la guitarra, no escriben… Su afición es jueves por la noche, viernes por la noche, sábado por la noche, salir y emborracharse. Incluso, a veces, en mi calle, lunes por la noche. Hay chicos que se ven un martes y dicen: “Qué ganas de que llegue el fin de semana para cogerme un buen pedo”. En comparación con otros países como Francia, Suiza, Alemania, Holanda o Italia, los jóvenes españoles tienen pocas alternativas, tienen pocos hobbies. Su hobby, aunque suene muy triste, es emborracharse.

P. El problema de los atracones de alcohol es real, ¿pero España no será el país con peor consumo entre los jóvenes?
R. Frente a lo catastrófico y apocalíptico de lo que he dicho hace un momento, yo creo que los jóvenes españoles, en su grandísima mayoría, no tienen un problema con el alcohol. Cuando yo viví en Alemania, veía chicos que desayunaban cerveza y seguían bebiendo todo el día. Bebían solos en sus casas. Eso no lo ves en España, ahí es cuando empieza a ser disfuncional. Yo bromeaba con que los alemanes bebían cerveza para convertirse en españoles: si ibas a una fiesta, veías a todas las chicas en un lado y a ellos en otro, bebiendo cerveza para poder entrarle a las chicas.

P. ¿Hay un momento concreto en el que es más probable que los jóvenes dejen de beber?
R. Se deja de beber cuando [el hábito] es disfuncional. Dejas [de emborracharte] cuando empiezas a tener responsabilidades. El problema es que los jóvenes tienen pocas obligaciones y son jóvenes mucho tiempo. Por ejemplo, algunos jóvenes británicos se ponen pendientes, se tatúan, adoptan un look muy agresivo que desaparece el mismo día que empiezan a trabajar.

P. ¿Por qué algunos jóvenes rechazan beber desde el principio pero otros no?
R. Ahora mismo es muy caro beber, los jóvenes tienen poco dinero. Además, mucha gente se queda en casa, donde tienen cosas más interesantes que hacer. Usar el móvil o ver series, por ejemplo, es una auténtica obsesión también. Por esto, además, los jóvenes tienen cada vez menos sexo, y esta es una tendencia internacional. Como hay un consumo cada vez más hogareño, sumado a consumos tecnológicos, de series y demás… el alcohol ahí no pinta nada. Esta es una buena oportunidad para gente que no entra en esta dinámica [no empieza a beber]. La presión social es la que habitualmente hace que la gente comience a consumir tabaco y alcohol, pero el comportamiento es cada vez más restringido a su habitación o a la casa de sus padres.
El País, 3.11.18

31 octubre 2018

Franquismo residual



Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

Dedicado a los maestros y maestras de la República Española

De forma periódica, escucho decirlo a mis mayores: este país todavía huele a Franco. Lo sentenciaba el gran Paco Rabal antes de morir. En actitudes y hábitos, parece como si no acabáramos de desprendernos de esa costra casposa de efecto retardado que nos inoculó a los españoles la larga noche del franquismo. El franquismo dura ya demasiado tiempo.

En su día escuché a Albert Boadella señalar que la peor herencia de la dictadura franquista fue imponer un desdén por las cosas bien hechas, una cierta indolencia en el trabajo y en la vida cotidiana. Me atrevo a añadir que este rasgo se manifiesta también en la baja calidad de nuestra democracia. En España no se ha instalado aún lo que a mí me gusta llamar la democracia de la calle, que antes se denominaba civismo, un valor que cada vez echo más en falta a mi vuelta de cualquier viaje por Europa. Educar en valores cívicos es la asignatura pendiente de la sociedad española, y, en este sentido, toda una generación de padres y madres ha fracasado.

El escritor gallego Suso de Toro, al echar la vista atrás, reconoce ahora que las movilizaciones contra la gestión medioambiental del desastre del Prestige no pasaron factura electoral a los responsables en Galicia porque “nuestra historia familiar, y nuestra cultura personal y cívica, están troqueladas por el franquismo. Vivimos en una sociedad educada para unas relaciones políticas sadomasoquistas y que tolera comportamientos que no toleraría una sociedad con una cultura democrática más profunda.” Esto es el franquismo sociológico del estás conmigo o contra mí.

El maestro Eduardo Haro Tecglen va incluso más lejos: “Siempre Franco; sin él no se entiende este país de hoy.” Y Juan Luis Cebrián piensa que Franco es una consecuencia de ver, entender y hacer España que todavía está viva y coleando. Hoy, muchos de nuestros jóvenes no conocen en qué medida el franquismo afectó a la vida de los españoles. La España actual no se puede entender sin saber qué fue el franquismo, una etapa muy compleja que duró cuarenta años y concluyó con el dictador muerto en la cama, una metáfora que significa que no pudimos echarlo ni eliminarlo. 

De aquella España negra quedan los rescoldos del sempiterno odio cainita, el machismo asesino, el nacionalismo patriotero y trasnochado que afecta a algunos sectores de nuestra sociedad, la generalización de la corrupción y del fraude fiscal, la ausencia de una ética social, la chulería individualista provocada por tantos años de autarquía, y, sobre todo, el preocupante desprecio por la educación. Pienso que es urgente poner en marcha una socialización o educación política en democracia; podríamos empezar por universalizar la educación medioambiental y sexual.

Para Ana María Moix, una de las tragedias de la Guerra Civil de nuestros abuelos fue la extinción de un espíritu que consistía, entre otras cosas, en saber, creer de verdad, y enseñar algo muy simple: que hay cosas que no se hacen. Tras unos años en que, dada la imagen, la actitud, los hechos y el discurso de cierta clase política, los ciudadanos no prestan ningún crédito a quienes se ocupan de la cosa pública, es imprescindible que existan personas que sepan y enseñen que hay cosas que no se hacen. Siempre me ha llamado poderosamente la atención la enorme permisividad de muchos de nuestros conciudadanos con los comportamientos incívicos.

Alejandro Pizarro, profesor del la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Complutense asegura que, en España, las élites culturales tenían más peso e influencia antes de la Guerra Civil que ahora. Estamos pagando el precio de cuarenta años de fascismo y la pérdida de esa oportunidad de oro para levantar el listón medio de cultura y civismo que fueron los 13 años de gobierno socialista para haber entroncado con la tradición ilustrada de instrucción pública de la Segunda República. Se podría decir que España es un país analfabeto funcional porque hemos logrado, afortunadamente, niveles de democracia (vamos a ser el quinto país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo), de desarrollo económico y de infraestructuras semejantes a los países de nuestro entorno, pero no ocurre lo mismo con los niveles de cultura y civismo. Una sociedad que no lee es una sociedad enferma.

Por muy simplista que suene, estoy con Ortega y Gasset cuando dijo aquello de si España es el problema, Europa es la solución. No se puede decir más con menos. Hoy en día, Europa es el respeto al otro, la civilización de la convivencia. Por eso, necesitamos más Europa. Con todo, seamos optimistas pues los europeos nos aprestamos a refrendar la primera constitución genuinamente laica por la que se va a regir este país. Estoy seguro de que Azaña votaría sí. cmg2004

Artículo publicado en el número 3.830 de la revista El faro el 29 de octubre de 2004