01 enero 2015

Machismo homosexual (No hay pelotas)



Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

El machismo, que no cesa, adopta múltiples formas. Una de las que menos se escribe o habla es el machismo homosexual. El machista homosexual es aquel que se las ve y se las desea para mantener una apariencia de heterosexualidad. En la red se anuncian como presuntos heterosexuales (“con pinta de hetero, busco similar”), obsesionados por hacerse pasar por lo que no son. Así, en las aplicaciones de contactos o en los chats, se presentan “decapitados”, sin dar la cara. Se autoengañan creyéndose libres cuando tienen que gestionar la clandestinidad de una doble vida que deben mantener secreta entre su círculo de familiares, amigos y colegas, por lo que no son libres para actuar con naturalidad, léase, por ejemplo, pasear junto a otro homosexual por la calle de la ciudad donde residen.

La visibilidad amenaza su tapadera. Urden mil estratagemas para no verse expuestos. Las principales víctimas de este montaje de engaños y ocultación son, una vez más, las mujeres, esposas y novias que ignoran la doble vida de su pareja. Muchos matrimonios y relaciones están basados en la mentira y el engaño porque algunos no tienen lo que hay que tener. El cine occidental ha reflejado este drama familiar en películas como Brokeback Mountain o Freier Fall (Caída libre).

Como ya expliqué cuando abordé la diferencia entre Los gays y los homosexuales, discreción es el eufemismo que estos últimos usan para referirse a su invisibilidad. Pululan por el ciberarmario que para ellos es internet exigiendo discreción para esconder su orientación sexual, no dan el teléfono (a veces ni siquiera el nombre), suelen proporcionar una dirección falsa o ninguna, habituados a engañar continuamente para mantener la ficción de su doble vida y por el miedo constante a verse expuestos y parecer maricones. Viven en tensión para no desvelar datos o fotografías comprometedoras. Algunos no besan ni acarician con tal de mantener una pose de duros o machos que actúe como tapadera de su homosexualidad furtiva. No son libres para ser ellos mismos.

El machista homosexual es preso de su ignorancia. Alberga en su mente la idea de que, entre dos hombres, uno adopta el rol “de hombre” y el otro el “de mujer”, de que uno solo da y el otro solo recibe. Alguno incluso se cree más masculino que otros por ser cien por cien activo. Eso tal vez explique que algunos rechacen explorar otros aspectos de su sexualidad. Además, desde su mentalidad primitiva tienden a equiparar heterosexualidad con masculinidad, y homosexualidad con afeminamiento (“plumas no”).

El machismo es lo más opuesto a la ternura de ir cogidos de la mano o abrazados por la cintura. El homosexual machista (“yo no beso”) nunca es tierno, va de duro por la vida. Cuando interactúan con otros hombres, tienden a mostrarse inflexibles y mandones (“yo eso no lo hago”). Si la ternura es seña de identidad de la nueva masculinidad, estos tipos aún no se han enterado. Al igual que el machista heterosexual, el machista homosexual reproduce patrones de masculinidad obsoletos. Por su disfuncionalidad, el homosexual armarizado y/o machista sufre un trastorno psicosocial ya que no es, o no ha aprendido a ser, un gay normal.


Dicen las encuestas que el machismo ha prendido entre los jóvenes. En tiempos de crisis, no sólo arraigan el racismo, el nacionalismo o el fanatismo religioso. También se recrudecen las actitudes homófobas y machistas. Erradiquemos la ignorancia para acabar con el machismo. Pásalo. cmg2015

1 comentario:

FP dijo...


En mi opinión, sobre este asunto, dejando aparte los tabúes, trabas y problemas "mentales" personales de cada uno, creo que no debemos exigir que todo el mundo evolucione a la misma velocidad: hay gente que sale del armario "en el momento en que nacieron" y otros que necesitan más tiempo por el motivo que sea: personal y / o de su entorno; de tal manera que las "tapaderas" se usan para protegerse y no para hacer daño a los demás (aunque a veces suceda). Si universalmente está claro que no es lo mismo ser gay en Rusia, Uganda o Egipto que en España u Holanda, debería estar también claro que no es igual ser gay en un entorno familiar / profesional que en otro, y por lo tanto, no deberíamos andar con tantas exigencias, puesto que cada uno hace lo que buenamente puede. De hecho, tú mismo, en tu "post" explicando la diferencia entre gay y homosexual (el gay "se hace"), deberías estar de acuerdo conmigo. En cualquier caso, este punto no me parece en absoluto ligado a la condición del "machista". FP