12 marzo 2024
Diamantes en la salchichería
09 marzo 2024
All Of Us Orphans
Desconocidos, el sexto sentido ‘queer’ y la orfandad homosexual
Por ÁLEX VICENTE
El País, 9 de marzo de 2024
Es difícil abrir una novela decimonónica sin encontrarse con un huérfano. Charles Dickens, George Eliot o las hermanas Brontë llenaron sus páginas de decenas de niños desdichados que malvivían en un Londres manchado de hollín, o bien de sus versiones adultas, sometidas a la misma infelicidad crónica, damnificadas por la sociología de la época y gravemente impedidas cuando llegaba la hora de amar. De Oliver Twist a Jane Eyre, la literatura victoriana y luego la eduardiana escogieron al joven desamparado como emblema y alegoría, hasta el punto de que algunos teóricos de la literatura han definido el XIX como "el siglo del huérfano". De todos los ejemplos, que son muchos, David Copperfield se lleva la palma: además del protagonista, hemos contado con hasta ocho huérfanos más entre su elenco.
Morir joven era más habitual hace un par de siglos que en la actualidad, pero esta sobrerrepresentación literaria parece demográficamente exagerada. Se podría buscar otra explicación: la industrialización galopante, la nueva cultura urbana, los avances científicos y los conflictos religiosos habían dejado a los súbditos del Imperio desdibujados en la vida moderna, sin los puntos de referencia que en otro tiempo los guiaron, desorientados en un siglo para el que ya no tenían ningún mapa. Decía Charles Péguy, en forma de chiste no del todo desprovisto de razón, que el mundo cambió más entre 1880 y 1914 que desde los tiempos de la Antigua Roma.
Un nuevo huérfano ha llegado en la cartelera: Adam, el protagonista de Desconocidos, tan británico y desconsolado como sus predecesores. Aunque su indigencia no sea material como afectiva: sus padres murieron en un accidente cuando tenía 11 años, sus amigos se han casado, hipotecado y exiliado en las afueras, y él se ha quedado solo, viviendo con la única compañía de sus recuerdos en un Londres contemporáneo, pero tan desangelado como el de Dickens. Igual que sus homólogos del siglo XIX, Adam parece encontrarse en una encrucijada, paralizado por el miedo al VIH que le legó la generación anterior --cuando follar equivalía a morir, como reza un diálogo de la película--, pero también por la cultura del consumo sexual desaforado que han alentado las aplicaciones. Es niño y adulto a la vez, víctima de un desarrollo detenido, preadolescente eterno como lo fue otro huérfano como Peter Pan, en un triple salto mortal interpretativo que borda Andrew Scott, conocido como el hot priest de Fleabag y escandalosamente ausente de las nominaciones a los Oscar que se entregan mañana.
También es huérfano su vecino, Harry, aunque sus padres no hayan muerto. Tiene 15 años menos que Adam y la suerte de no haber crecido con la misma homofobia en el ambiente: sus padres no le echaron de casa cuando les dijo que era gay, aunque siempre se haya sentido "como un extraño" en su propia familia. Salir del armario no hizo más que evidenciar esa anomalía: terminó con toda ambigüedad respecto a la aberración que él representaba en un espacio donde lo queer brillaba por su ausencia y lo condenó para siempre a una incómoda alteridad. A Adam le aterra la intimidad, mientras que Harry la regala gratis a los desconocidos. Pero los dos experimentan una soledad para la que tal vez no exista remedio; algo parecido a una orfandad radical. Son los Heathcliff y Catherine Earnshaw de este relato, dos huérfanos en una misma novela, obligados a aliarse y a quererse para sobrevivir.
Desconocidos no juzga el libertinaje gay como algo nocivo y lo recoge en varias secuencias, pero también se preocupa de representar la cultura homosexual como otra cosa: como una comunidad de huérfanos que se buscan unos a otros y se cuidan para salir adelante, igual que aquellos niños abandonados que protagonizaban variaciones de la survival literature en el XIX, cuando muchos autores se pusieron a firmar facsímiles de Robinson Crusoe en clave infantil. La película está emparentada con la soledad del esteta gay que desprenden las obras de Christopher Isherwood o Allan Hollinghurst (o, en España, Álvaro Pombo o Rafael Chirbes), pero tambien con la nueva literatura queer, llena de huérfanos literales (Ocean Vuong) o figurados (Édouard Louis) que deben valerse por sí mismos en un mundo cruel. El escritor Abdelá Taia recuerda cómo los jóvenes de su pueblo acudieron al exterior de su casa cuando tenía 11 años, la edad de Adam cuando murieron sus padres, y lo amenazaron a gritos con violarlo. Su familia no hizo nada. "Ahí me di cuenta de que nadie podía protegerme, ni siquiera mis padres", escribió el autor marroquí. Al enfrentarse a la figura espectral de su progenitor, Adam dice algo parecido: "¿Por qué no entraste en mi habitación cuando me escuchabas llorar?".
No ha gustado, sobre todo a voces del colectivo, que la película reduzca la homosexualidad a la identidad trágica, al camino de cruces sin fin, a una cadena perpetua a base de vergüenza y soledad. Es una crítica legítima --y comprensible en un mundo que prefiere las narrativas ascendentes-- , aunque la película insinúe, en realidad, una idea bastante más compleja: que uno hereda, lo quiera o no, los traumas de quienes le han precedido. Esta es, después de todo, una historia de fantasmas. Se echa de menos, en ciertas críticas, una pequeña dosis de empatía hacia los que sí crecieron, para su desgracia con ese sentimiento de monstruosidad. O hacia quienes no tuvieron la suerte de protagonizar una reconciliación tan bella como la que Adam vive con su madre, cuando esta le canta Always On My Mind, en la versión de Pet Shop Boys: "If I Made You Feel Second Best,/ I Am Sorry, I Was Blind".
05 marzo 2024
PD (Marica)_mediometraje
Formidable mediometraje francés dirigido por Olivier Lallart en 2019. Interpretado por Paul Gomerieux y Jacques Lepesqueur. Realizado antes de la pandemia, ha sido premiado en 53 festivales de cine y visionado 5 millones de veces en la red. En francés con subtítulos en inglés. 31 min.
Thomas, un estudiante de 16 años, descubre su atracción por Esteban, otro chico de su instituto. El rumor acerca de su homosexualidad se extiendo rápido y Thomas empieza a sufrir el peso de la mirada ajena.
A self-effacing teenager is outed after he admits to kissing another guy at a party and liking it. You know who else liked it, though? The guy he kissed! However, he's not going to admit that in a hurry.
07 febrero 2024
All Of Us Strangers_film
06 febrero 2024
¿Y qué hace ahí esa cruz?
Nada más arribar a Cáceres, el viajero recibe una bofetada en forma de cruz a los caídos erigida en una plaza céntrica, supuestamente a los muertos católicos en la Cruzada contra el estado democrático de 1936. Una cruz de ominoso granito se alza en medio de una glorieta muy transitada, desafiando la vigente Ley de Memoria Democrática, que prohibe cualquier monumento que enaltezca el golpismo y el régimen nacional-católico surgido del golpe de estado franquista. Esa ley fue aprobada por la mayoría del parlamento de la nación y es de obligado cumplimiento en cualquier ciudad o pueblo de España, incluido Cáceres. Si con dicha cruz pretenden homenajear también a los no creyentes, que dieron su vida por la democracia y por las libertades (incluida la de culto), entonces la falta de respeto a su memoria es indecente. En otras ciudades sí existe un monumento a TODAS las personas que dieron su vida por España, pero no es una cruz sino un monolito neutro y aconfesional, como el situado junto a una llama eterna en el Paseo del Prado. Al preguntar a los lugareños por este monumento, obtuve reacciones contrastadas: los varones respondían de forma visceral y furibunda: “cruces así las hay en todos los pueblos, es un símbolo de Cáceres”; sin embargo, cuando les comenté mi desconcierto y estupor a varias mujeres, éstas se mostraron más conciliadoras y comprensivas. Esa cruz rancia y vetusta me parece una puñalada a cualquier español de bien porque atenta contra la reconciliación (contaminó mi visita a la ciudad extremeña), y espero que pronto la retiren o trasladen a otro lugar, como un cementerio católico, por ejemplo, aunque, según me contaron, ningún alcalde se haya atrevido a ello aún. Deberían hacérselo mirar. cmg2024
29 enero 2024
Los placeres de viajar llegada la jubilación: tres trotamundos nos lo cuentan
Las personas entre 65 y 85 años aumentan en interés para la industria turística por su capacidad de romper con la estacionalidad y por su creciente número. Los destinos se adaptan para atraer a esta población que tiene tiempo y dinero.
Por SANDRA NAVARRO y GALO MARTÍN APARICIO
El País Viajero, 28 de enero de 2024
El tren que las iba a llevar del palentino pueblo de Espinosa de Villagonzalo a Santander tuvo que parar en Reinosa por una avería. Era de noche y hacía frío. A pesar de tener móvil, ninguna avisó a sus respectivas familias. Estaban bien, de camino a donde querían ir, y se tenían la una a la otra. Domitila Calvo tiene casi 90 años, y María del Carmen Polo, 71. Que no llamaran abrió los ojos al resto de los familiares cuando nos enteramos del percance. Nos ayudó a entenderlas y a no envejecerlas con nuestras miradas. Para nosotros no había razón para hacer aquel viaje, para ellas era tan necesario como emocionante subirse a aquel tren. Era su manera de decir que se sienten bien y un acto romántico, como lo es El caminante sobre el mar de nubes (1817), un cuadro de Caspar David Friedrich en el que se ve a un hombre de pie en una cumbre rocosa y dando la espalda a quien lo mira. Frente a ese hombre, un precipicio se extiende hacia un horizonte de cimas escarpadas que parecen resistirse a que la niebla las vuelva invisibles. Condición que experimentan socialmente las personas, más las mujeres, a partir de cierta edad.
El envejecimiento de la población es una combinación del incremento de la esperanza media de vida y el descenso de la natalidad. Un problema social y fiscal que requiere de soluciones creativas. Japón, junto a Corea del Sur y Hong Kong, es el país más longevo, su esperanza media de vida supera los 84 años. La de España es de 82. En ese contexto, el segmento de personas entre los 65 y 85 años cada vez genera más interés a la industria del turismo por su capacidad de romper con la estacionalidad a la hora de viajar y por su número. Según las perspectivas de la población mundial de 2019 de la ONU, en 2050, de los 9.700 millones de personas que se estima que haya, 1.552 millones, algo más que la población de China, tendrán más de 65 años. Ahora hay unos 720 millones. Y la Organización Mundial del Turismo calcula que la población mayor de 60 años supondrá más de 2.000 millones de viajes para 2060. Un dato suculento.
La croata Sania Jelic tiene 67 años y desde que se jubiló, después de una trayectoria profesional en el sector turístico, ha realizado un viaje en solitario de cinco meses por Sudamérica y ahora está recorriendo parte de África. Todavía no ha regresado y ya tiene en mente viajar a Asia y a la Polinesia Francesa. A los que no les queda lejos la jubilación, Sania les adelanta: “Con un poco de suerte la mayoría de las personas llegarán a los 65 años en buena forma física y mental. Con la capacidad de disfrutar plenamente de por lo menos 10 años más de vida activa”. Ella es parte de los jubilados muy activos, segmento generacional entre otros dos; el de los mayores de 50 años y hasta los 65, y el de los adultos mayores, a partir de los 80 años, más o menos. Juan Carlos Alcaide, profesor de ESIC Business & Marketing School, explica que las personas como Sania, que gozan de buena salud, disponen de tiempo y tienen poder adquisitivo (pensión, ahorros o a una herencia), buscan vivir nuevas experiencias en destinos naturales, históricos y culturales: “Les gusta la integración con el paisaje y el paisanaje. El aprendizaje y la vivencia en el eje de la actividad hace que el turismo que practican sea mucho más activo que el que hacían antes las personas de su edad”.
A Isabel Martínez Higueras (68 años) la pandemia le coincidió con su jubilación como psicóloga clínica, lo que la obligó a posponer su viaje a Japón. Fue en otoño de 2023, y pasó dos meses en calidad de visitante, que es como ella denomina su perfil en ese país. Isabel asegura que la jubilación es una ventana de oportunidades para redirigirla hacia cosas que le interesan y no requieren una necesidad económica. En una cafetería de Pozuelo (Madrid), vestida con una chaqueta roja de tejido de quimono, cuenta: “Fui a Japón a sentirme yo allí”. Según ella, lo suyo no es un viaje turístico, sino experiencial. Lo hizo sola, aunque conocía y conoció a japoneses durante su estancia. “No voy a sitios en los que no conozco a nadie. Me atrae ir a ver a gente y ver qué surge”. Para conocer gente hace uso de Couchsurfing, una aplicación que sirve para contactar con lugareños que ofrecen su tiempo, compañía y hasta su casa. Para buscar alojamiento recurre a contactos previos y a la plataforma Homestay, una red mundial de hospitalidad y alojamiento en familia.
Las personas a las que llamamos mayores, veteranas o viejas tienen conocimientos y habilidades que no se les presupone no por su edad, sino por ideas preconcebidas por los de 40, 30 y 20 años. Sania cuenta sus viajes en Instagram con fotos, vídeos, reels y directos. Conoció a Isabel a través de esta red, que ella también usó para contar su día a día en Japón. El contenido que crea Sania durante su periplo africano se lo envía a Isabel y ella lo cuelga. Isabel, a diferencia de Sania, dice que no quiere ser modelo de nadie, pero si hay alguien a quien le interesa lo que hace, que mire @japonconcanas: “Comparto vivencias que otras personas no pueden tener, aunque mi objetivo primordial es experimentar, aprender y conectar”. Lo que sí hacen las dos, además de publicar en español e inglés, es viajar ligeras; maleta de cabina con ruedas y mochila.
En solitario o en grupo
Katrin Dams (71 años, @katrindams2) es una belga afincada en Hondarribia para quien hacer una maleta pequeña es su gran trauma. “Siempre llevo demasiadas cosas”, cuenta por teléfono. Los primeros viajes los hacía en vacaciones, cuando aparcaba su trabajo como traductora, monitora de aeróbic y como propietaria del pequeño hotel en el que convirtió su casa al divorciarse. Cumplió los 70, se jubiló y siguió viajando. No le sorprende que sus nietas de 19 años le digan que no es como las abuelas de sus amigas, ni tampoco que sus hijos no sepan ni adónde va ni de dónde viene. En 2023 ha estado en Angola, Congo, Sudán, en el norte de Nigeria, Chad, Mauritania y Senegal. En 2024, de momento, tiene previsto ir a Pakistán y Afganistán. Es consciente de que para viajar como lo hace ella hace falta dinero, también voluntad. Viaja más que Tintín y lo hace sola y a lugares conflictivos, con el apoyo que le brinda la agencia Last Places.
Cuando viaja en grupo, la edad del resto no le importa, lo que no le gusta es hacerlo con parejas. Parejas que cada vez se animan más a viajar en grupo por una cuestión práctica y económica, como Eva Sanz Arévalo (50 años, economista), quien fue a Islandia con su marido. Lo hizo al abrigo de Huna, turoperador del grupo Huakai orientado a personas entre los 40 y 60 años, a las que acompaña una líder de grupo, encargada de coordinarlo, gestionar la logística y ayudar en caso de necesidad. Las personas que han viajado con Katrin, aunque sean más jóvenes, le piden que vuelvan a viajar juntos, su familia le pide que haga lo que hacen las personas normales. A sus nietas, que siempre le dicen el miedo que les da que se vaya, les responde que ya ha vivido su vida, que quiere morirse haciendo lo que quiera en ese momento y mientras pueda, aunque quiere vivir todo lo posible para disfrutar de ellas: “Nuestra vida nos pertenece a nosotras, no a los demás”, concluye Katrin, quien añade que Benidorm no es para ella, todavía. Ella no es parte de esos 30 millones de turistas extranjeros de más de 50 años que visitan España y se gastan de media 1.100 euros por persona.
Mayor oferta
Benidorm, Levante, Canarias y Baleares son la geografía por excelencia de los destinos de los jubilados (en 2019 los séniores aportaron a la industria turística española, según estimaciones del Libro Blanco de la Silver Economy, casi 9.000 millones de euros, el 28% del total), aunque José de Juan Saboya, director general de Silver Economy Group, cuenta: “Cada vez hay más destinos que se esfuerzan por ofrecer una propuesta atractiva para este segmento; adaptando la oferta en destino y trabajando la comunicación y la comercialización. En los últimos años ha ido surgiendo una oferta mayor, comercializada por agencias de viaje especializadas en los turistas séniores, que dan respuesta a las nuevas necesidades y expectativas de este público, que ya no espera lo mismo que hace 10 o 20 años”. Que se lo pregunten a Domitila y a María del Carmen, dos veteranas con ánimo para seguir haciendo escapadas.
28 enero 2024
Hoy 28 de enero celebramos el Día del Bibliobús
27 enero 2024
Plan B para aficionados a sustancias tóxicas
23 diciembre 2023
Madrid, quién te ha visto y quién te ve
Por Carlos Martín Gaebler
Vecinos funcionarios que retiran placas en el cementerio de la Almudena con los nombres de los represaliados por el franquismo; vecinos universitarios de un colegio mayor que insultan a sus compañeras de la residencia de enfrente al grito de “Sois unas putas”; vecinos homófobos que gritan por las calles “Maricas, fuera de nuestros barrios”; vecinos ultras que le gritan a un ministro “Marlaska, maricón”; vecinos LGTB que ven recortados sus derechos; vecinos pijos que reclaman la libertad de tomarse una cerveza en un bar a la hora que les plazca durante un pandemia mortal; vecinos incultos y rencorosos que no se suman al duelo por la pérdida de la mejor escritora local y española en todo un siglo; vecinos conductores que reclaman su derecho a contaminar circulando por zonas de acceso restringido; vecinos al volante poco o nada amables con los ciclistas; vecinos futboleros que blanden en estadios la bandera nacional contra los aficionados de otro equipo español; racistas madrileños que insultan desde la grada a futbolistas negros por el color de su piel; vecinos integristas que cortan el tráfico de una calle rosario en mano; vecinos nazis que muestran la esvástica en concentraciones de extrema derecha; vecinos militares que acuden a concentraciones políticas con un arma al cinto; vecinos machistas que no condenan la violencia contra las mujeres o se desmarcan de los minutos de silencio por las víctimas; vecinos ultras que, para hacerse oír, increpan a mujeres que van a abortar; y ayer, un vecino concejal agredió a otro concejal con intención intimidatoria durante el pleno del Ayuntamiento, y a esta hora aún no ha dimitido. Madrid, caverna de fascistas impunes, quién te ha visto y quién te ve. cmg2023
Esta columna fue publicada el 9 de enero de 2024 en elDiario.es. Puedes leerla aquí.






































