| Foto: Arthur Tress, 1969. Central Park, NYC |
Aquella tarde de marzo había empezado a remitir el frío en Manhattan. El muchacho, resuelto y vestido con sencillez, debió coger el metro hasta Columbus Circle, enfilar luego por Central Park West hasta adentrarse, entre árboles aún pelados por el largo invierno neoyorquino, en dirección a The Ramble, una conocida zona de ligoteo entre hombres gays. El fotógrafo lo abordó y logró su permiso para retratarle para la posteridad, así tal cual, mientras, con una mezcla de anticipación y nerviosismo, esperaba hacer contacto visual con otro de sus iguales, conectar, y disfrutar de un poco de calor humano, y si era posible, de algo de conversación previa o posterior.
Me pregunto qué habrá sido de este joven valiente, ahora seguramente octogenario. ¿Cómo se llamaba? ¿Participaría en los disturbios de Stonewall solo unos meses después? ¿Sobrevivió a la epidemia del sida, que se llevó por delante a tantos miles de gays residentes en Nueva York? ¿Seguirá viviendo en la Gran Manzana? ¿Encontró el amor en algún momento? ¿Se casaría con su pareja? ¿Fue feliz? Sea como fuere, hoy celebramos su valentía por habernos dejado una imagen icónica, que nos permite a muchos hombres gays ponernos en su piel y mirarnos como en un espejo.• cmg2026
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