22 febrero 2017

¿Qué saben los nativos digitales?

Por CARLOS MARTÍN GAEBLER

Diario de Sevilla, 21 de febrero de 2017

Se nos dice a menudo que nuestros jóvenes son la generación mejor formada de la historia de nuestro país. Como educador, yo añadiría una matización importante: la generación mejor preparada tecnológicamente. Quienes me conocen saben sobradamente que no soy ningún tecnófobo, pero, a ver, ¿saben los nativos digitales distinguir entre “haber” y “a ver”, entre “sino” y “si no”? ¿Saben quienes están constantemente conectados a la red acentuar palabras, usar comas y puntos, y deletrear correctamente su propio idioma? ¿Leen textos elaborados? ¿Conocen el rico vocabulario de su lengua materna? ¿Saben los nativos digitales elaborar una opinión o un pensamiento con más de 140 caracteres? ¿Saben discernir entre información e infoxicación? ¿Han leído algún poema de Lorca o algún capítulo de El Quijote? ¿Han estado siquiera cinco minutos delante del Guernica o de Las meninas mirándolos al natural? ¿Saben mirar un cuadro, y no simplemente fotografiarlo? ¿Han escuchado a Camarón o a Golpes Bajos? ¿Conocen los nombres de las plantas y de los árboles de su pueblo o de su ciudad? Inmersos como están en la cultura audiovisual imperante, ¿les suena el nombre de Luis Buñuel? ¿Saben distinguir entre telebasura y televisión de calidad? ¿Entre Sálvame y Salvados?

Cabría también hacer preguntas de otra índole. ¿Saben los nativos tecnológicos mantener la mirada cuando hablan con su interlocutor? ¿Saben atender al otro cuando les hablan, ya sea un profesor, un paciente, un cliente o su propia pareja?¿Saben decir buenos días, gracias o por favor cuando interactúan oralmente con otro humano (y no con una pantalla)?¿Saben prestar atención durante una conversación sin sentir la necesidad de chequear su móvil a cada rato? ¿Saben ver una película en el cine sin encender repetidamente la pantalla lumínica de su teléfono? ¿Saben ponerse en el lugar del otro y respetar los momentos cuando no hay que activar un dispositivo electrónico? ¿Saben simplemente levantar la mirada de la pantalla para ver la vida pasar? ¿Saben los nativos digitales disfrutar de un paseo en bicicleta sin que les asalte el miedo a perderse algo (MAPA) en su red de contactos o a verse sin móvil (nomofobia)? ¿Saben conducir un vehículo sin desviar la mirada de la carretera para mirar o teclear simultáneamente un mensaje en su regazo?

Por otro lado, ¿asesoran los padres y madres a sus hijos e hijas hipertecnologizados sobre cuándo estar conectados y cuándo no? ¿Saben moverse por el mundo físico sin confiar ciegamente en un GPS que no siempre es fiable? ¿Saben preguntar por una dirección a otro humano por la calle? ¿Saben disfrutar de una comida sin estar empantallados (feliz expresión de la escritora Elvira Lindo), sin mirar constantemente una pantalla? ¿Saben los nativos digitales salir del nuevo armario que para algunos es el ciberespacio? ¿Saben quién fue, qué hizo y que dejó de hacer Franco? ¿Saben los nativos digitales cómo superar su pánico a sentirse desconectados por un rato? ¿Saben prescindir de la tecnología cuando toca hacerlo? Y, por último, ¿saben esperar?

Me hago esta última pregunta porque, hoy en día, en estos tiempos líquidos que nos ha tocado vivir, que diriá el maestro Zygmunt Bauman, la velocidad del mensaje parece importar más que el mensaje mismo. La incesante proliferación de informaciones sin contrastar que circulan por la red es cada vez más preocupante. Una reciente viñeta de El Roto mostraba a un individuo mirando pasmado informaciones en una pantalla destelleante. La leyenda que acompañaba a la viñeta rezaba: “¡Todas son mentiras! ¡Pero son gratis!” Estamos ante un circulo vicioso que es necesario romper: no se lee con sosiego porque se ha perdido la paciencia para esperar, y no se sabe esperar porque no se sabe leer de forma sosegada. En la emocionante videocarta que el joven profesor sevillano de EGB Pablo Poó Gallardo ha publicado recientemente en YouTube (que no tardó en hacerse viral) éste les decía a sus alumnos suspendidos que una mente cerrada es muy fácil de manipular porque sólo tiene una puerta y les reprochaba su desinterés por ilustrarse y que carecieran de referentes culturales para comprender el mundo en el que viven, lo que lastra, entre otras, su capacidad de comprensión lectora. Las nuevas tecnologías de la telecomunicación que tenemos a nuestro alcance son herramientas maravillosas, pero la tecnodependencia adictiva está demostrando ser, sin lugar a dudas, un factor de desculturización creciente.

9 comentarios:

Santi Balseiro dijo...

Gran artículo, además va muy en línea con el último programa de Salvados sobre la adicción al móvil. Siempre me ha molestado eso de que digan que somos la generación mejor preparada de la historia. Preparada ¿para qué?, ¿para hacer el ridículo? Tener un título universitario no es indicativo, ni de lejos, de que una persona sea culta. A la vista están los datos sobre hábitos y frecuencia de lectura en este país.

Pepe Tercero dijo...

Me ha gustado mucho el artículo. Refleja la dura realidad de lo que le espera a nuestros hijos. Es muy amplio de hablar, pero tienes toda la razón. Enhorabuena por tu escrito y por haberlo podido publicar en prensa.

Rosa López-Cañete dijo...

Bravo y A.M.E.N. Has captado perfectamente lo que llevo diciendo de los mismos desde hace algunos años. Yo también tengo mi tecnodependencia, pero nuestra formación es tan diferente que sabemos hacer malabarismos entre las dos generaciones, entre el mundo digital y el mundo analógico. Yo se lo digo a mis alumnos, que su problema es generacional, y me aterra que esto va a peor. Voy a compartir tu artículo. Fantástico.

Anónimo dijo...

He leiedo tu asombroso e cierto articulo muy bien elaborado y escrito, dejando constancia la realidad en la que hoy en dia vivimos no solo a la tecnología, si no tambien las personas qu hoy en dia hace utlizacion de ella. No solo de navegación e informacion, si no tambien de las aplicaciones que falicitan al uso del telefomovil o la tablet. En cierto que no en dia las perosnas pegadas a la pantalla, no disfrutan del mundo que les alredea o simplemente disfrutar una buen cuadro en alguna exposción; cuando van algún museo no solo ven las exposiciones; sino que tambien les sirve para dejar constancia de que han estaso presentes en aquell museo y subirlo a usus redes sociales.

Hay un rapero español llamado, Tote King, compuso una canción criticando como la sociedad hace uso de las redes soaciales no solo para lucir, si no para que sus "seguidores" sepan donde ha estado. En una de las estrofas dice lo siguiente "un solo clik y entrada a otro mundo" no solo esta estrofa si no tambien la sguiente cita "yo no se donde veis donde esta la diversión
de enseñar a todos tu careto ante la exhibición". Y es verdad que hoy en dia nadie puede apartar la vista del movil para mirar sus redes sociales o tambien el caso polemico que habido este verano gracias al Pokémon Go; para ser honesto y sincero, soy admirador de pokémon desde mi tierna inflancia he tenigo y sigo teniendo juegos, peliculas y cromos. También me pongo en la piel de aquellos que siempre han fantaseado por estar en el mundo pokémon y, capturar aquellos animales que nos gustaban de pequeño, pero tiendo en cuenta los problemas causados gracias a la aplicación, no se si ese sueño es realidad o una pesadilla.
Tengo que recalcar, la cancionde Tote King "redes sociales" estan escrita en 2010, ya que antes del uso de instagram o snapchat, los jovenes españoles usabamos mas la antigua y obsoleta red social "Tuenti", hay una frase dicha en la canción, se me ha olvidado a anotar y es un cierto e necesario para aquellas perosnas que no pueden vivir ni dos segundos apartos de su telefomovil, y es la siguiente "clínicas de desintoxicación pa' Internet por favor, rápido,urgentemente". Estoy seguro y covencido que las nuevas genraciones, no sabran reglaselas solos si un dispositovo digital les ayude en nada; ya que mumuchos hacen uso de internet para hacer sus propios trabajos escolare o universitarios. Tambien tengo que vencionar que internet es la cuasa por la cual muchas casa de editoriales cierran o no pueden hacer frente a internet a la hora de querer adquirir un libro, de forma gratuita, no solo les pasa a las editoriales sino tambien al cine, poco a poco la gente deja de ir al cine, obtando por descargar la pelicula y no disfrutar del olor a palomitas y el sonido directo de la película en la salas de cine.

José Luis + Héctor + Inma dijo...

Sin duda invitas a la reflexión, Carlos. Es una lectura rápida, muy clara. Yo me he sentido como en una entrevista exprés y no estoy del todo contento con mis respuestas. Espero que sigas abriéndonos los ojos así.

Me ha gustado mucho la forma en la que afirmas preguntando. Creas una tensión en el lector que sólo puede resolverse continuando la lectura.

Estoy de acuerdo. Ese recurso es muy atractivo. Te veo futuro en el periodismo, Carlos. Y me encanta la rotundidad del final: "la tecnodependencia como factor desculturizante." Eso suena a título de una tesis interesante.

Juan Eslava Galán dijo...

El sistema educativo se ha degenerado mucho, no por culpa de los profesores sino por los padres, que han hecho dejación de sus funciones de su obligación de educar. Los profesores son unas víctimas del sistema y hasta que las familias no retomen sus obligaciones la educación en España no va a ir bien.

Carlos Martín Gaebler dijo...

Coincido plenamente con el diagnóstico que hace el escritor Luis Eslava Galán. Por fin alguien lo dice alto y claro.

Pablo Luis Nuñez Borra dijo...

El mundo está cambiando, cada vez somos capaces de tener más información. Pero debemos distinguir entre información y conocimiento, porque la información es pasajera y el conocimiento permanece. Normalmente, el conocimiento se obtiene gracias a un trabajo realizado, la información la podemos obtener en cuestión de segundos gracias al 4G. Los más jóvenes nos hemos acostumbrado a la brevedad, a tener la información de forma directa a golpe de clic. Esto anula casi por completo nuestra paciencia en cuanto a la búsqueda de detalles. De hecho, los pocos libros que se leen en la actualidad por la inmensa mayoría de jóvenes carecen de descripciones. A la mayoría de jóvenes no nos interesa la habitación en la que asesinan a alguien, somos capaces de prescindir de ello, pues nuestra impaciencia, provocada por el teléfono móvil, nos lleva a buscar directamente quién ha matado a un personaje. Únicamente nos interesa la acción. Esto nos lleva a despreciar mucha literatura, de hecho me atrevería a decir que la mejor, pues bien conozco que como de verdad se disfruta un historia es sumergiéndose en ella. En definitiva, los que nacimos con el wifi en casa debemos saber decir basta, coger un libro y aprender a disfrutar con la literatura de toda la vida.

FREDDY G. BRU - Antella, Valencia dijo...

"El descenso de los hábitos de lectura de un pueblo implica un auténtico retroceso mental de la sociedad. Disminuye su imaginación creadora, su inteligencia y su sensibilidad". La frase es de Ibáñez Langloise, un poeta chileno con el que estoy totalmente de acuerdo. Como educador constato que los alumnos aficionados a leer encuentran menos dificultades en sus estudios, sacan mejores notas y suelen ser más maduros. Es lógico; la lectura mejora la ortografía, el vocabulario, la expresión escrita y la oral, proporciona cultura y ayuda a pensar. Y quien piensa es capaz de interiorizar valores. Además, puede contribuir al conocimiento de la verdad, la consecución del bien y a la apreciación de la belleza, todo lo cual nos ayuda a perfeccionarnos como seres humanos. Por otro lado, la lectura es el mejor antídoto contra el aburrimiento. Uno de los retos más apasionantes que tenemos los padres y los educadores es el de fomentar la lectura en nuestros hijos y alumnos. ¿Cómo? Leyendo más nosotros mismos; es el ejemplo el que arrastra, pues sólo se transmite lo que se vive.