13 mayo 2016

Los adoradores



Los adoradores salen a las calles de nuestras ciudades para arropar a sus ídolos o celebrar un título tras otro. Los adoradores piensan que sus clubes deportivos son la auténtica marca España, que el negocio de empresas futbolísticas privadas debería ser subvencionado con fondos públicos, como el cine patrio, dicen, cuando olvidan que la mano de obra, o, mejor en este caso, el pie de obra, es mayormente de origen extranjero. Idolatran a unos deportistas multimillonarios (y, a menudo, endiosados) con sueldos obscenos. Los fanáticos del balompié, protagonistas de la Futbolización que nos rodea, oficiantes de esta liturgia pagana, viven su pasión como una experiencia religiosa.

Para satisfacer a los adoradores, la televisión pública abre los Telediarios de máxima audiencia emitiendo un minuto de titulares deportivos (como anticipo a una extensa cobertura al final de cada noticiario), concediéndoles el mismo rango que cualquier otra noticia de relevancia nacional o internacional, porque el fútbol, como dijo aquél, se ha convertido en España en un asunto de estado. Incluso las cadenas de radio privadas interrumpen la programación habitual para retransmitir encuentros. El fútbol genera la mayor audiencia y el Marca sigue siendo el periódico de mayor tirada.

Definitivamente, visto lo visto, los éxitos deportivos de una excepcional generación de futbolistas se les han subido a la cabeza a muchos compatriotas, los adoradores y las adoratrices del becerro de oro de nuestro tiempo.• cmg