Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas

25 julio 2026

El mar ya no es el mismo de todos los veranos


Por NURIA LABARI

El País, 25 de julio de 2026

A todas las personas que no quieren subirse en ningún tren de actividad estos días. A todas las que han pagado una fortuna por los billetes de avión a un paraíso muy lejano y se dan cuenta, ya en el aeropuerto, de que hay demasiadas maletas, demasiada gente, demasiada comida desperdiciada en las bandejas. A quienes sienten que nos organizamos cada vez mejor para dar una patada al planeta cada vez más fuerte. A quienes les duele el golpe. A los que llegan al destino todavía ilusionados y se encuentran en un rincón del Mediterráneo rodeados de cientos de tiendas idénticas cargadas de los mismos souvenirs de aeropuerto que acaban de dejar atrás. A los que no se rinden y buscan esa foto que justifique todo el esfuerzo y el gasto y las depilaciones y la crema solar protectora que nos recuerda que todo da cáncer, hasta el mismo sol, hasta respirar da cáncer. A quienes suben esa foto que confirma lo que más temían, que las vacaciones ya no sirven para descansar sino para demostrar que has descansado. También a quienes anuncian en Instagram que se cogen unos días, a quienes aseguran que la desconexión es el nuevo lujo e informan de sus escasos días libres de redes como si fueran trabajadores del escrol infinito, tal vez esclavos si es que nadie paga por su trabajo. A todas las poblaciones locales que no pueden alquilar una casa en su tierra porque algún veraneante pagará más por estar menos. A todos los que decidieron salir corriendo de sus ciudades y están parados en medio de no sé qué restaurante o no sé qué parking o no sé qué carretera porque el descanso en 2026 se choca con el muro de la logística. A todos los refugiados climáticos que ya no buscan dónde ir de vacaciones sino dónde queda una esquina para respirar. A mi amigo Rafa, que va a pasarse todo agosto esperando unos pulmones compatibles con una segunda oportunidad para vivir. A todas las personas a quienes la enfermedad les interrumpió la vida este verano. A quienes se enfrentan a un vacío difícil de llenar porque tienen un agujero que solo se puede tapar con un sentido que ya no encuentran. A quienes saben que el sentido a veces coge vacaciones. A todas las parejas que tuvieron la última discusión con este calor y a quienes aún no la han tenido pero la tendrán, a todos los que van a cumplir con la estadística del desamor estival. A aquellos que regresan al mismo mar de todos sus veranos para encontrarse con los niños que fueron en la orilla. Y a quienes se han dado cuenta de que el mar ya no es el mismo de aquellos veranos porque la temperatura ha subido como dos grados y el niño está febril y el mundo enfermo. A todos los que saben que cuando se interrumpe el sentido es obligatorio inventarse uno nuevo, una vida nueva, un verano nuevo. A los valientes que siguen intentándolo. A quienes se animan a tener una buena conversación debajo de un árbol o de una estrella porque saben que nada es tan fascinante ni da tanto miedo ni tanto placer ni nos lleva tan lejos como acercarse a otro ser humano. A los que se atrevieron a hacerlo un verano que aún recuerdan y volverán a hacerlo un verano más. A todos los que leyeron hasta aquí. Vuelvo en septiembre.