11 mayo 2026

Barcelona sin barceloneses

 Por NAJAT EL HACHIMI, El País, 27.03.26

Viandantes caminan por la zona de la Sagrada Familia
en Barcelona, en 2024. Foto: 
Gianluca Battista

El malestar de la vivienda no es solo un malestar económico, que ya es grave, es también el que genera un proceso de colonización. 

Qué fácil era ser cosmopolita cuando no venían nómadas digitales a subir el alquiler. Una de las cosas que más valoro de vivir en una gran ciudad es poder compartirla con personas procedentes de otros países, con otras tradiciones culturales y otras formas de ver el mundo. Como Madrid, en Barcelona hay poca gente que sea de Barcelona de toda la vida, quien no tiene un abuelo en el resto de Cataluña lo tiene en algún otro rincón de la Península y en los últimos tiempos en otro país, otro continente. Deambular por las calles sin rumbo y escuchar distintas lenguas es uno de los placeres gratuitos que me da mi ciudad.

Por eso la posibilidad de que poco a poco el mercado nos vaya obligando a desplazarnos a sus márgenes y más allá, a un exilio involuntario por razones económicas se me antoja un panorama triste de desarraigo y añoranza. No querría volver a emigrar porque los fondos buitres, algunos hombres muy ricos que compran el Ensanche por manzanas enteras, grandes multinacionales o propietarios avariciosos decidan elevar cada vez más el precio que hay que pagar para seguir siendo barcelonesa. Como ya vienen haciendo desde hace mucho. En ningún sitio me he sentido tan en casa como aquí pero no por lo que aprecian los turistas: el buen tiempo, el mar, la buena comida. Que también valoro pero soy de Barcelona porque sus calles están llenas de personas que me importan y a las que importo. No están de paso aunque puedan venir de lugares remotos. Porque ser de aquí no es estar aquí, es formar parte de la vida real, ser habitante y no simple residente.
Quienes se instalan en Barcelona porque el alquiler es mucho más barato del que tendrían que pagar en sus países de origen son como los occidentales que se van a vivir a países en vías de desarrollo donde la pobreza de los autóctonos los convierte en ricos y privilegiados. El malestar de la vivienda no es solo un malestar económico, que ya es grave, es también el que genera un proceso de colonización sin un Estado imperialista detrás, una colonización invisible que desplaza a sus trabajadores a sitios buenos, bonitos, baratos y seguros provocando efectos en cadena de empobrecimiento de otros trabajadores que en otro tiempo hubieran podido sostener con su sueldo una vivienda, una familia, un hogar más o menos permanente. Por el camino se pierde enraizamiento, tejido social, espacios comunes. Y se pervierte la idea misma de cosmopolitismo, que ahora sirve para vaciar la ciudad y no para enriquecerla.

04 mayo 2026

El silencio también es una buena terapia

Por OLGA FERNÁNDEZ CASTRO, Revista CLUB + RENFE nº 25, Febrero 2018

La ciencia ha observado que el silencio ejerce estímulos beneficiosos en el cerebro, además de calmar el estrés.

El sonido del claxon y del motor de los coches, el señor que habla a gritos por el móvil, los niños que juegan... ¿Cómo evitar este exceso de ruido? No es fácil. Si viaja en tren (y mejor en el Coche en Silencio), puede poner en práctica dos consejos para reducir los estímulos sonoros: bajar el volumen de sus dispositivos electrónicos y hablar en voz baja. Con estas actitudes se consiguen menos decibelios y se invita a los acompañantes a hablar más bajo.

El ruido forma parte de nuestra vida, tanto, que nos hemos acostumbrado a coexistir con él. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una "amenaza infravalorada": no somos conscientes de que una exposición prolongada afecta a la salud provocando alteraciones en el sueño, enfermedades cardiovasculares o trastornos de la audición. Por ejemplo, la OMS recomienda que en las habitaciones de los hospitales no se pase de los 30 o 40 decibelios, un nivel que equivale al de una biblioteca o al de una conversación en voz baja. Esto quiere decir que ese nivel de susurro es el más adecuado para que la persona descanse y se recupere.

En España cerca de nueve millones de personas soportan niveles de ruido superiores a los 65 decibelios (nivel recomendado por la OMS durante el día), según el informe Ruido y Salud DKV-Gaes. Un estudio reciente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pone nombre a los lugares más ruidoso: Vigo encabeza la lista, seguida de las comarcas del Gironés y Barcelona, Logroño, Castellón de la Plana, A Coruña y Getafe

Generar ruido es un mal hábito; lo saludable se encuentra en el polo opuesto: un vínculo positivo entre el silencio y la actividad cerebral. Un trabajo de la neuróloga Imke Kirste, ¿El silencio es oro?, publicado en la revista Brain Structure and Function, ha comprobado, mediante un experimento con ratones a los que se les suprimió todo tipo de ruidos durante dos horas diarias, que en la región del cerebro relacionada con la memoria, el aprendizaje y las emociones, crecían nuevas células, Es decir, que el silencio favorecía el nacimiento de nuevas neuronas. La ausencia de ruido también ha demostrado ser eficaz para relajar a personas con mucho estrés. Una investigación llevada a cabo por el doctor Luciano Bernardi de la Universidad de Pavía, Italia, para medir el efecto de la música en la frecuencia cardiaca y respiratoria, observó que cuando había pausas se conseguía una mayor reducción de la presión sanguínea y del estrés que cuando se escuchaba cualquier tipo de música relajante.

Si usted parte de un nivel alto de ruido, al llegar a un lugar con menos estridencias, como el vagón del tren, notará alivio. Esfuércese por mantener este nivel o incluso reducirlo más durante el trayecto. Puede practicar la relajación como terapia de silencio:

Desconecte el móvil. No necesita ver el correo, atender llamadas o redes sociales. Esto lo puede hacer cuando llegue a su destino.

Colóquese unos tapones en los oídos. Conseguirá aislarse durante el trayecto e incluso conseguirá dormir. Si no dispone de tapones, utilice unos auriculares.

Respire para relajarse. Inspire lentamente llevando el aire hacia la parte baja del los pulmones (como si respirara con el abdomen) y sienta cómo se eleva la mano que tiene puesta sobre el abdomen.

Disfrute del paisaje desde la ventanilla. Esto le ayudará a desconectar.

Tarea: lee este texto de nivel B1 en voz alta, prestando atención a la pronunciación de las palabras subrayadas.

03 mayo 2026

Ni a mujeres, ni a gais: ¿a quién le gustan exactamente los cuerpos musculados de ‘bro de gimnasio’?

Por KARELIA VÁZQUEZ, Revista ICON, 03.05.26

Los centros de ‘fitness’ están cada vez más llenos y los cuerpos musculados sin una gota de grasa triunfan en las redes sociales, ¿pero quién ha fetichizado ese tipo de figura y a quién le atrae sexualmente?

No es una pregunta retórica. Después de hablar con varias personas, hombres y mujeres, de diferentes tendencias sexuales, ninguno supo responder para quién trabajan exactamente aquellos que se musculan hasta la hipertrofia en el gimnasio, o los que cuentan por cientos los ejercicios abdominales para sacar un six pack (o tableta de chocolate) debajo de los mínimos gramos de grasa que aún conserven en el abdomen.

“Croissants”, los llama Miriam Riol. Los ve cada mañana en el gimnasio a las siete de la mañana, y comprueba que sus cuerpos trapezoidales y morenos no le resultan nada atractivos. A Irene Gonzáles los cuerpos “tan pulidos” la echan para atrás. “Me generan inseguridad, pienso que un chico así me va a juzgar porque yo nunca voy a estar tan buena como él. Desde el punto de vista estético me resulta más interesante cómo se viste que su cuerpo”. “A mí me gustan healthy  (de aspecto saludable), pero no tan trabajaditos, medidos y obsesivos. Puestos a pedir prefiero que vaya al dentista una vez al año”, afirma Malintxi Lobete.

Tampoco es que ellos se esfuercen en gustar o en interactuar con alguien que no sea otro hombre o, en la jerga digital para definir a un hombre que esculpe su cuerpo en el gimnasio para mostrarlo y compararlo con el de otros hombres, un bro. Es una verdad establecida que los bros tienen el cuerpo que les resulta atractivo a otros como ellos, en un juego de espejos donde la condición sexual no parece tener relevancia alguna y la mirada fetichizadora es la de uno mismo ante el espejo. Dante G lo comprueba en Grindr. “Al principio te hace gracia, pero luego la sucesión de fotos sacando músculo frente al espejo aburre”.

El debate y los defensores de cada flanco quedaron muy bien resumidos en un tuit del psicólogo William Costello, que juntó dos imágenes del cantante británico Olly Murs. Una era el antes de que Murs se sometiese a una dieta espartana y un duro entrenamiento de gimnasio. Murs ya lucía entonces un cuerpo envidiable, normativo y fuerte, pero con algo de grasa en el abdomen. La otra era el después, con Murs mostrando su cuerpo musculado sin un ápice de grasa corporal y una tableta bien visible en el abdomen.

Preguntó a sus seguidores qué imagen encontraban más deseable. La respuesta fue sintomática: las mujeres, el antes. Los hombres, el después. O sea, el primer cuerpo respondía al deseo. El segundo, a la aspiración. Ocurre a menudo en anuncios de entrenadores en redes sociales: muestran a un hombre de aspecto sano y cuerpo fuerte y prometen convertirlo en un cuerpo aún más fuerte. Los comentarios que más abundan son del tipo: “¡Pero si estaba mejor antes!“.

Sergio López López, fisioterapeuta y preparador físico y director técnico en Elena Valiente Salud constata que sus clientes piensan que cuando la musculatura se pone “grande” los miran ellos más que ellas. “Para una mujer promedio el hombre atractivo no tiene muchísima masa muscular”, dice. Es lo que han comprobado también varios estudios que describen el cuerpo masculino atractivo con un 15% de grasa corporal. “Es un nivel bajo de grasa, un cuerpo que puede estar trabajado en el gimnasio pero con un aspecto natural, quizás sin mucho abdomen”, precisa López.

El doctor Rafael Navas, experto en hormonal en SHA Spain explica que para los hombres un rango orientativo saludable suele estar entre un 10% y un 20% de grasa corporal, pero con una buena masa muscular y sin acumulación central marcada. “En la práctica, una cintura contenida, buena energía y analíticas estables (glucosa, triglicéridos, inflamación) nos dan mucha más información sobre la salud que un físico extremadamente definido”, afirma.

En su consulta ve cada vez más a “hombres muy definidos, con buena imagen física, pero con cierto desgaste a nivel hormonal o metabólico”, y se explica: “Abunda el síndrome de Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (RED-S). Son perfiles con un desequilibrio entre lo que el cuerpo gasta y lo que recibe, y eso acaba pasando factura en forma de fatiga, bajada de testosterona, un peor descanso y una menor capacidad de recuperación”.

Los resultados de la encuesta The Ideal Male Body Type According To Women realizada entre cientos de mujeres por Shane Duquette, coach certificado por la York University de Toronto y fundador de la plataforma Bony to Bombshell, mostraron que ellas preferían los cuerpos atléticos por encima de los extremadamente musculosos. Duquette esperaba que su encuesta replicara los resultados de un estudio de 2017 firmado por el Dr. Aaron Sell que había encontrado una relación lineal entre la fuerza masculina y el atractivo, así que le escribió varios correos electrónicos al doctor para intentar entender la discrepancia en los resultados.

Sell contestó varias cosas, la primera que las mujeres suelen asumir que “los hombres muy musculados son vanidosos”. Luego argumentó que la población de su estudio se componía de universitarios que por edad probablemente no hubieran alcanzado aún todo su potencial muscular genético y eso explicaría que fueran menos “grandes” que, por ejemplo, los influencers del fitness. Por último, añadió otra razón: “actualmente algunos hombres pueden alcanzar grados de musculatura que en la década del 40 no tenían ni los culturistas de élite, sobre todo los que consumen esteroides o testosterona”. En resumen, que los hombres musculosos de su estudio quizás no lo fueran tanto.

En cuanto al asunto del six pack en la encuesta las mujeres prefirieron a los hombres con un porcentaje de grasa corporal cercano al 13%, que suele ser saludable y, sobre todo, sostenible. Para tener los abdominales marcados todo el año, dice Duquette, hay mantener la grasa corporal entre un 8% y un 10%, algo que indica más predisposición genética a un vientre plano que esfuerzo descomunal de entrenamiento y dieta.

“Muchos cuerpos hipermusculados masculinos no se construyen tanto para resultar más atractivos a las mujeres como para responder a mandatos de estatus, competencia entre hombres y gestión de inseguridades”, apunta la sexóloga Ana Sierra. En su opinión, ese cuerpo funciona más como “armadura, credencial o símbolo de pertenencia que como herramienta de seducción”.

La atracción parece ser un asunto de proporciones. Según Duquette, cuando las mujeres imaginan brazos musculados piensan en los brazos de 35 centímetros de Cristiano Ronaldo y el hombre, en los de 38 centímetros de Brad Pitt en El club de la lucha. “A todos les gustan los brazos definidos y con músculos. Simplemente discrepan en el tamaño”. Su conclusión es que a las mujeres suelen gustarle más los cuerpos que no son “imposibles de conseguir”.

La plataforma Illicit Encounters, diseñada para juntar a gente casada que busca relaciones secretas, preguntó a más de 2000 personas, qué tipo de cuerpo masculino les resultaba más atractivo y les dio a elegir entre Seth Rogen, el actual Leonardo DiCaprio y Cristiano Ronaldo. El 58% de las mujeres prefirieron el “dad body” (cuerpo de papá) de Rogen y DiCaprio. Un 22% escogió a Cristiano Ronaldo y solo un 10% prefirió la silueta delgada de Mick Jagger y Jarvis Cocker. El cuerpo de Jack Black solo fue escogido por el 6% de las encuestadas. La conclusión de la coach de relaciones Jessica Leoni al respecto indica que las mujeres prefieren cuerpos imperfectos porque son “menos intimidantes”. Cuerpos similares fueron también los que más éxito tuvieron en otra encuesta de 2021 del sitio de citas Dating.com. Su vicepresidenta explicó que, aunque en teoría los cuerpos pulidos y perfectos parecían ideales para la mayoría de las personas, no los elegían cuando se trataba de buscar una pareja para la vida real.

“En muchos casos esos músculos no buscan despertar el deseo de mujeres o de los hombres, sino la validación social externa en otros ámbitos. Se podría decir que estamos ante un caso de masculinidad performativa”, opina Sierra, que también matiza que cada caso habría que estudiarlo por separado. “Hay chicos que sufrieron experiencias de bullying o acoso, ya no solo en primera persona sino vista en otros chicos por su aspecto enclenque, y eso puede desarrollar una ansiedad que puede ser un detonante para tomar decisiones sobre el cuerpo”.

Y, por supuesto hay también una cuestión hedonista. “Hay autoplacer, se gustan cuando se ven así. Existe un entramado cultural de presión estética que con determinado físico les devuelve un sentimiento muy agradable de pertenencia al grupo. El músculo aún está muy asociado a la potencia, al poder, a la disciplina y el autocontrol”, expone la sexóloga.

Ahora, además, los cuerpos pulidos y perfectos se asocian al éxito económico. En consecuencia, los cuerpos con exceso de grasa y sobrepeso pertenecen a personas sin fuerza de voluntad e ignorantes en temas de nutrición. En definitiva, perdedores y vagos. “El mundo está diseñado para que seas gordo, empleado y dependas del gobierno”, según la filosofía vital de Amadeo Llados, el gurú de los burpees al que siguen decenas de miles de personas.

Así que la respuesta a la pregunta ¿a quién le gustan los bro de gimnasio? es corta. A ellos mismos, en primer lugar; y a los que son como ellos, en segundo. Y lo que pensemos el resto les importa poquísimo. Como debe ser, por otra parte.

01 mayo 2026

Machitos resentidos

Por NAJAT EL HACHIMI, El País, 01.05.26

Compadecerse de los adolescentes por la pérdida de sus privilegios patriarcales les perjudica; hay que animarles a que se pongan las pilas.

Pobrecitos míos, esos chavales reaccionarios. Hay que entenderlos. Claro, ¿cómo no se van a sentir mal si están todas las chicas adelantándoles a derecha e izquierda, formándose más, sacando mejores notas, organizando mejor sus vidas? ¿Cómo no nos van a dar pena si resulta que ellas saben bien lo que quieren y ya no están para aguantar a niñatos posesivos, ni dispuestas a sufrir ni por amor ni por sexo ni por príncipes de ningún color? Ni un segundo hemos tardado en justificar su pataleta contra el cambio cultural de la igualdad y lo que les pide: que renuncien a los privilegios de género que vienen heredando desde hace siglos por simple razón biológica mediante esa sólida estructura llamada patriarcado. No, hay que entenderlos a ellos, tan frágiles, tan heridos por esa charla sobre violencia que les dieron un día en el instituto. No es el machismo lo que los hace machistas sino el feminismo, mira tú por dónde. ¿Cómo se explica que un niño que ha crecido en las mismas aulas que sus homólogas femeninas de repente llegue a la adolescencia y se declare partidario de un orden antiguo hegeliano en el que el esclavo siempre se flexiona en femenino? ¿Cómo unas criaturas con madres trabajadoras, fruto de parejas que se escogen y se vinculan libremente (para eso está el divorcio) puedan transformarse en aspirantes a machos dominantes? ¿Cómo, pero cómo puede ser que habiendo crecido en una sociedad en la que hay maestras, médicas, funcionarias, mujeres policía o soldado, cómo se puede tener por normal esa rebelión contra lo que no es más que una cuestión de equidad y justicia? Pobrecitos, repiten, no mojan porque ellas se han vuelto exigentes, desean y aman siendo fieles a sí mismas, sin someterse y claro, los que no las quieren así, emancipadas e independientes, no tienen opciones. Y por ellos debemos llorar, nos dicen. Como las madres de antes, que sentían pena por el niño al que todo le costaba mientras que a la niña le mandaba hacerle la cama, fregar los platos, recoger la ropa sucia del hombrecito de la casa. Y esa compasión por los machitos destronados los perjudica a ellos aunque no lo vean. En vez de acompañarlos en el lloriqueo alguien (a ser posible un hombre adulto) debería decirles que se pongan de una vez las pilas, que si quieren llegar a sus compañeras no les queda otra que cambiar de cultura y sumarse a la del feminismo. Y que esos que les susurran a través de las pantallas que volverán tiempos pasados de dominación masculina no son más que timadores embusteros que los están llevando a engaño. Y en masa.

Arriesgando la vida por otra mejor ● Risking their lives for a better life ● Sie riskieren ihr Leben für ein besseres Leben

Migrantes marroquíes arribando en grupo a la Playa del Cañuelo, Tarifa, Cádiz, fotografiados en secuencia desde una embarcación, por el fotoperiodista Jan Nazca, de la agencia Reuters, y publicadas por Die Welt el 28 de julio de 2018. Seis imágenes que dicen más que mil palabras.

Group of Marrocan migrants reaching El Cañuelo beach, near Tarifa, southern Spain safe and sound, captured in sequence by photojournalist Jan Nazca, from Reuters, and published by Die Welt on July 28th, 2018. Six images that speak louder than a thousand words.

Marokkanische Migranten, die in der Gruppe am Strand von El Cañuelo (Tarifa, Cádiz) sicher und gesund ankommen, in einer Sequenz fotografiert von einem Boot aus von dem Fotojournalisten Jan Nazca (Reuters) und veröffentlicht von „Die Welt“ am 28. Juli 2018. Sechs Bilder, die mehr sagen als tausend Worte.