El fotógrafo Arthur Tress recupera la memoria del ‘cruising’ en el Nueva York de 1969: “Era una forma de socialización”


Diversos artículos, ensayos y usuarios se quejan de que la popular aplicación de citas para gente ‘queer’ ha cambiado, para mal, las relaciones sexuales. Pero otras voces señalan que la tecnología solo refleja la sociedad.
Por MARITA ALONSO
ICON, 17 de febrero de 2026
Mientras que la caída de suscriptores, descargas y valor de Tinder o Bumble indica que las aplicaciones de citas se encuentran en un momento delicado, Grindr, la aplicación basada en geolocalización creada en 2009 por el empresario Joel Simkhai para conectar a la comunidad LGTB, vive un gran momento, aunque sus usuarios lleven meses quejándose de que su versión gratuita es un infierno de usabilidad. Así lo indica un análisis de GfK DAM, medidor oficial del consumo digital en España, que señala que Grindr congrega a 635.600 visitantes mensuales, un 30% más que el año anterior. “Aunque no lidere en usuarios únicos, el uso de Grindr es muy intensivo, siendo el sitio donde más tiempo pasan los usuarios: 10 horas y 12 minutos mensuales por persona”, apostillan.
Toda una generación de hombres queer ha comenzado a explorar su vida emocional y sexual a través de la aplicación, y son muchos los famosos que han hablado acerca de sus experiencias con ella. (...) Precisamente en Le Monde Alice Raybaud escribió recientemente un reportaje sobre cómo Grindr moldea la sexualidad de los jóvenes homosexuales y cómo cuestionan la influencia que la plataforma y sus normas machistas tuvieron en su desarrollo emocional.
“En el mundo gay, el cuerpo es una moneda. Todo gira en torno a la carne: torsos, filtros, roles. La validación se mide en miradas, matches y metros de distancia. Nos educaron para competir por deseo, no por ternura. En el mercado del cuerpo, pedir afecto suena a fallo del sistema”, señalan desde Untoxic Mag. “Como si la necesidad emocional fuera una grieta que hay que ocultar. Pero el cuerpo también tiene memoria, y lo que pide no siempre es placer: a veces es calor, cuidado, presencia. No hay algoritmo que sustituya esto”, dicen.
Matías C, cirujano, comenta a ICON que Grindr es una aplicación en la que se ha normalizado la violencia. “Te preguntan sin decir ‘hola’ cuál es tu nacionalidad, cuánto te mide el pene y si eres activo o pasivo. Recibir vídeos de gente follando o fotos pornográficas de primeras, sin haberte siquiera saludado, es violento”. Las normas de Grindr, eso sí, piden a sus usuarios que solo envíen este tipo de material cuando hay consentimiento y la otra persona las ha pedido o ha aceptado verlas. Otra cosa, claro, es que las normas se cumplan.
“Me considero muy sexual, pero esto no tiene nada que ver con la libertad”, continúa Matías C. “Este no es un mensaje moralista: me encanta el sexo y me gusta disfrutar de él activamente. Pero para follar, necesito unos mínimos. Me interesa saber el nombre de esa persona y asegurarme de que me voy a sentir cómodo y de que voy a un espacio seguro”.
Añade que, como todas las aplicaciones, Grindr es una factoría de crear necesidades. “Todo el mundo habla de morbo y de fetiches pero en realidad, son cadenas y necesidades creadas por el patriarcado. Por descontado, los cuerpos que abundan en la aplicación son normativos y se hace apología de ellos. ¿Qué maricón no tiene un entrenador o está apuntado al gimnasio hoy por hoy?”, se pregunta.
17 años después de su lanzamiento, la aplicación se ha convertido en un fenómeno tan cotidiano como polémico. Grindr ha cambiado la manera de encontrarse y de desear en la era digital, pero junto al éxito está presente el debate: muchos le atribuyen haber impulsado una cultura de lo inmediato, donde los encuentros casuales se volvieron norma y las reglas del juego cambiaron para siempre. Publicaciones como Dazed se llegaron a preguntar, en 2024, si más que cambiar el sexo entre hombres, lo había arruinado para siempre. Al mismo tiempo, las críticas señalan que la plataforma no ha escapado a las tensiones del mundo real: dinámicas de poder, estereotipos y desigualdades —ya sean patriarcales, raciales o de clase— también encontraron allí su reflejo. En ese cruce entre libertad, tecnología y controversia, la aplicación sigue marcando el pulso de una generación.
“Hemos sido educados con la idea de que podemos escoger lo que queramos cuándo queramos y cómo queramos”, explica otro usuario llamado Javier, que se dedica al periodismo. “Y por eso al final el uso que se hace mayoritariamente de Grindr es el de una hookup application [aplicación para un polvo], pero no nació en principio para eso, sino porque vivíamos en una situación de estigma. Se ha convertido en una aplicación en la que los hombres nos olvidamos de que estamos hablando con un ser humano que tiene sentimientos, que puede buscar cosas diferentes o que tiene necesidades mucho más amplias que el sexo rápido y superficial”. Alude también a los mensajes que muchos usuarios escriben en sus biografías. “Ponen textos que pueden hacer sentir mal a la gente. Yo estoy seguro de mí mismo: sé lo que tengo y lo que no tengo, pero hay perfiles en los que ponen mensajes como ‘no latinos’, ‘no asiáticos’... Pueden estar haciendo daño a mucha gente que puede estar viviendo un drama o tener complejos”, asegura.
Manuel J. Romero, periodista, añade entonces que quien no tenga un cuerpo normativo, ha de estar “muy preparado mentalmente para entrar en Grindr”. “Estás dando el paso adelante de intentar conocer a alguien cuando ya de por sí, con tu físico, es complicado en la vida real. Abres Grindr y te encuentras un sitio hostil. Pero no solo hostil ante tu ejecución: ocurre que le escribes a alguien y te responde ‘no, gordo’; sino que incluso te atacan sin venir a cuento”, comenta a ICON. “He recibido muchos mensajes peyorativos de gente que sin decir ni hola, te envía mensajes desagradables. Desde el pasivo agresivo ‘qué lástima; si perdieras unos kilos, serías guapísimo’, hasta de forma muy directa: ‘no sé qué haces aquí, estás ocupando espacio para que me salga otro que no esté gordo’ o directamente, cosas como ‘qué asco de gordo’. Aprendes a no darle importancia con los años, pero te mina la moral. Yo hace años que no me atrevo a quedar con nadie sin decirle antes y de forma muy concreta mi tipo de cuerpo”, confiesa.
Jordi S., informático, señala que que aunque la aplicación promueve ciertos estereotipos, es algo que se ha convertido en una dinámica del colectivo más allá de las pantallas. “Los comentarios no han sido mi problema particularmente. En Grindr suele reinar la ley del silencio si no entras dentro del gusto de otra persona. Pero es cuestión de tiempo darte cuenta de que te conviertes en un kink [un fetiche]. Si alguien te habla es porque tu condición es el fetiche de esa persona, no por la persona que eres. Y la sensación acaba siendo de conformidad. Si no eres normativo, tienes que conformarte con quien te decida hablar. No hablemos ya de que al convertirte en fetiche, es raro que alguien decida mantener contacto después de que pase algo. Satisfecho el fetiche, no aportas más a esa persona”, explica.
Javier alude también a los perfiles en los que se especifica que no se buscan hombres con pluma. “Nos han inculcado tanto que tenemos que ser machos alfa, que se castiga la feminidad. También es habitual que te pregunten cuánto te mide el pene antes de quedar. Pues cariño, no lo sé, no tengo 15 años, no me lo mido…”, asegura.
El escritor Nando López indica que la plumofobia no es más que una forma lamentablemente extendida de machismo y de homofobia. “Por desgracia, está presente también dentro del colectivo. Lo único que sucede en Grindr es que, con la falsa coartada de los gustos sexuales, hay quien expresa de manera explícita esos prejuicios que, en su discurso habitual, no verbalizaría. Pero no creo que la plataforma fuerce una mentalidad, solo la transcribe. Es a nosotros a quienes nos corresponde cambiarla”, dice.
Thibault Lambert, autor de Ce que Grindr a fait de nous (JC Lattès, 2025) (Lo que Grindr nos ha hecho), asegura que al escribir el ensayo y hablar con profesionales de la salud, médicos, psicólogos y sexólogos sobre la aplicación, todos le comentaron que Grindr era un asunto omnipresente en sus consultas. “Tanto, que parecía que fuera un paciente más”, dice.
Nando López quiere remarcar que las plataformas no son más que un vehículo cuyo funcionamiento depende del uso que les damos y, en la actualidad, la cosificación y la hipersexualización son dos problemas que afectan a nuestra manera de generar vínculos dentro y fuera de Grindr. “No basta con atribuir a una app el problema de la deshumanización en nuestras relaciones, algo que no solo afecta al colectivo, sino que está presente en todas las orientaciones sexo-afectivas. Debemos hacer un análisis mucho más profundo, pues esas apps nacen de una sociedad en la que hasta el afecto y el sexo se viven desde una perspectiva ultracapitalista, en la que consumimos cuerpos como si fueran otro objeto más. Y eso responde a una dinámica y a un modelo de pensamiento mucho más complejo y profundo en el que apps como Grindr o Tinder no dejan de ser un engranaje de ese sistema”, añade.
Lambert comenta que el objetivo no es que los hombres se desinstalen en masa Grindr, sino intentar emplear la aplicación de forma razonable, sin sufrir por ello. “No debemos olvidar que Grindr puede ser una gran herramienta para conocer gente, especialmente cuando eres joven en un entorno donde la homosexualidad no es habitual o donde conocer gente no es fácil”, asegura. “Es cierto que muchas veces se nos olvida que no todo el mundo dentro del colectivo vive en espacios visibles y seguros, de modo que la existencia de este tipo de aplicaciones les permite conocer gente en entornos donde esa visibilidad no es una realidad absoluta”, matiza López.
Lambert considera que lo interesante sería intentar comprender por qué esta aplicación, esencial para muchos hombres, causa al mismo tiempo tanto sufrimiento. “Me parece un poco utópico esperar un Grindr mejor en un futuro próximo. Grindr tiene todo el interés en no moderar excesivamente el contenido, porque eso es precisamente lo que hace atractiva a la plataforma. Hay cierta libertad de tono y existe la posibilidad de mostrar búsquedas muy precisas e incluso casi intransigentes. Sigue siendo responsabilidad de los propios usuarios denunciar comentarios ofensivos o hasta ilegales”, explica. “No habrá un Grindr mejor hasta que haya un cuestionamiento comunitario e individual de nuestra concepción de la masculinidad, de lo que es un cuerpo deseable y de la fetichización que opera en nuestras dinámicas deseadas. Necesitamos cuestionar nuestros deseos y cómo afectan a nuestros encuentros”.
El éxito, en papel y pantalla, de la ficción sobre dos jugadores de hockey que son amantes secretos crea un nuevo paradigma que se extiende hasta el porno: muchas mujeres se sienten más cómodas ante la intimidad de dos hombres.
| Connor Storrie y Hudson Williams en 'Más que rivales'. |
Por Silvia López
El País, 31 de enero de 2026
Las de mediana edad, las adolescentes, las lesbianas, las heterosexuales, las europeas y las americanas. Todas parecen haberse puesto de acuerdo en una compartida obsesión por Heated Rivalry, la serie sobre una acalorada y prohibida relación entre dos jugadores de hockey que llegará a España el 5 de febrero a Movistar Plus+ bajo el título Más que rivales.
Llegamos dos meses tarde a un fenómeno global, ya que la ficción audiovisual canadiense se estrenó simultáneamente en varios países el pasado 28 de noviembre. Parte de la crítica ha reaccionado entusiasmada por la masculinidad no tóxica de la serie. The New York Times la ha llamado “la próxima frontera de la cultura gay” y en la web de Roger Ebert, Kaiya Shunyata ha escrito “la química de [Hudson] Williams y [Connor] Storrie es tan intensa que rivaliza con la de Bogart y Bacall”. Los usuarios de IMDb han llegado a proporcionar un histórico 10 sobre 10 a un episodio de la serie -concretamente el quinto, I’ll Believe in Anything, que en el momento de publicación de este artículo está en un 9,9-. Ha sido el único en la historia de la televisión capaz de empatar en esa perfección con Ozymandias, de Breaking Bad. En Estados Unidos y Australia ha sido la segunda serie más vista en HBO Max cada semana desde su estreno.
“Para ellas, es posible que las relaciones entre hombres representen vínculos mucho más igualitarios e intensos. No es tanto una fantasía sexual como una fantasía relacional, porque el deseo femenino hoy se ha convertido en algo menos posesivo y más libre.”
Pero lo llamativo del culto a Heated Rivalry es el altísimo porcentaje de mujeres que lo profesan. De hecho, desde que se estrenó la serie, uno de los grandes trends globales en Instagram y TikTok consiste en mujeres de diferentes edades grabadas mientras reaccionan a las tórridas escenas protagonizadas por Shane Hollander e Ilya Rozanov, interpretados respectivamente por los actores Hudson Williams y Connor Storrie.
| Connor Storrie y Hudson Williams también aparecen de vez en cuando vestidos en 'Más que rivales'. |
Más que una rareza, la adicción de las mujeres a Heated Rivalry es la confirmación de una tendencia: ellas consumen gay romance tanto o más que ellos. Y con más pasión. Lejos de penalizar este tipo de contenidos, el femenino del plural adora las escenas eróticas y las tribulaciones románticas entre varones, ya sea en plataformas televisivas, ya sea en libros. E incluso si hablamos de pornografía.
“Estos protagonistas expresan deseo, miedos y conflictos internos, conectando mucho con el anhelo de vínculos más intensos, emocionales y pasionales que muchas quisieran poder establecer con sus propias parejas.”
Según una investigación realizada en la Universidad de Middlesex, Male gays in the female gaze: women who watch m/m pornography (Hombres gays ante la mirada femenina: mujeres que ven pornografía entre chicos), el 82% de las mujeres que consumen porno aseguran que las escenas entre hombres son sus preferidas. La investigadora que condujo la encuesta, Lucy Neville, explicó en las conclusiones a su estudio que el fenómeno se debía a “la forma en que las mujeres percibían el trato y/o la explotación de las mujeres en el porno heterosexual, la invisibilidad del placer femenino, el hecho de que identificarse con la actriz femenina les hacía menos capaces de disfrutar del erotismo de mirar, y el hecho de que la mayor parte del porno heterosexual les invitaba a ver los actos sexuales desde una perspectiva masculina, destacando la forma en que la cámara tendía a detenerse en la anatomía femenina y que los hombres en el porno heterosexual eran feos y desenfocados en el mejor de los casos, y solo un pene incorpóreo en el peor”.
George R.R. Martin ha asegurado que le llega cierta petición insistente para la saga Canción de hielo y fuego, en la que se basa la serie Juego de Tronos: “He recibido cartas de personas que me piden que escriba, particularmente, escenas de sexo explícito entre hombres. Y la mayoría de las cartas son de mujeres”. Rachel Reid, autora de las novelas en las que se basa Heated Rivalry (que aún no se han publicado en España), explicó a The Hollywood Reporter que “muchas de mis lectoras prefieren que no haya una mujer en el libro debido a su propio pasado, generalmente oscuro, relacionado con el sexo con hombres. Prefieren sumergirse en una fantasía donde no hay nadie con quien puedan identificarse directamente. No quieren involucrarse en estas escenas de sexo. Simplemente se sienten más seguras”.
| Kit Conner y Joe Locke en un episodio de la primera temporada de 'Heartstopper'. |
A la espera de si en España se repite o no el fenómeno de los libros y la serie canadiense, sí que podemos constatar un éxito con similares mimbres (autora, lectoras y espectadoras femeninas). Se llama Heartstopper, parte de una novela gráfica firmada por Alice Oseman y en 2022 se convirtió en una de las series más vistas de Netflix. Sus protagonistas eran Charlie y Nick, dos adolescentes británicos. Cristian Escudero, editor de Crossbooks, sello que la publicó en España, explica a ICON: “Siempre hemos notado este interés de las lectoras femeninas por el gay romance. Con Heartstopper vimos algo único en esta obra, una sensibilidad que podía atrapar a todo tipo de público, y es lo mismo que ahora ha podido replicarse con otra ficción. Nuestro público objetivo son adolescentes y mujeres jóvenes, abiertas a este tipo de narrativas”.
Animados por ese éxito, el sello ha traducido otros fenómenos como La casa en el mar más azul de TJ Klune o la Los desamores de un drama king, de Harry Trevaldwyn. “Esta atracción puede darse no solo por la calidad de estas obras, que las convierte en universales, sino también por la posibilidad de ver una introspección sentimental que les gustaría ver también en los hombres de su vida”, reflexiona Escudero.
Coincide con él la psicóloga y sexóloga Silvia Sanz: “Estas historias muestran a hombres sexualmente accesibles, contrario a lo que solemos encontrar en las ficciones heterosexuales. Estos protagonistas expresan deseo, miedos y conflictos internos, conectando mucho con el anhelo de vínculos más intensos, emocionales y pasionales que muchas quisieran poder establecer con sus propias parejas. No es tanto la orientación sexual, sino ese modelo de amor igualitario y emocionalmente más rico”.
| Joe Locke y Kit Connor en un episodio de la segunda temporada de 'Heartstopper'. |
Sanz no considera una paradoja que las mujeres disfruten del romance y las escenas sensuales entre hombres, sino que es el resultado de la confluencia de varios factores psicológicos, sociales y culturales. “En primer lugar, muchas conectan más con estas historias porque eliminan esa desigualdad de genero que normalmente suele aparecer en la narrativa romántica heterosexual, esas dinámicas de poder que a menudo están asociadas al rol femenino de sumisión, dependencia… Esto permite a la lectora o espectadora vivir esa ficción desde un lugar más libre, mucho más seguro a nivel emocional”, señala Sanz.
Y hay más, según la experta: “Esas historias en general suelen centrarse mucho en esa intimidad más emocional, en la comunicación afectiva, en la vulnerabilidad… Y todos estos aspectos las mujeres los valoran mucho y se sienten identificadas, valores que a menudo no están tan bien representados en contenidos heterorrománticos”.
Por último hay un factor no menos importante: el sexo en sí. Aparte de las riqueza de las dinámicas románticas del gay romance, las mujeres también disfrutan de su tono erótico: las escenas de sexo o las miradas en las duchas de Heated Rivalry se han convertido ya en gifs que calientan el invierno en redes sociales y grupos de WhatsApp. “Al eliminar de la escena el cuerpo femenino, se elimina el factor de autoexigencia y comparación que muchas mujeres no pueden evitar sentir ante otras mujeres. Esto permite que dejemos volar más la imaginación y las fantasías. Nos podemos centrar simplemente en el placer sin que salte el resorte que nos lleva a autoevaluarnos”, explica la sexóloga.
Quizá sean todos estos motivos los que explican otro singular fenómeno que va más allá del consumo de contenido gay: en sus relaciones parasociales, las mujeres ya no penalizan con falta de interés romántico que sus ídolos sean homosexuales. Esto fue algo que durante décadas hizo que muchas estrellas, especialmente del cine y la música, no revelasen su homosexualidad: los grandes ejecutivos consideraban que si la ilusión de un romance con su ídolo moría al saber que su ídolo prefería a los hombres, sus seguidoras dejarían a su ídolo de lado. Hoy, sin embargo, una estrella puede seguir siendo una estrella a pesar de haber salido del armario. Desde Ricky Martin a otros que jamás han estado en él, como Troye Sivan, Lil Nas X o Frank Ocean, que se identifica como bisexual.
Lo que no era habitual hasta hace no tanto es que actores como Matt Bomer, Luke Evans o Jonathan Bailey, quienes han reconocido abiertamente su homosexualidad, sigan desarrollando con éxito unas carreras plagadas de personajes heterosexuales con numerosas escenas muy subidas de tono (véase Los Bridgerton) con sus coprotagonistas femeninas, algo con lo que Anthony Perkins, Montgomery Clift o Rock Hudson no pudieron ni soñar.
”Estamos viviendo un cambio en la forma en la que las fans experimentan su deseo. Algunas ya no necesitan experimentar proyección y la fantasía del podría ser para mí. El deseo ahora ya no depende de esa posibilidad, y un ídolo nos puede resultar atractivo aunque sepamos que es gay porque premiamos más la autenticidad y otra forma de expresar emociones, sin necesidad de esa fantasía de disponibilidad sexual. Algunos, al salir del armario, aumentan su atractivo porque es un gesto que conecta con valores muy eróticos, como el reconocimiento de la valentía, la honestidad o la coherencia, valores muy atractivos para las mujeres”, asegura la psicóloga y sexóloga.
Esta conexión ente fandom femenino e ídolos gays alcanza su cima en el caso de ciertos artistas que han declarado ser heterosexuales, pero que tienen un importante sector de seguidoras a las que les encantaría que se declarasen gais. Como si eso los fuese a convertir en personajes más interesantes para ellas. Entre los casos más paradigmáticos están Shawn Mendes o Harry Styles, del que existe todo un universo de relatos románticos que lo une a su excompañero de One Direction Louis Tomlinson. Tanto que el propio Tomlinson ha hablado, con cierto humor, de ello.
“Para ellas, es posible que las relaciones entre hombres representen vínculos mucho más igualitarios e intensos. No es tanto una fantasía sexual como una fantasía relacional, porque el deseo femenino hoy se ha convertido en algo menos posesivo y más libre. Hoy se desea la conexión, la emoción y la autenticidad”, concluye Silvia Sanz.
En la miniserie confluyen varias tramas que se complementan. Por un lado, a los protagonistas se les presenta el dilema de no poder salir del armario siendo jugadores de élite de un deporte de equipo, un contexto en el que fácilmente la vida privada puede convertirse en un asunto público, objeto de la conversación social (en redes o en la vida real). Por otro lado, la tensión constante por no bajar la guardia para evitar ser descubiertos en público atenaza 24/7 a los amantes, algunos de los cuales sienten la necesidad de hacer pública su relación amorosa (sin tener que verse impelidos a disimular lo que no son) y vivir un amor normal, a la luz del día.
La ficción creada por el canadiense Jacob Tierney, que logra mostrar al gran público el enorme sufrimiento de vivir una vida en el armario, ha propiciado un debate social entre aficionados al hockey en Canadá, y está llamada a derrumbar muchas barreras, echar abajo el mito ignorante de que un hombre es menos hombre si se deja follar y abrir muchas mentes en el machista mundo del deporte.
La trama de esta ficción audiovisual es extrapolable a cualquier otro deporte de equipo, y aquí radica su relevancia. Pocas ficciones han versado sobre este asunto hasta ahora con tal verosimilitud. Aparte de algún cortometraje, sólo conozco el espléndido mediometraje Wonderkid (2016), comisionado por la Premier League para luchar contra la homofobia en los estadios, la película germana Mario (2018), cuyo protagonista es un futbolista gay, y una estupenda serie noruega, Home Ground (2018), en la que el joven guardameta de un equipo de categoría regional sale del armario con total naturalidad mientras es entrevistado a pie de cancha por un periodista de televisión.
Más que rivales muestra sin reparos un homoerotismo voluptuoso que seduce desde el primer fotograma. Confío en que cuando muchos deportistas, independientemente de su orientación sexual o del deporte que practiquen, vean esta miniserie (por lo demás, espectacular, trepidante y glamurosa), van a aprender mucho sobre el amor, el sexo y la ternura entre hombres. cmg2026
PD: Olé por Manu García, guardameta del Marbella FC, primer futbolista español abiertamente gay. Y no se ha hundido la Tierra.
Más que rivales está disponible en M+ y HBO Max.
| Petacas aparecidas el pasado mes de noviembre en una de las marismas del Parque Natural de la Bahía de Cádiz. Javier Benavente |
| Narcolancha abandonada en una playa de la bahía de Cádiz. |
Por CARLOS MARTÍN GAEBLER
Byung-Chul Han, filósofo: "Quedarse en casa es la forma más lúcida de resistencia. El silencio de tu casa es el único lugar donde todavía puedes escucharte." No se trata de aislarnos del mundo, sino de convertir nuestra casa en un bastión de libertad donde no tenemos que rendir cuentas a nadie.
Por María del Mar Jiménez Redal
Revista CUERPO MENTE, 12 de noviembre de 2025
Cuando alguien piensa en planteamientos “antisistema”, los relaciona con conflicto, ruido, contenedores quemados y mucho caos. Sin embargo, varios de los discursos más políticamente incorrectos de los últimos tiempos nos invitan a quedarnos en casa, no consumir e incluso aburrirnos o sumergirnos en el silencio.
Byung-Chul Han –galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, filósofo y autor de libros como La sociedad del cansancio o Vida contemplativa. Elogio de la inactividad– nos invita a rebelarnos contra la sociedad actual quedándonos en casa.
Su discurso habla de abandonar la vida hiperactiva para recuperar más equilibrio y sentido, no caer en la autoexplotación en nuestro tiempo libre, no exponernos continuamente en redes sociales, apostar por el descanso, el silencio y la vida contemplativa, y escaparnos de la rueda que provoca nuestra extenuación.
TU CASA, TU REFUGIO
Entre sus críticas a la sociedad del rendimiento en todas las áreas, sorprende su defensa del hogar y de la pasividad. En sus palabras, “quedarse en casa es la forma más lúcida de resistencia” porque te rebelas ante el mandato de ser productivo a cualquier hora y haces “huelga” de imperativos sociales.
El autor explica que el capitalismo actual odia el vacío y el silencio y nos ha inculcado temor a pasar horas muertas en nuestras casas sin prueba digital de lo que hacemos, pero, según él, es en ese tiempo “improductivo”, anónimo y silencioso cuando más soberanos somos.
No se trata de romantizar el aislamiento o la soledad ni atrincherarse en casa y no salir al mundo, sino una defensa del derecho al “silencio sin culpa” y la casa como bastión de libertad donde vivir sin rendir cuentas a nadie, sin testigos y sin sucumbir a las exigencias del mercado.
CÓMO TRASLADAR ESTA FILOSOFÍA AL DÍA A DÍA
El mensaje de Byung-Chul Hal puede hacerse realidad a través de la hogarterapia que se define como la creación de un hogar sano, equilibrado y feliz que nos facilite una vida más plena y con sentido.
Nuestras casas no son solo las cuatro paredes donde dormimos, comemos o pasamos los fines de semana, sino que son mucho más. Representan un exoesqueleto, como el caracol, y podemos transformarlas en un “templo", en un refugio de regeneración y paz que nos aporte bienestar en el día a día y que nos ayude a impulsar cualquier área de nuestra vida que queramos.
Cuando convertimos nuestra casa en un Hogar Consciente y volvemos a encender el “Fuego” del hogar, podemos recuperar todo el potencial y la magia ancestral escondida en los hogares.
Desde un hogar consciente podemos potenciar nuestra salud, descubrir nuestro propósito vital, encontrar la calma frente al estrés, inspirarnos, cuidarnos y cuidar de otros amorosamente, mantener relaciones sanas, aumentar nuestra productividad profesional o personal, controlar las finanzas y aumentar los ingresos, e incluso alcanzar un gran bienestar holístico.
HOGAR Y BIENESTAR
Aunque Byung-Chul Han se centre en el recogimiento como ataque contra tanto ruido e imposiciones externas, la realidad es que bajo la protección que representa nuestra casa podemos realizar muchas actividades.
Kankyo Tannier, autora de La magia del silencio defiende que “quedarse en casa no significa quedarse quieta” y que “cuanto mejor te conoces, menos miedo te da quedarte a solas contigo misma”.
Aunque Byung-Chul Han se centre en el recogimiento como ataque contra tanto ruido e imposiciones externas, la realidad es que bajo la protección que representa nuestra casa podemos realizar muchas actividades.
Kankyo Tannier, autora de La magia del silencio defiende que “quedarse en casa no significa quedarse quieta” y que “cuanto mejor te conoces, menos miedo te da quedarte a solas contigo misma”.
CONSEJOS PRÁCTICOS PARA DISFRUTAR QUEDÁNDOTE EN CASA
Estas son algunas sugerencias de autocuidado y disfrute en la intimidad de nuestras casas:
Tal vez no llamaríamos a estas actividades “resistencia” como Byung-Chul Han, pero son una forma de reconciliarnos con nuestro hogar e ir alquimizando nuestra vida cotidiana.
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