04 mayo 2026

El silencio también es una buena terapia

Por OLGA FERNÁNDEZ CASTRO, Revista CLUB + RENFE nº 25, Febrero 2018

La ciencia ha observado que el silencio ejerce estímulos beneficiosos en el cerebro, además de calmar el estrés.

El sonido del claxon y del motor de los coches, el señor que habla a gritos por el móvil, los niños que juegan... ¿Cómo evitar este exceso de ruido? No es fácil. Si viaja en tren (y mejor en el Coche en Silencio), puede poner en práctica dos consejos para reducir los estímulos sonoros: bajar el volumen de sus dispositivos electrónicos y hablar en voz baja. Con estas actitudes se consiguen menos decibelios y se invita a los acompañantes a hablar más bajo.

El ruido forma parte de nuestra vida, tanto, que nos hemos acostumbrado a coexistir con él. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una "amenaza infravalorada": no somos conscientes de que una exposición prolongada afecta a la salud provocando alteraciones en el sueño, enfermedades cardiovasculares o trastornos de la audición. Por ejemplo, la OMS recomienda que en las habitaciones de los hospitales no se pase de los 30 o 40 decibelios, un nivel que equivale al de una biblioteca o al de una conversación en voz baja. Esto quiere decir que ese nivel de susurro es el más adecuado para que la persona descanse y se recupere.

En España cerca de nueve millones de personas soportan niveles de ruido superiores a los 65 decibelios (nivel recomendado por la OMS durante el día), según el informe Ruido y Salud DKV-Gaes. Un estudio reciente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pone nombre a los lugares más ruidoso: Vigo encabeza la lista, seguida de las comarcas del Gironés y Barcelona, Logroño, Castellón de la Plana, A Coruña y Getafe

Generar ruido es un mal hábito; lo saludable se encuentra en el polo opuesto: un vínculo positivo entre el silencio y la actividad cerebral. Un trabajo de la neuróloga Imke Kirste, ¿El silencio es oro?, publicado en la revista Brain Structure and Function, ha comprobado, mediante un experimento con ratones a los que se les suprimió todo tipo de ruidos durante dos horas diarias, que en la región del cerebro relacionada con la memoria, el aprendizaje y las emociones, crecían nuevas células, Es decir, que el silencio favorecía el nacimiento de nuevas neuronas. La ausencia de ruido también ha demostrado ser eficaz para relajar a personas con mucho estrés. Una investigación llevada a cabo por el doctor Luciano Bernardi de la Universidad de Pavía, Italia, para medir el efecto de la música en la frecuencia cardiaca y respiratoria, observó que cuando había pausas se conseguía una mayor reducción de la presión sanguínea y del estrés que cuando se escuchaba cualquier tipo de música relajante.

Si usted parte de un nivel alto de ruido, al llegar a un lugar con menos estridencias, como el vagón del tren, notará alivio. Esfuércese por mantener este nivel o incluso reducirlo más durante el trayecto. Puede practicar la relajación como terapia de silencio:

Desconecte el móvil. No necesita ver el correo, atender llamadas o redes sociales. Esto lo puede hacer cuando llegue a su destino.

Colóquese unos tapones en los oídos. Conseguirá aislarse durante el trayecto e incluso conseguirá dormir. Si no dispone de tapones, utilice unos auriculares.

Respire para relajarse. Inspire lentamente llevando el aire hacia la parte baja del los pulmones (como si respirara con el abdomen) y sienta cómo se eleva la mano que tiene puesta sobre el abdomen.

Disfrute del paisaje desde la ventanilla. Esto le ayudará a desconectar.

Tarea: lee este texto de nivel B1 en voz alta, prestando atención a la pronunciación de las palabras subrayadas.

No hay comentarios: