Vayamos por partes. La portada, aunque bien intencionada, es ficticia. Sin embargo, las fotografías y los textos de la misma no lo son en absoluto. Son reales como la vida misma. Como lo son unas merecidas vacaciones juntos en Ibiza de dos deportistas profesionales, recientes campeones del mundo.
Que estos deportistas puedan ser gays o bisexuales es lo de menos y a nadie debería importarle; lo realmente relevante son sus muestras de afecto, sus caricias públicas, su naturalidad, su reivindicación de una nueva masculinidad, teniendo en cuenta que viven y trabajan en uno de los medios más machistas, homófobos y racistas de nuestro tiempo: el negocio corrupto/podrido del fútbol.
No querría pecar de ingenuo, pero ojalá muestras amorosas de camaradería masculina como estas sirvan para erradicar de una vez los insultos homófobos y racistas en los estadios españoles, una lacra insoportable de nuestra democracia. Que el próximo grito de ¡maricón! desde la grada o la próxima vez que un energúmeno imite los sonidos de un mono al paso de un jugador negro supongan la suspensión del partido y la identificación y expulsión del agresor. Los comportamientos fascistas no tienen cabida en una sociedad libre y diversa. El amor siempre triunfará sobre el odio.
La masculinidad tóxica, la represión de las muestras de afecto hacia otros hombres (hijos, hermanos, primos, novios, etc) ha causado mucho sufrimiento a millones de hombres (independientemente de su orientación sexual) a lo largo de los siglos. Por contraste, nuestros chicos de La Roja y su modélico entrenador han demostrado ser también campeones de la nueva masculinidad. Jugando bonito, sin agresividad, con humildad han proporcionado un ejemplo de valores humanistas a millones de niños y niñas en todo el mundo.
De alguna forma, pareciera que juntos el goleador Ferran Torres y el suplente Marcos Llorente hubieran ganado para nuestro país una tercera estrella, la estrella de la ternura y la nueva masculinidad. Ya la llaman la España Delafuente.
Carlos Martín Gaebler
5 comentarios:
Un amigo mío con un hijo de doce/trece años, dejó de ir de la mano con su hijo por la calle porque a otro amigo que iba con su hijo cogido de la mano, lo increpó un energúmeno llamándolo maricón y pederasta. Eso es lo que muchos heteros no se dan cuenta: que ellos también son víctimas de la homofobia. 😞
Magnífico y certero artículo. Y una reflexión muy necesaria en esta época de intolerancia y radicalidad como la que estamos viviendo.
Gracias, Carlos
👏 Lástima que no sea la verdadera portada.
Yo no sé si son o no son gays, pero no deberia importarle a nadie ya que no hacen daño alguno. Por lo pronto yo he padecido esa agresividad durante mucho tiempo y soy de otra época (tengo 62 años ) y la vivencia no era fácil, todos te señalaban. E
En el caso de que sí fuesen gays deberiamos dejarlos en paz y fuesen felices, ya que son sus vidas.
Con respecto al revuelo que han generado en las redes sociales las fotografías en las que Marcos Llorente y Ferran Torres se besan y abrazan en las playas de Ibiza, hay que señalar que las muestras de cariño entre estos dos hombres heterosexuales pasaron a ser motivo de burla y muchas personas indagaron acerca de su orientación sexual. Eso también es patriarcado. Porque el patriarcado también perjudica a los hombres, encerrándolos en una masculinidad estrecha donde abrazar a un amigo o tener cualquier muestra de afecto pone en duda su hombría. Les enseña que la ternura es sospechosa y que el contacto físico solo es aceptable para competir o para darse de hostias.
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