23 noviembre 2009

KLERO BORROKA


Si la fe mueve montañas, algunas veces lo que origina son terremotos:

Berlusconi intentando evitar de forma, muy poco cristiana, el caritativo descanso final de una pobre mujer. Las multitudes pancarteras contra la nueva ley del aborto, que parece ser que obligará de forma imperativa gubernamentalmente a toda fémina a pasar por ese trance. Quiera o no. Otra perla: la poco lúcida y farisea campañita del “lince” de Cañizares.

Lo peor: las últimas declaraciones del Papa en África, pecando contra la humanidad y la salud pública con su oposición obtusa y fundamentalista contra el condón.

O son muy estúpidos o son muy malvados (quiero pensar que NO ambas cosas) para negar tan importante herramienta para evitar el SIDA.

No tenemos que irnos muy lejos. Aquí en Sevilla mismamente: un pregón, más bien parecido a un discurso mitinero. Más que escuchar salves, atronadoras salvas. De andanadas, hacia y contra el matrimonio homosexual, la reforma de la Ley del Aborto, y cómo no, la Ley de Memoria Histórica. Y contra la neutralidad religiosa de las escuelas. Hasta las intervenciones urbanísticas de nuestro consistorio sirvieron de munición, creciendo el descontento como setas.

Metralla demagógicamente politizada y fuera de su contexto natural. Pero está claro que, para algunos, nada es sagrado y cualquier lugar y ocasión son lícitos para mezclar churras y merinas, tocino y velocidad, Iglesia y Estado. Un matrimonio de conveniencia. Una pareja no de hecho, sino de desecho. Un gazpacho que lleva goma 2 como ingrediente.

Menudo repasito. Un vía crucis, lleno de explosiva pasión, plenamente dedicado a ecce homo: Alfredo Sánchez Monteseirín.

Mientras, la izquierda larvada no reacciona. No defiende los logros que los ciudadanos han apoyado dándole sus votos. Aun siendo en fechas, ni flores. Como muestra de esa astenia primaveral, nuestro alcalde. En esa fiesta, invitado de piedra, pues así se quedó mientras aguantaba el chaparrón. Impasible el ademán.

Aunque digo yo que la procesión iría por dentro.

Me parece más que lamentable y equívoco ese contínuo y reiterado rebujito de religiosidad y política. Ese convertir los púlpitos y altares en megáfonos, altavoces de lo más rancio, vetusto y anquilosado del pensamiento político.

A la derecha del Padre, sin duda. Muy a la derecha. Extremadamente.

Dentro del abanico que conforma nuestra sociedad, algunos sectores dicen ser demócratas, pero se les ve el plumero por encima de la mitra. Por sus modos y actos, a mí se me parece que GENERALMENTE, palabra proveniente de general, como dije GENERALMENTE, se me antojan que son FRANQUICIAS, palabra proveniente de Franco. Como digo, FRANQUICIAS de otros tiempos.

Dejándonos de eufemismos y paños calientes, lo que toda la vida de SU Dios se han llamado FACHAS.

Y digo de su Dios, porque este individuo anteriormente mencionado parece ser que fue Caudillo por su gracia.

Una broma pesada, digo yo que sería. O algún castigo divino, más bien.

FACHAS. Así, a secas y con toda su contundencia y sonoridad fonética, semántica y léxica.

Al pan pan y al vino vino. Y al preservativo, condón, que se entiende y suena mejor.

Esa negación constante de la libertad de elección, esa actitud propia de estados religiosos fundamentalistas e integristas, donde la ley, la justicia y las principales pautas sociales se rigen por poco menos que medievales dogmas irracionales, impuestos imperativamente por la fuerza.

Pero no con la que da la razón.

Recientemente Soraya Saénz de Santamaría dijo: "Cualquiera es libre de hacer la campaña que estime más conveniente para trasladar su opinión". Nunca creí que podría coincidir con esta buena señora, pero debo decir: totalmente de acuerdo. Para eso nos ampara, a TODOS los ciudadanos, una Constitución donde la Libertad de Expresión es un derecho.

Esa ofensiva de terrorismo mediático, esas manifestaciones belicosamente santurronas, ese rasgar de vestiduras por el que se les ven sus vergüenzas claman una respuesta.

Yo también tengo un alma. Y está cargada.

Pide un acto de guerrilla, una lucha callejera, pues es el medio natural del ciudadano.

Una KLERO BORROKA como legítima defensa.

Y ya que ni el socialismo descafeinado ni la izquierda dormida responden, este ciudadano y profesional de la comunicación, como humilde miliciano de los valores del progresismo que tanto cuesta afianzar en esta Sevilla tan mariana (de Mariano Rajoy, me refiero) se dice (permítanme la expresión, la libertad de expresión).
Voy a reivindicar un buen Cristo.

AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS. Pues eso, pero con lógicas precauciones.

Si eres creyente, no hagas caso de la curia y cambia de hábitos, ten fe en otros más saludables y utiliza condón.

Me despido. Salud, mucha salud...para todo Cristo.

Rafael Iglesias
Diseñador gráfico y comunicador.

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